Estampas de infancia

Fotografías y texto: Marco Antonio Rodríguez

Lerma era un árbol de duraznos y una reja blanca con paso al sosiego; buroes con libros apilados y un minicomponente que sonaba música de Queen. Era un tocador repleto de artículos de higiene personal colocados en perfecto orden. Era también avena sabor manzana-canela y desayuno colectivo; risas en la mesa y en cualquier sitio o ronquidos de un tigre moribundo. Lerma era la inocencia de nuestra infancia, las ganas de hacer o deshacer, de crear e innovar, de jugar y soportar, de bailar a Michael Jackson e imaginarnos artistas; eran ganas de vivir y soñar. Lerma era el tío Armando, sus palabras precisas y un cuaderno plagado de memorias. Pero crecimos; fuimos frágiles y la infancia se rompió con la inevitable adultez.

El Negro y el Barrio: historia de una despedida en el panteón de Atlatlahuca

Fotografía: Ramsés Mercado
Diseño: Brenda Cano

Era su primer viaje y habían ido porque allá les pagarían bien. Por eso dejaron su pueblo, Atlatlahuca, un pueblo cerca de Tenango, en el valle de Toluca, y se embarcaron hacia Sonora. Pero sobre la carretera de Caborca hacia Sonoyta, a la altura del kilómetro 156, en aquella entidad, la camioneta en la que iban no pudo evitar un choque de frente contra un camión de transporte de personal de la mina Movimex. Eso sucedió el pasado 6 de abril y cuando los cuatro de Atlatlahuca fueron identificados, el pueblo entero se convulsionó de dolor.

Salazar: el lago de los peces muertos y de las tierras privilegiadas

Diseño: Brenda Cano
Fotografía: Ramsés Mercado.

Hace un año los peces de la laguna de Salazar, en el municipio de Lerma, comenzaron a morir. Los peces aparecieron muertos, volando, como dicen los habitantes del pequeño pueblo enfrente de la laguna, al que se la tragaron las 350 hectáreas del parque de La Marquesa, sus cuatrimotos y sus restoranes, sus turistas y sus bosques cada vez menos arbolados que apenas pueden ser atendidos por los cerca de 2 mil ejidatarios que están a cargo y que en un tiempo hicieron en el lago labores de limpieza.

El vapor de la olla que hierve

Diseño: Karen Colín.
Fotografía: Miguel Alvarado.

Estas imágenes forman parte de una larga serie que se fue acumulando de manera desordenada e imprecisa entre las fotos de vivos y muertos, de familiares y desconocidos que casi deambularon junto a mí, y a los que la mayoría de las veces sólo podía ver porque no me atrevía a levantar la cámara y disparar. Porque parte del miedo que siento tiene que ver con mirar por la cámara.

Wendy, la niña de Xonacatlán que fue arrebatada a su madre

Fotografía: Ramsés Mercado.
Diseño: Brenda Cano

Su muerte conmovió a Xonacatlán, el municipio donde vivía, pero cimbró al valle de Toluca porque fue hallada flotando en un canal, y esa imagen, la de su rostro emergiendo del agua y como si ella fuera una estatua de oro líquido porque ese color le daban los rayos del sol, se quedó como otra marca indeleble, como una fotografía renovada de la tierra feminicida en la que se convirtió el Estado de México.

Crónicas del barro

Fotografía: Fernando Óscar Martín.
Diseño: Karen Colín.

El 19 de marzo es el día del Alfarero y el fotógrafo Fernando Óscar Martín le rinde homenaje con imágenes tan límpidas como imposibles, las cuales, a su vez, merecen su propio monumento. Pero eso ya vendrá. Eso es algo que el tiempo está construyendo. Metepec, dice un texto de Luis Mario Schneider, fue fundado en 1524. Su fundador fue don Ignacio Felipe, cuya memoria por lo menos ahora se pierde en la noche de los tiempos. Aquí, en este Metepec de altos contrastes, los oriundos eran expertos en la preparación de tintes, pero los matlatzincas eran los expertos en la alfarería, que luego se fusionó con la técnica y cosmogonía que los españoles se encargaron de llevar a toda América.

Atlatlahuaca: la danza de lo imperturbable

Diseño: Karen Colín.
Fotografía: Fernando Óscar Martín.

Las cosas están destinadas a fijarse, a detenerse, a quedarse para siempre como instante, porque qué es lo que hay detrás de una imagen, de las fotos que toma Fernando Óscar Martín y que dejan ese sabor a plenitud, a la gloria de todo lo posible pero a veces también a vacío. Qué duro y qué difícil conseguir entonces que ese vacío se pose a veces sobre uno, sobre los moros y los cristianos, la danza que ha retratado recorriendo el país y que lo llevó a Atlatlahuaca, en Tenango del Valle, en el Estado de México. Y, sin embargo, retratarla toda.

El ojo nómada: más allá de la Tierra del Fuego

Fotografía: Fernando Óscar Martín.
Diseño: Karen Colín.

A Fernando Óscar Martín hay que mirarlo bien. Mirarlo una, dos veces, las que sean necesarias. Tres, cuatro o cinco o seis. Hay que mirarlo para saber que aunque no tenga una cámara en la mano, siempre está fotografiando. Entonces uno se pregunta si se necesita una cámara para ser fotógrafo, para crear las imágenes como hacen los alfareros con la tierra o los raspadores del aguamiel con los magueyes que abrasan.

La soledad y el coronavirus

Fotografía: Ramsés Mercado.
Diseño: Brenda Cano.

Tiene 91 años y ha ido al módulo de registro para vacunación que instalaron en la población de San Jerónimo Acazulco, en el municipio de Ocoyoacac. Salió de su casa envuelta en su chal y con su bastón como única compañía, junto con una de sus parientes. También se puso un cubrebocas de color rosa y sonríe cuando le muestran la hoja que la acredita formalmente como inscrita. Ahora lo único que le resta es esperar que la llamen.

Los milagrosos Niños de la Salud al rescate de la Candelaria

Diseño: Brenda Cano.
Fotografía: Ramsés Mercado.

La pandemia de coronavirus ha trastocado la normalidad y hasta las actividades religiosas ha tenido que adaptarse para, literalmente, sobrevivir a la infección. Eso fue lo que hicieron comerciantes y fabricantes de las figuras de los Niños Dios que cada año venden sus imágenes en el mercado 16 de Septiembre, las cuales llevan los creyentes católicos a los templos el 2 de febrero, mejor conocido como el Día de la Candelaria.

SOS: Operación anti-covid

Fotografía: Ramsés Mercado.
Diseño: Brenda Cano.

La sala de vacunación contra el coronavirus en el hospital del Niño es un lugar amplio, ubicado en el sótano del edificio, en la capital del Estado de México. Ahí llegaron las 850 vacunas que ya comenzaron a aplicarse desde hoy: 300 este día, otras 300 mañana y 250 el viernes. El personal de salud que las recibirá está compuesto por médicos, enfermeras, vigilantes y operadores de ambulancias entre otros.

La vida después de Mónica

Fotografía: Ramsés Mercado
Diseño: Brenda Cano

Mónica Laguna fue reportada como desaparecida el 25 de diciembre y fue hallada sin vida un día después, el 26 de diciembre en el río Lerma, a la altura de la comunidad de Santo Domingo, en el municipio de Ixtlahuaca. Al parecer fue violada y tenía golpes en el rostro, según los primeros reportes policiacos. Se desempeñaba como promotora educativa y era madre de dos pequeñas, de 2 y 3 años.

A golpe de piñata

Fotografía: Ramsés Mercado
Diseño: Brenda Cano

Miguel necesita vender para sobrevivir. Cerca de 113 mil 677 empleos formales se han perdido en el país derivado de la pandemia del coronavirus. Ni hablar de los trabajos informales o de los pequeños comercios como el suyo. De acuerdo con el IMSS sólo en junio se terminó el trabajo para 83 mil 311 personas. La economía del país se paralizó primero y hoy se reactiva a cuentagotas. Muchos cerraron sus negocios y no volvieron más a abrirlos.

La Cruz Roja en la tierra verde

Fotografía: Ramsés Mercado
Diseño: Brenda Cano

Hace unos días estuve en Tabasco, realicé algunos videos que documentaban la ayuda humanitaria que desplegó la Cruz Roja en aquella entidad sumergida por el agua y las lluvias. Fotografié su trabajo y su labor de ayudar a quien lo necesita, sin importar su condición social. Hoy se conmemora el Día Internacional del Voluntariado, y a manera de reconocimiento por la labor que realizan cada día, ya sea en desastres naturales o en alguna situación de peligro, presento esta selección de imágenes.

Bajo el agua: la tragedia de Tabasco

Fotografía: Ramsés Mercado
Diseño: Brenda Cano

“Siempre se inunda cuando llueve, solo esperamos pa’ saber de qué intensidad será el desastre este año, siempre es lo mismo. Sólo que este año lo que salvaron fue la capital, por lo que abrieron su cauce para que el agua se fuera a las comunidades, y lo lograron”, dicen los habitantes de los pueblos más pobres de aquella región, que desde el primero de noviembre padecen las inundaciones de la temporada, agravadas por las lluvias ocasionadas por los frentes fríos 9 y 11 que se vieron reflejadas en el crecimiento del cauce de los ríos Pichucalco, Teapa, Sierra, San Pedro, Viejo Mezcalapa, Cuscatán y Grijalva, así como sus ramales, que llenaron las presas de Peñitas, Mal Pasito y Angostura, rebasadas en su capacidad por la acumulación de agua.