14 junio, 2026

Seguirá rodando el balón

Toluca, México; 13 de junio de 2026

Carlos Peralta

Once de junio de 2026. Lo dijimos. Finalmente, el balón rodó. Han transcurrido casi seis décadas desde aquel 1968 cuando las ahora fantasmales figuras del presidente de México, Gustavo Diaz Ordaz; y del secretario de la Defensa Nacional, el general Marcelino García Barragán en ese entonces, preparaban las acciones a seguir durante lo que ahora se conoce como la Noche de Tlatelolco. En esa jornada de miedo y muerte tampoco podemos olvidar al secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, quien después fue presidente de México.

Javier García Paniagua, hijo de Marcelino, era director de la Dirección de Seguridad en el gabinete del presidente José López Portillo en 1976. Esa Dirección ha sido señalada como una institución especializada en desaparición forzada contra la población de México. Ahí se articuló el grupo represivo contrainsurgente Brigada Blanca, que combatía a quienes se oponían “al progreso”, ensañándose sobre todo con integrantes de la liga Comunista 23 de Septiembre.

Ahora iremos hasta 2014. Ese año, diversos periodistas de investigación señalaron a Omar García Harfuch, el nieto de Marcelino e hijo de Javier, de estar presente en reuniones relacionadas a la represión contra Ayotzinapa. Han cuestionado fehacientemente su papel fundamental en la construcción de la llamada Verdad Histórica, y destacaron que incluso fue señalado de tener responsabilidades por el propio Alejandro Encinas en el sexenio anterior, titular de la Comisión para la Verdad.

Daremos otro salto, ahora a una pequeña parte de la historia de la actual presidenta de México, la morenista Claudia Sheinbaum Pardo. Antes, es necesario reconocer su destacada trayectoria académica, además fue activista como estudiante, antes de ser científica, egresada de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Hoy, a la “mundialistamente” famosa presidenta Sheinbaum Pardo, sería imposible negarle su capacidad y conocimiento, y por eso mismo resulta increíble que ignore la trayectoria familiar de los tres García, sobre todo de su secretario de Seguridad, Omar.

El balón rodó como se preveía. La maquinaria del Estado siempre se encuentra en movimiento, criminalizando con campañas de linchamiento pese a la resistencia y movilización de valientes maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y otras organizaciones, ante las que hay que quitarse el sombrero.

Contra estas resistencias vimos, en contraparte, a los dos bloques de partidos políticos unidos, a la prensa chayotera desinformando minuto a minuto diciendo que no fueron más que unos cuantos miles. Un artículo de un periódico que antes se decía crítico, en plena fiesta futbolera dio un “Jornadazo”, afirmando que no hubo policías reprimiendo.

Observamos en las redes sociales una pelea simulada entre los dos bloques de neoliberales, lo cual ha resultado una gran estrategia y éxito de la partidocracia que nos divide. En paralelo continúa el absurdo de la actual Presidencia de culpar a Ricardo Salinas Pliego de financiar la rebeldía. Afortunadamente millones sabemos que ese señor se beneficia de exprimir las Afores de los trabajados. También sobran evidencias que recuerdan que Sheimbaum prometió derogar la Ley del ISSSTE 2007. Tuvo el cinismo de encabezar en ese entonces algunas marchas colgándose de la CNTE, y hoy la mandamás de la república mencionó que estas mismas demandas no son legítimas.

Del número de manifestantes de la CNTE y de otras organizaciones que han estado en el Zócalo, los medios aliados a la Presidencia dicen que no llegan a 20 mil personas. Nosotros vimos muchas más, pero no podemos dejar de preguntarnos por qué en México se cree que esa Ley del ISSSTE únicamente afecta a los Docentes. También afecta a gremios o sindicatos como el oficialista Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

El balón rodó y seguirá rodando mientras sigamos creyendo que sólo los profesores de la CNTE enfrentan problemas derivados de la Ley del ISSSTE y de otras decisiones en contra de la clase trabajadora. Hay otros miles laborando en distintas instancias como el sector salud, las propias estructuras del ISSSTE, el SAT, la Secretaría de Agricultura, Comunicaciones y Transportes, la Secretaría del Bienestar; integrantes de Relaciones Exteriores, empleados del Poder Judicial, del Poder Legislativo de la Semarnat y trabajadores de la cultura.

Además, hay unos ochenta sindicatos que evidentemente sobreviven de aportaciones, pero también que esperan que los salve el gobierno por voluntad propia. Entre dependencias y estos últimos gremios hay unos 14 millones de afiliados que, entre otras cosas, “gozan” de la gran transformación del servicio de Salud, anunciado como mejor que el de Dinamarca. En contraparte, la presidenta no se cansa de decir que esos millones que se quejan son pagados por “la derecha”, y que además hay pocos trabajadores que ingresaron del 2007 a la fecha actual. A “esos pocos”, cuando les toque retiro, el remedo de pensión no les alcanzará ni para un año de vida digna. Esa Ley lleva hoy suma 19 años y muchos ni cuenta se han dado de esta situación. Conozco a una docente que eligió cuentas individuales y ahora que se va a jubilar se ha dado cuenta de que nunca le descontaron aportaciones. Ahora tendrá que irse con cero pesos. Para su fortuna, ingresó antes del 2007, y la metieron al décimo transitorio que es el más similar a la anterior Ley del ISSSTE. Mucho cuidado con esto porque no se trata de un caso aislado.

Mientras 20 mil maestros “flojos” siguen peleando aisladamente, seguiremos viendo rodar el balón entre la miseria de la mayoría. Sigamos felizmente gritando los goles en contra de los afiliados al ISSSTE.

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