17 abril, 2026

«Si uno comparte sentimientos, entonces los comparte en las obras, se los llevan a las casas»

«Si uno comparte sentimientos, entonces los comparte en las obras, se los llevan a las casas»

Brenda Cano: diseño. Ramsés Mercado: información. Miguel Alvarado: texto.

Metepec, México; 23 de diciembre de 2021.

Este es un chavo que hace nacimientos y vírgenes de barro. Es de Metepec, el municipio alfarero del Estado de México y que sobresale en el arte del modelado en barro. Junto con Ocumicho, un pueblo de Michoacán, y Oaxaca, es una de las regiones más reconocidas gracias a los árboles de la vida, las calaveras fiesteras y las catrinas glamorosas. Aquí en Metepec todo es barro, desde las ollas y los jarritos hasta las figuras de santos, los soles y las lunas gigantes que cuelgan de las fachadas de las casas de este pueblo mágico.

Es chavo, pero es todo un artista y se llama Asael Castillo y su trabajo es una obra de arte. Es parte de la quinta generación de artesanos que en su familia ha elegido vivir de este oficio, con el que dice, han llevado el pan sus casas. También es un joven que ha observado cómo cambia el mercado artesanal y se ha adaptado a exigencias que quizá un artesano de mayor edad no podría hacer debido a los puntos de vista y hasta a la barrera que a veces significa el uso de la tecnología.

-Hemos estado trabajando en el mundo electrónico, la pandemia fue un parteaguas para nosotros porque nuestro taller no había utilizado las herramientas electrónicas nos permitió, en su momento, anunciarnos y darnos a conocer en otros ámbitos- dice Asael, quien está orgullos de dar trabajo a 15 personas, un equipo que se ha conjuntado en Artcraft, cuyo nombre en inglés no le ha quitado un ápice de tradición a los trabajos que ahí se realizan. Y es que ese taller es el esfuerzo individual de Asael, que antes había trabajado en los talleres de su padre y de su abuelo.


Algunos de sus objetivos eran tener presencia electrónica, sobre todo en redes sociales, y abrir puertas para que su trabajo se exhibiera en museos.

La pandemia del coronavirus, que está por cumplir dos años en México y que ha cobrado la vida de unas 300 mil personas en el país, ha ayudado sin embargo al taller de Asael en el sentido de darles una proyección en plataformas electrónicas. Ellos, además, aprovecharon el tiempo para rescatar piezas mediante la realización de un acervo de piezas que se trabajaban hace 90 años. Esos diseños fueron replicados y ahora las tienen ya terminadas. Este tipo de piezas son lo que Asael denomina iglesias, de colores dorados y blancos esmaltados; y macetas tradicionales, porque Metepec, antes de hacer todo lo ornamental, fabricaba y sigue fabricando lo utilitario, para lo que se emplean técnicas antiguas.

El investigador Luis Mario Schneider señala, para la revista Artes de México, que “es imposible determinar con exactitud cuándo comienza el despliegue alfarero de Metepec, que lo clasifica como uno de los cuatro o cinco pueblos del país más destacados por su producción. Arriesgando fechas podría suponerse que en la década de los cincuenta se inicia la transformación de un pueblo netamente “cazuelero” en una comunidad de polifacética y artística calidad”.

Foto: Ramsés Mercado.

El proceso de la creación artesanal requiere tiempo, dice Asael, quien junto con su equipo trabaja los temas de nacimientos con antelación para que estén disponibles para el público. Los nacimientos, por ejemplo, se trabajan durante todo el año y algunas de las piezas que los compone forman parte del acervo del Fomento Cultural Banamex. Entre esas obras destacan árboles de la vida y trajineras, a las cuales se les aplican algunos detalles de oro de 22 kilates que las hacen únicas.

“Existe la versión de que los primeros árboles de la vida se hicieron alrededor de 1945. Una de las primeras versiones del árbol consiste en un modelado a mano de Adán y Eva, quienes se encuentran flanqueando un árbol cuyas seis hojas volteadas hacia arriba termina en bases para velas […] Un ejemplo de los primeros árboles es el que muestra la crucifixión de un Cristo flanqueado por ángeles y pequeños centuriones, con María arrodillada a sus pies”, refiere la investigadora Lins McAllister, que hace unos años era curadora del Museo de Arte de la Universidad Estatal de Arizona, en Estados Unidos.

Foto: Ramsés Mercado.

Para la Navidad de 2021 el taller de Asael ha elaborado algunas figuras monumentales de más de un metro de altura. Estas se hacen por pedidos especiales de los clientes, quienes pueden solicitar posturas distintas, rostros serios o sonrientes, mantos de determinada forma. Esta interacción limita, de alguna manera la producción de figuras similares pero, dice Asael, se gana a compradores especiales, quienes se llevan un trabajo de calidad que pueden optar por nacimientos que cuestan entre mil y 10 mil pesos.

-Yo creo que un artesano imprime sentimientos a sus piezas, no tenemos máquinas para producirlas, y cuando uno comparte sentimientos, entonces los comparte en las obras, se los llevan a las casas. Ahí le dejamos horas, días, meses. Algunos clientes han sugerido que pongamos un letrero en donde digamos cuánto tiempo nos tomó hacer las piezas- dice Asael, quien comprende que el mercado está cambiando y aunque hay clientes que comprarán todo lo rústico, hay otros piden otras cosas. El taller de Asael da cursos de pintura y da la oportunidad de que se pueda acudir a modelar sus propias piezas.

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