Toluca, México; 10 de junio de 2026
Carlos Peralta
Hace casi una década, en un país que se llama México, en todo tipo de medios de comunicación escuchábamos promesas presidenciales de campaña enfocadas en un conflicto medular, una bandera de guerra. Era la propuesta de abrogar la Ley del ISSSTE 2007, la cual afecta de manera sustancial a unos 14 millones de derechohabientes, y que perjudicará más a quienes trabajan desde el 2007 a la fecha.
Apliquemos una de las premisas de la Nueva Escuela mexicana, que dice que hay que investigar los temas que nos interesan y afectan. Hoy quizá sea más fácil hacerlo gracias a las benditas redes sociales e internet, pues con dar clic en el buscador preferido se puede encontrar el trabajo titulado “CNTE: ¿en serio no hay alternativa a la ley del ISSSTE? Los mitos que te contaron para justificar el robo de tu pensión”, del analistae investigador de la UNAM,Aarón Cruz Soto, donde se presenta de manera muy sencilla lo que significa esa Ley del ISSSTE 2007.
Los argumentos que ahí se presentan nos previenen para no dejarnos sorprender y caer en la tentación de seguir a partidos con prácticas similares a las del neoliberalismo. El supuesto cambio que nos han vendido sólo encuentra diferencia en los discursos demagogos y el cambio de rol de actores políticos y sus seguidores, que sin embargo contienen las mismas propuestas de antes e incluso menos. Y como estos discursos generan opiniones y posturas, la esencia de los contenidos se pierde entre los miles de insultos que se escriben en las redes sociales. Quien gana es la misma de siempre: la estructura neoliberal.
Igual que pasó en 1968, cuando se venían los Juegos Olímpicos y un año más tarde el Mundial de futbol de 1970, lo esencial se encuentra en la Ley del ISSSTE, y que en 2007 estando como presidente de México el panista Felipe Caderón Hinojosa, impactó a gran parte de la sociedad mexicana. Desde entonces hay movilizaciones, aunque es notorio que únicamente proteste un sector de los trabajadores de la educación, es decir, la CNTE. Para demostrar que sólo cambiaron de discurso, hay videos. Por ejemplo, hay uno fechado el 26 de junio del 2016 de Andrés Manuel López Obrador, que en ese entonces era aspirante a la presidencia. Él encabezó una marcha para oponerse a la reforma educativa de aquel momento y sus seguidores se unieron en una “noble causa”. Al cierre del mitin, recordamos claramente que AMLO mencionó que solucionaría el doloroso crimen contra Ayotzinapa y derogaría la ley en cuestión. Eso, entre otras promesas.
AMLO ganó las elecciones en 2018 y enseguida se justificó con cientos de pretextos, culpando de todo a otros, sin asumir sus compromisos. Los problemas y promesas fueron heredados por su sucesora, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, quien ganó en una votación histórica las elecciones del 2024, lo cual le dio el derecho a sentarse en “la silla maldita”, como llamó el general Zapata al sillón presidencial. El 1 de octubre de 2024 ella era ungida como la primera presidenta de México.
Entre sus promesas, cuando hacía campaña electoral, aseguró que derogaría la Ley del ISSSTE y otras situaciones relacionadas, pero 20 meses más tarde y a punto de inaugurarse el Mundial de futbol, no hay una solución y sus respuestas son, más que nada, ofensivas. Dice que hay voluntad, pero no hay dinero y eso no puede creerse porque ella tiene el grado de doctora. ¿Cómo es que alguien de su nivel no previó esto?
La CNTE ha amenazado con boicotear el Mundial, que inicia mañana. En paralelo observamos cómo se ha echado a andar la maquinaria del Estado de siempre en redes sociales y medios de comunicación diversos. Ahora resulta que los dos bloques de partidos políticos se han unido para defender sus intereses, que son exactamente los mismos. Resulta visible la unión de estrategias en redes, donde crean perfiles falsos para atacar mientras preparan a paramilitares y azuzan a fanáticos futboleros para que enfrenten a los manifestantes. Para eso está también el secretario de Seguridad, Omar Gracía Harfuch, heredero de funcionarios asesinos y que ha jugado un papel deleznable en el caso de Ayotzinapa. Hoy, en el marco de las protestas contra el Mundial de la FIFA, se ha criminalizado a los estudiantes de esa normal y se les acusa de llevar explosivos caseros a las manifestaciones en la capital mexicana.
Con todo y esto el balón va a rodar, porque la maquinaria del Estado neoliberal es devastadora. Los casi 14 millones de afectados por la Ley del ISSSTE, en lugar de defender el futuro de su familia, están más interesados en el futbol. Se ha identificado a un grupo de “charros” que salieron con sus mantas a defender lo indefendible. Por eso es muy importante reconocer a quienes protestan y se movilizan, aunque hay heridos por los ataques de la policía.
Se cree que únicamente los maestros son los perjudicados por la Ley del ISSSTE, pero en realidad es todo el país. Los dirigentes del otro sindicato de la educación, el SNTE, han sido cómplices del sistema neoliberal. Lo irónico es que saben que esa reforma sumirá en la miseria a sus propias familias.
El balón rodará y la Ley del ISSSTE 2007 no se derogará gracias a la confabulación y apatía de esos cómplices, que además saben que sus cuentas de Afores no les alcanzarán cuando se retiren ni para un año de una vida digna. Otros trabajadores afectados son los telefonistas, telegrafistas, los de la salud, administrativos, trabajadores de Hacienda y de todas las instancias, así como de universidades públicas. Pero estos afectados no levantan la voz, nunca han tenido dignidad.
Que estos indignos sigan viendo futbol y telenovelas, asistiendo a acarreos del gobierno en turno y saturando las rede sociales. Los demás debemos apoyar desde nuestras posibilidades, pues cualquier gobierno daría marcha atrás a una ley infame como la del 2007 si viera unidos a los 14 millones de afectados que también podrían asumir el poder en las votaciones. No dejemos de exigir para que nuestras familias recuperen su futuro.



