María Guadalupe Martínez Alfaro/ Escuela Superior de Fotografía Lumière. Brenda Cano: diseño.

Toluca, México; 18 de septiembre de 2022.

Hace 19 años se inauguró el fraccionamiento Colinas del Sol, en Almoloya de Juárez, un municipio del Estado de México ubicado muy cerca de Toluca.

Este sitio garantizaba que sería de gran ayuda para familias enteras. Se trataba de un lugar rodeado de llanuras, con el pasto más verde y maravilloso que uno pudiera imaginarse y que contaba, sobre todo, con una vista magnífica del valle de Toluca.

Pero sucedió lo que nadie deseaba. Lo improbable, que hoy es lo más común.

Los robos, la venta de sustancias tóxicas, la basura en las calles y el vandalismo hicieron que con el tiempo ese lugar perdiera su magia y generara incertidumbre y desconfianza. Esto también ocasionó que los habitantes se cambiaran de zona o de vivienda, o simplemente abandonaron su casa.


Hoy en día, mientras uno camina, se llega a ver el deterioro, las huellas del abandono en cada esquina de las casas que quedaron en el olvido, expuestas a usos inapropiados y tristemente dando una impresión negativa, al punto de que aplicaciones de transporte, paquetería y alimentos no quieran entrar a este lugar.

Quienes buscan casa y encuentran a las Colinas del Sol, se desengañan de inmediato porque se dan cuenta en un dos por tres de las anomalías que ahí se encuentran. Se dan cuenta del abandono que todos los días crece y que habla muy profundamente de los problemas que se enfrentan en ese lugar. Pero así como las casas en desamparo, es evidente que quienes viven ahí lo están también.

¿Qué pasará con las casas? ¿Aún seguirán en descuido absoluto? ¿Seguirán siendo ignoradas por las autoridades, por los dueños de los complejos habitacionales? ¿Serán habitadas algún día? ¿Volveremos alguna vez? ¿Podremos caminar sin sobresaltos? ¿Por qué da miedo estar aquí?

Facebook: Malu Marfarth

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