17 abril, 2026

Lo que el trienio se llevó

Fernanda García

Toluca, México; 22 de diciembre de 2021.

Siempre he pensado que los tiempos de introspección -como debe serlo el invierno- nos regalan la oportunidad de volver a donde fuimos felices. Es por ello que en una nueva casa pero con la misma esencia amarga, regresé a mi amado espacio, mi Caleidoscopio.

En este espacio, usted mi querido lector, habrá de encontrar los fragmentos que recopilo de la realidad, esos que encuentro caminando. No espere un análisis político o chismes de pasillo, sólo voy a relatarle lo que encuentro, a veces de una manera poética o literaria, y otras más directa, más cruda.

Así, sin más, gracias a Viceversa por el espacio. No pude encontrar mejores anfitriones.

¡Regresamos!

*

Hace unos días, la idílica idea de terminar el trienio en calma era persistente en todos los alcaldes, pretendían dejar endeudados y desesperados a sus trabajadores, que fuese el problema de otro a partir de enero. No contaban con que René, un señor delgado, de mirada desesperada y acabado por recolectar basura, alzaría la voz. Que miles le seguirían y contarían ante cámaras y grabadoras sus historias.

Tampoco esperaban que Eli exhibiera que la despidieron para darle base a dos familiares de cierto director de área. Estuvo más de una década trabajando para que, hace dos meses, en pleno cierre de administración, la obligaran a firmar su renuncia so pena de perder su finiquito… ¡Ah! ¡Pero no se lo dieron! Ahora vende mole en polvo mezclado con impotencia porque su alacena está vacía y su hijo tiene hambre.

De poquito en poquito… se hace un desmadre.

No vamos a poner quiénes son los responsables. Aquí les voy a contar lo que los manifestantes de Toluca, Mexicaltzingo, Naucalpan, Tonatico y demás -porque seguro esto se replica en muchos, muchos municipios- están viviendo.

René decidió unirse al paro de labores y dejar la basura que religiosamente recoge todos los días desde hace 12 años, en la puerta de la alcaldía de cierto municipio chicharronero.

Está desesperado. No es, como mucho se ha dicho, que le preocupe no tener qué cenar en Nochebuena, ¿en verdad se cree que eso es lo que los motiva? No, señores. Decidió manifestarse porque simplemente no tiene qué comer hoy, no lo tendrá mañana y quizás se endeude (más) para aguantar con migajas hasta el 15 de enero.

Sabe que si no le pagan lo que le deben antes de que el alcalde deje el puesto, será dinero perdido. Ya una vez le quedaron a deber dos meses de sueldo.

No hablamos de gente que gane mucho, apenas 5 mil pesos al mes que no alcanzan ni para una canasta básica a la semana. Porque uno no sólo come, también viste, paga renta, luz, agua y hasta la tele porque hay que distraerse de la tragedia con algo, o quizá sumergirse más en ella, cada quién elige su veneno.

Junto a René, 36 trabajadores más decidieron parar. A los de otras áreas los tienen amenazados. Pero ellos, los del sistema de limpia son suficientes para exhibir los atropellos. ¡Qué pinche coraje!

Y disculpe las palabras, pero el Capítulo 1000, destinado al pago de salarios, está etiquetado, o sea, en teoría no se puede gastar en otras cosas, pero como siempre, en política no hay imposibles.

El llanto llegó cuando le pregunté para qué quería el dinero. No supo cómo contestarme y no porque no tuviera presupuestado cada peso que se le debe, sino que la frustración, la preocupación y la rabia no lo dejaron hablar. Se aglutinaron y le abrazaron la lengua. Le sabotearon el habla.

Son miles de historias, el retraso en los pagos no sólo se da en los ayuntamientos. No sólo son parte de lo cotidiano para los servidores públicos, pero hay que decirlo, es una cosa terrible.

Hay que tener muy poca consciencia y mucha desfachatez para quitarle a los trabajadores el sustento. El Órgano Superior de Fiscalización debería realmente dar con los funcionarios que orquestaron los desvíos, me parece risible que con una mano en la cintura se lleven hasta los caballos a sus ranchos y nadie haga nada.

Eso sí, me nace la duda… ¿los aviadores también están indignados?

Habrá que esperar a que el adeudo a miles de trabajadores se resuelva pronto, aunque a pocos días de que concluyan las administraciones municipales… bueno, imagine usted mis pensamientos.

En fin, esta primera entrega en Viceversa la redacto mientras degusto una torta en La Cubanita, tradicional local del centro de Toluca, me gusta porque me puedo sentar a ver la gente pasar por los Portales y la Plaza González Arratia, a imaginar qué es lo que los trae por acá. Y no, no es comercial, pero creo que retratar que mi oficina es la calle que usted transita, nos ayudará a conectar mejor. Así que hasta aquí dejo nuestro encuentro porque una torta mulata me espera.

¡Hasta la próxima!

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