Miguel Alvarado: texto. Karen Colín: diseño.
Toluca, México; 30 de marzo de 2022
Cinco asesinados en menos de 24 horas en el valle de Toluca, así como la búsqueda del cuerpo de una niña la madrugada de hoy, presumiblemente asesinada, es el último corte que solamente confirma el aumento constante de la violencia en la capital del Estado de México y los municipios conurbados. Esta violencia se ha traducido en ejecuciones, asesinatos y feminicidios, sobre todo, en la zona norte de Toluca y en las áreas ribereñas del río Lerma, que se han convertido en tiraderos de cadáveres y asentamiento de narcomenudistas y casas de seguridad para secuestrados.
Que se consigne que esta mañana fueron hallados los cuerpos de dos hombres, en un predio cercano al río Lerma sobre Calzada Tultepec, no representa el tamaño del problema de la inseguridad que se vive en el valle de Toluca, y del baño de sangre ya permanente que prácticamente todos los días desde hace tres años. El segundo caso de hoy implicó también el hallazgo de otros dos cuerpos en San Miguel Totoltepec y ayer el feminicidio de una mujer, cuyo cuerpo se halló en un camino de terracería, junto a un canal que corre junto al río Lerma, a la altura del Libramiento Bicentenario, configuraron una cuenta de un asesinato cada 4 horas. La mujer presenta heridas en la cabeza y una bolsa cubriéndola, así como las manos atadas.
Los primeros tres meses de la administración del alcalde priista de Toluca, Raymundo Martínez Carbajal son rojos y dos temas se la han desbordado: el del pago de adeudos a empleados y proveedores, y el de la seguridad pública.
Esta crisis, ya permanente, no sucede solamente en la región, sino en todo el Estado de México, que reporta estadísticas que indican la preferencia de los mexiquenses por los balazos y no por los abrazos.
Apenas en enero, la administración entrante decía triunfal que los índices de delincuencia habían bajado, lo cual resultó una broma de risa, pero también una muestra de la insensibilidad del nuevo alcalde, que prefiere mentir y matizar a reconocer un problema que en Toluca se vive de manera innegable. Desde finales de diciembre, la policía municipal de Toluca no cuenta con patrullas, pues el anterior edil, el morenista-panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez, había pagado por una renta de 500 autos, pero ese contrato se venció. Así, a la entrada del nuevo gobierno, la policía debió patrullar a pie. El alcalde Martínez inventó un programa denominado Policía pie a tierra, que trataba de minimizar los problemas de no tener vehículos, lo cual era parte del camino que “convertirá a Toluca en la capital más importante del país”, de acuerdo a dichos de él mismo, en diciembre de 2021. Eventualmente, la alcaldía fue recuperando unidades y otras corporaciones de seguridad pública prestaron algunas patrullas.
Por eso, no se entiende cómo es que el gobierno municipal de Carbajal pueda sostener que “en un ejercicio comparativo con el mismo periodo de los meses de noviembre y diciembre del año pasado, del 1 al 27 de enero se redujo al 100% el secuestro, no se han presentado feminicidios ni asaltos a sucursales bancarias, el robo a casa-habitación presentó una reducción del 77.78%, robo a negocio del 34.34%, robo con violencia disminuyó en 32.42%, robo a transporte de pasajeros en 30.30%, robo a transeúnte en 28.49%, robo a transporte de carga en 21.43% y otros robos 30.51%. Respecto a homicidio doloso, registró una baja del 75%, secuestro del 100%, extorsión del 20.59%, violación 13.33%, mientras que el robo de vehículo sin violencia un 11.88% y en un 31.63% las lesiones dolosas”.
El 26 de enero la joven Carolina de la Cruz fue levantada en la Central de Abasto de Toluca. Apenas ayer fue localizada, muerta, en el estado de Guanajuato. Tenía 26 años y ella no se inscribe en los números de disminución de secuestro y asesinato que ofrece Toluca a un mes de que la nueva administración haya entrado. La disminución, en caso de comprobase, sería histórica y el método tendría que ser adoptado por el resto de los municipios de México.
El 2 de febrero el alcalde aprobaba el Operativo Rastrillo que patrullaría la peligrosa zona norte del municipio, que además convocaba la participación de la Sedena, la Guardia Nacional, de la Secretaría de Seguridad estatal y por supuesto de la Policía Pie a Tierra de Toluca. Sin embargo, duraron más las buenas intenciones que el operativo, porque en pocos días la presencia policiaca en la región volvió a la normalidad, es decir, a ni siquiera verse.
El primero de febrero de este año, apareció el cuerpo de un hombre entambado en la comunidad de El Tejocote, en Sa Pablo Autopan. En la calle de Colosio, entre Cuexcontitlán y Huichochitlán, esa misma fecha fue hallado el cuerpo de un joven al que le habían cortado los dedos de una mano. Además, también en Huichochitlán, otro cadáver era descubierto afuera de una vivienda, semidevorado por la fauna del lugar. De acuerdo al reportero local Arturo Callejo, entre julio y octubre de 2021 en la zona norte de Toluca fueron halladas 9 personas ejecutadas, entre ellas tres mujeres. “Se trata de circunstancias que rebasan capacidades y competencias del gobierno municipal”, decía el indolente ex alcalde morenista-panista de Toluca en ese momento.
De acuerdo con Callejo, “en los primeros 8 meses del año, se han iniciado 44 carpetas de investigación por homicidios ocurridos en Toluca, y julio ha sido el mes con mayor incidencia según la base de datos del Semáforo Delictivo”.
En el rumbo de Xonacatlán, el 6 de marzo era hallada la última de tres personas ejecutadas por arma de fuego. En Zinacantepec, otro municipio conurbado a Toluca, la ejecución de cuatro mujeres, el 18 y 19 de marzo de este año, tres de ellas niñas y miembros de la misma familia. Además, en la misma fecha, otro niño fue ejecutado en el mismo municipio.
El 14 de febrero de 2022, otra vez en Autopan, se descubrió una casa de seguridad para personas secuestradas. En esta ocasión, la policía capturó a un hombre de 37 años que mantenía retenidos de manera ilegal a dos menores y a un joven. Además, después de comprobar su identidad, se trata de un probable feminicida que se encuentra relacionado con un caso sucedido en el vecino municipio de Almoloya de Juárez.
Miguel Ángel “N”, al momento de su detención, tenía cautivas a tres personas, Lucio “N” de 21 años y Carlos “N” de 17 años de edad y a Patricia “N”. Esta última, sin embargo, había conseguido escapar de aquel lugar y por eso pudo avisar a las autoridades del sitio en el que se encontraba esa casa y de las personas secuestras en el interior.
De acuerdo a la policía, la casa de los secuestradores estaba ubicada entre San Pablo Autopan y San Cristóbal Huichochitlán, que forman parte de la zona norte de la capital mexiquense, la de mayor letalidad y en donde se ha presentado, en los últimos años, un aumento de casos de secuestro, asesinatos, levantones, feminicidios, cuerpos de ejecutados traídos de otros lados, todo ello enmarcado en la sorda actividad huachicolera que se desarrolla en la región, la cual no fue desmantelada a pesar de operativos y denuncias que se dieron a conocer y se implementaron desde 2018, cuando se supo de la actividad que allí se desplegaba y en la que en ese entonces estaban involucrados policías municipales, políticos y funcionarios municipales. Es también una zona de narcomenudeo en la que se ha ido desarrollando sin control esa actividad, lo cual indica la presencia de los cárteles de la Familia Michoacana y del Cártel de Jalisco Nueva Generación.
Poco después, se detuvo a cuatro personas más, aparentemente integrantes de una banda dedicada al delito de secuestro. De acuerdo con información preliminar proporcionada por la víctima de secuestro, Patricia “N”, quien detalló sobre la existencia de otra casa ubicada en Paseos de San Martín en San Martín Totoltepec.
Además, tras la detención, Juan Carlos “N” refirió ser quien dejó abandonado un cuerpo en Almoloya de Juárez. Apenas el 13 de febrero, fue hallado en Almoloya el cuerpo de una persona, encobijado y con señales de tortura, a un costado del Camino Viejo de Almoloya-San Martín Toltepec, en los límites con Toluca.
Para el 20 de febrero de 2022, se habían registrado 16 asesinatos y 14 feminicidios en el valle de Toluca. Por otra parte, y de acuerdo con la reportera local Karina Villanueva, durante los primeros 10 días de noviembre de 2020, se podía constatar 20 asesinatos y feminicidios, también en el valle de Toluca. Este recuento es apenas un repaso superficial de la violencia en el valle de Toluca, y que alcanza para dar una idea del grave problema que representa la inseguridad desde hace tiempo.



