20 abril, 2026

Luis Vega Aguilar, el silencioso Golden Boy de Peña Nieto

Luis Vega Aguilar, el silencioso Golden Boy de Peña Nieto

Miguel Alvarado/ cuarta parte

Toluca, México; 6 de septiembre de 2020. Emilio Lozano también señaló a otro ex presidente de México de participar en esquemas de sobornos, y dijo que durante el gobierno del panista Felipe Calderón la empresa brasileña Braskem, de la cual era accionista Obedrecht, firmó un contrato para echar a andar una planta procesadora de etano, la cual lo convertía en plástico, y que se llamaba Etileno XXI. El esquema que se diseñó fue muy simple: Pemex le vendería etano a Braskem pero le haría un descuento del 25 por ciento sobre el precio del mercado, sin dar ningún tipo de explicaciones.

Tan bien les fue a los brasileños con esa operación, la cual perjudicaba a Pemex, que intentaron gestionar una prórroga para ampliar el contrato. De eso estaba enterado José Antonio Meade Kuribreña, pues era consejero presidente del Consejo de Pemex y secretario de Energía, y prefirió evadir y ocultar esa información antes que denunciarla, a pesar de que había un reporte señalando las desventajas que enfrentaba Pemex producto por ese descuento fantástico. Otros señalamientos advertían que las compras de Etileno XXI dejaban sin producto a Pemex, lo cual impedía desarrollar o continuar otros proyectos petroquímicos.

Lo que Lozoya narra en la parte de la denuncia que le toca a Etileno XXI es básicamente la crónica de la quiebra de Pemex, inducida por el Consejo de la paraestatal y sus dirigentes, con la intención no expresada de privatizarla de una vez por todas, declarándola inoperante. Otros descuentos que rayaban en la locura o de hecho lo eran, se aplicaban a productos como el Purity Ethane o el Henry Hub, los cuales alcanzaban costos de 30 y 28 por ciento menores a los del mercado de aquel tiempo. Para esas operaciones, Pemex no contaba, ni siquiera, con un plan general de negocios. Este desfalco fue instrumentado entre 2011 y 2012 y quienes lo ejecutaron fueron atraídos, entre 2012 y 2014, por Luis Videgaray para que terminaran su tarea, la cual era reventar Pemex.

El contrato entre Pemex y la empresa brasileña Braskem sobre Etileno XXI se firmó el 23 de febrero de 2010 y tuvo como testigos de honor al presidente brasileño Lula da Silva y a Felipe Calderón, en el foro de la Unidad Latina y del Caribe, celebrado en Cancún, Quintana Roo.

– Al final de dicha reunión entre los presidentes -dice Lozano- se emitió un comunicado en el que se congratulaban por la inversión por 2 mil 500 millones de dólares de la brasileña Braskem. Esta inversión fue posible gracias al contrato del suministro de etano a precios preferenciales. Nacional Financiera le prestó a dicho grupo 280 millones de dólares y el Bancomext otros 120 millones de dólares […] El Banco Interamericano prestó otros 600 millones de dólares. Es de mi conocimiento que el interés de Luis Weyll de que continuara el contrato de venta de etileno entre Braskem y Pemex era principalmente porque Odebrecht era la principal empresa constructora de Etileno XXI, es decir, Braskem le pagaba a un consorcio de empresas de ingeniería y construcción liderado por Odebrecht para la ejecución de las instalaciones de la planta de Etileno XXI.

Es decir, se trataba de una empresa que se contrataba a sí misma, en ese esquema de subsidiarias.

La condición que puso Videgaray para que el grupo de Cordero y Meade lograra cobrar lo que la brasileña Braskem les debía, era que le garantizaran la ampliación del contrato para Etileno XXI, para seguir haciendo lo mismo. Quien pagó esa deuda fue Luis Videgaray, que aprovechaba así esa coyuntura para garantizar que la reforma energética de Peña se aprobara.

Fue el representante de Odebrechet, Luis de Meneses Weyll, quien le dijo a Lozano que los sobornos de la empresa Braskem habían sido aceptados y recibidos por José Antonio Meade, Ernesto Cordero, Carlos Treviño Medina y José Antonio González Anaya, todo con el conocimiento de Felipe Calderón.

Después, en 2013, José Antonio Meade, a la sazón secretario de Relaciones Exteriores en la nueva administración, llamó a Emilio Lozoya y le pidió dos favores. El primero hacía referencia a un crédito otorgado al sindicato de Pemex, pero el segundo tocaba a la empresa Braskem.

– (Me dijo) que no criticara ni revisara el contrato de Etileno XXI, ya que era muy importante para el presidente Enrique Peña Nieto […] por otro lado, cuando revisamos los términos y condiciones del contrato de Etileno XXI, entendimos que sería más caro y riesgoso modificarlo, ya que existía el riesgo de generarse tantos litigios como penas económicas- dijo Lozoya, quien confirmaba también que una vez asegurada la continuidad del contrato, los brasileños efectivamente enviaron 84 millones de pesos en 2014, que se repartieron a los legisladores ya mencionados. De esa cantidad, 32 millones de pesos fueron dirigidos por Videgaray a Luis Vega Aguilar, entonces secretario de Finanzas del PRI y el más poderoso de esa instancia. Como casi todos, su escuela formativa en esas andanzas fue el Estado de México, donde conoció a quienes serían sus jefes. Encabezaba el reparto del dinero en el PRI mexiquense y no le rendía cuentas a nadie que no fueran Videgaray o Peña, a quien benefició con parte de esos 32 millones pesos porque se los dio para la campaña presidencial. Luego, ya con el poder en la mano, operó para él 45 elecciones en el país.


En el Estado de México, Vega Aguilar lo mismo rescataba periódicos en quiebra que hundía a políticos que no se alineaban con el peñismo y aunque trató de guardar bajo perfil, fue imposible. La actual Fiscalía lo investiga especialmente a él, que además coordinó en lo financiero la campaña de Meade en la dolorosa derrota contra AMLO.

Pero Vega no sólo era como era, sino que resultó ser más que eso y antes que cambiar prefirió hacer de la corrupción una oportunidad. Con formación militar e itamita, aprovechó su encargo en las finanzas tricolores para hacer sus propios negocios como consta en un reportaje realizado por Sebastián Barragán para Aristegui Noticias, en el que se documenta la creación de la empresa Nuevas Expresiones para hacerse de contratos durante la campaña que llevó a Alfredo del Mazo a la gubernatura del Estado de México en 2017. También facturó en la campaña presidencial de Meade, poco después. Estuvo al lado de Peña 12 años, aunque fue Arturo Montiel quien lo aleccionó primero. En diciembre de 2018, sabiendo que todo había terminado para Peña, la presidenta del PRI, Claudia Ruiz Massieu, dio por terminado el encargo de Vega, quien nunca pudo recuperar su poder ni realizar una carrera política en su natal Sinaloa. Mejor, porque primero deberá dejar atrás los señalamientos que lo ubican como operador en el desvío de recursos públicos registrados en Chihuahua, en las campañas del gobernador César Duarte, en 2016.

Fue dueño de varias empresas, como “las marcas de tequilas y mezcales Capi Vega, Capitán Vega, Huérfano, Escuincle y la Dulce Muerte, además de la productora musical Kiwi Records, que en 2016 traspasó a su socio Armando C. Chacón Aguilar, operación de la que fue testigo Víctor César López Montoya, su secretario particular en el PRI”, así como On The Air y The Mystic Gang”, dice un reportaje de José Gil Olmos parta la revista Proceso.

Ahora que el gobierno federal intenta ubicarlo, Vega recuerda con añoranza los momentos en que hasta tiempo había de ayudar a los más necesitados y entregaba, a nombre del PRI, despensas a los golpeados por huracanes mientras decía que era una obligación compartir con el más necesitado. Fueron tres los dirigentes nacionales del PRI que lo ratificaron como secretario de Finanzas, pero ni Joaquín Coldwell, César Camacho Quiroz o Manlio Fabio Beltrones pudieron sustituir la figura casi paternal que representó Luis Videgaray para Vega, a quien metió en todas las operaciones de corrupción de importancia que realizó.

La narcopolítica también lo rozó cuando Roberto Valdez, El Bony, hermano del diputado local priista de Sinaloa, Óscar Valdez, fue detenido. Al Bony lo atraparon los marinos y entre otras cosas le requisaron armas bañadas en oro, en febrero de 2015, cuando se paseaba junto con otro narco, Armando Russell, El Bob Esponja, quien al final resultó ser el jefe de seguridad de Archivaldo Guzmán Salazar, hijo del Chapo Guzmán. Al Bony los marinos lo arrestaron, pero al segundo lo dejaron ir, aunque fue atrapado por los soldados tiempo después. Los Valdez son cercanos -demasiado cercanos- al cuadro político de Luis Vega en Sinaloa porque el diputado Óscar Valdez es su compadre.

Aunque parezca increíble, para Luis Vega el tema del narco resulta ahora el menor de sus problemas. Involucrado además con Rosario Robles y la Estafa Maestra, a Vega lo responsabilizan también de encabezar la Operación Zafiro, desde la cual se desviaron 650 millones de pesos en siete entidades gracias a la creación de 12 empresas fantasmas que operaron en campañas priistas. El 3 de diciembre de 2018, la presidenta nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, destituyó a Luis Vega Aguilar y nombró en su lugar a Luis Antonio Godina Herrera. Vega Aguilar ha encajado ya uno de los primeros golpes de la Cuarta T, cuando sus cuentas bancarias fueron congeladas por la Unidad de Inteligencia Financiera que dirige Santiago Nieto.

Aunque nació en Sinaloa y los políticos de allá le deben todo, Luis Vega Aguilar es un hombre deformando en el Estado de México.

De Luis Videgaray el ex secretario de Finanzas del PRI recibió tres pagos: el primero fue de 6 millones 400 mil pesos, el 11 de abril de 2014; el segundo y el tercero fueron por 12 millones 800 mil pesos y el tercero, el 21 y 22 de abril, respectivamente.

En realidad, para Luis Vega esa cantidad apenas era nada. ¿Qué hizo entonces con eso? Emilio Lozoya solamente dice que los inyectó a la campaña de Peña y prefiere señalar que todas esas entregas cuentan con recibos que las respaldan. Los legisladores panistas recibieron también lo suyo y 52 millones de pesos les fueron llevados en tres entregas. La primera, de 16 millones y la segunda y la tercera, de 12 millones cada una entre el 29 de abril y el 24 de julio de 2014. Esas entregas estaban grabadas en video y al menos una de ellas ya ha sido exhibida en redes sociales.

Las entregas de dinero continuaron.

-Por instrucciones de Luis Videgaray Caso se entregaron el 15 de septiembre de 2014 recursos que sumaron 8 millones 390 mil pesos, a los siguientes funcionarios: José Antonio González Anaya, 4 millones 390 mil pesos y a José Antonio Meade Kuribreña 4 millones de pesos. Entre el 17 y el 20 de septiembre de 2014 se entregaron 4 millones de pesos a Carlos Treviño Medina. Los recursos fueron entregados por Norberto Gallardo en sus domicilios personales.

Después, todo fue empeorando porque las exigencias de los panistas, que en un principio reclamaban un pago de 50 millones dólares. La extorsión, como le llamó Lozano al acuerdo logrado con los legisladores de ese partido, fue creciendo sin control y todos los días alguno de ellos iba a sus oficinas para amenazarlo con echar abajo la reforma energética. Inocentemente, o una decisión muy cercana a eso, Videgaray decidió darles más dinero, pero esos fondos tendrían que salir de Pemex porque Lozoya tendría que exigírselos a algunos contratistas.

– No les tengo la confianza necesaria y a muchos ni los conozco, además, los riesgos legales serán para mí- le dijo Lozano a Videgaray durante una reunión en la que el tema central era ese, en julio de 2014. Una nueva reunión en septiembre de ese año le confirmó a Videgaray el pasmo de Lozano, porque simplemente no había reunido un solo céntimo.

-Voy a tomar 10 millones de dólares de partidas federales y de empresas- le dijo molesto Videgaray. Y así fue. Septiembre y agosto bastaron para reunir ese dinero, que nuevamente Francisco Olascoaga repartió a los intermediarios de los panistas.

Así, pues, Videgaray entregó 210 millones de pesos más de sobornos, porque no le quedaban de otra. O sí, pero a él eso no le importaba.

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