Redacción VcV
Toluca, México; 7 de julio de 2021. Un banco de alimentos. Personas sin recursos suficientes. Una cocina móvil. Todo esto se conjunta para que se ayude a quienes no pueden preparar sus comidas en casa o de plano ni siquiera puedan comprar sus alimentos.
Se trata del programa Comer en Familia, operado por el Banco de Alimentos del Estado de México y que inició actividades hace dos años, aunque fue suspendido casi 14 meses debido a la pandemia del coronavirus, pero ahora, aunque el temor de una nueva ola de infecciones está presente, se ha echado a andar otra vez.

Esta cocina se encuentra en la calle de Francisco Godwalt, en la delegación de Santa Cruz Atzcapotzaltongo, en Toluca, y se trata de un espacio que permite a quienes lo necesiten hacer uso de la cocina como si estuvieran en su casa: se puede guisar, preparar alimentos con productos que además el propio programa provee.
“Se tienen dos finalidades. La primera, que se guise de manera higiénica y se aprenda a hacerlo. Y, además, que el alimento que se prepare sea nutritivo”, dice Alberto Canul Juárez, director del Banco de Alimentos.


La cocina móvil no es otra cosa que una camioneta adaptada que recorre calles y colonias, aunque está dirigida principalmente a las zonas rurales. La adaptación es muy similar a la que vendedores de alimentos han realizado a este tipo de vehículos para vender fritangas, hot dogs, tacos y hamburguesas. La camioneta tiene una gran puerta lateral que una vez levantada o abierta, permite a quien opera la cocina asomarse hacia afuera y atender personas. Una barra de metal sujeta hace las veces de mesa común y ahí se colocan los platos. Adentro del vehículo se colocan estufas y hornillas.
La cocina móvil es una innovadora forma de acercarse a las cerca de 480 comunidades que se tienen contempladas, pues en lugar de que la gente se desplaza, la cocina, literalmente, se acerca a quienes la necesitan.

Por otra parte, la cocina instalada en la sede del Banco de Alimentos es un amplio espacio en donde caben módulos o cocinetas, una especie de islas gastronómicas en las que se enseña a preparar comidas. Una cocina central y módulos para utensilios de cocina y su limpieza también están a disposición de los usuarios.
El programa Comer en Familia también da talleres relacionados con la alimentación y la preparación de comidas saludables. En un inicio, gracias a la cocina móvil, se atendían a unas 20 comunidades y cada 15 días se entregaba un menú. En Toluca, quienes acudían al Banco eran 24 vecinos, que eran atendidos por ocho trabajadores sociales, los cuales se encargaban de impartir el curso nutricional, que dura entre dos y tres meses. Aunque es imposible atender a las 37 mil familias que habitan en las zonas rurales, el programa poco irá permeando en la sociedad. Parte de los fondos que se requieren para la operación de este programa se obtienen de apoyos de la ciudadanía, que dona en centros comerciales, que para agosto alcanzarán el número de 40.


También se tienen procesadoras para hacer mermeladas o purés, los cuales aprovechan fruta y verduras maltratadas. El Banco maneja actualmente unas 180 toneladas mensuales de alimento perecedero, lo cual ha incrementado en hasta cinco veces la cantidad que se manejaba el año pasado. A partir de agosto, se pretende que el programa funcione de manera masiva.

Fotografía: Ramsés Mercado.



