Miguel Alvarado
Toluca, México; 4 de mayo de 2020. Mientras habla, en la bodega los empleados se lanzan paquetes de bolsas negras. Uno a otro, los avientan para acomodarlos en el espacio que cada vez es menos. Las bolsas de polietileno que fabrica la empresa Innovaplastics tienen como objetivo el transporte de cadáveres y ha producido 100 mil de ellas, compradas sobre todo por el gobierno del Estado de México y repartidas en municipios como Valle de Bravo o Ecatepec.
Ya es mucho tiempo y el encierro persiste, las muertes por coronavirus son más y por los contagios se han extendido. Los números que presentan dependencias como la Secretaría de Salud federal no cuadran con los que las estatales tienen. Un desfase en las cuentas y lagunas en el método de conteo no permitirá conocer de manera más certera el tamaño de la pandemia en México.
-Mi primer pedido fue por 20 mil bolsas para cadáveres. Tuvimos que aprender a hacerlas. El día que me pidieron esa cantidad no pude dormir pensando de qué tamaño iba a ser la pandemia, porque a mí no me gustaría ver a mis familiares envueltos en estas bolsas.
Hasta el 4 de mayo, el tamaño de la pandemia para el Estado de México era de “199 lamentables sucesos”, como suaviza el gobierno del Estado de México en sus boletines oficiales, y mil 893 positivos. Toluca, la capital mexiquense, tiene seis defunciones hasta el momento y un registro de 133 positivos.
El de Las Américas en Ecatepec es uno de esos hospitales que siempre están en obra, que nunca terminan de estar bien. En enero de 2016 el gobierno de Eruviel Ávila le metió 30 millones de pesos para ampliaciones, que deberían mejorar sus servicios de Urgencias, indispensables porque se encuentra, además, en el municipios más violento del Estado de México.
César Monge, secretario de Salud en esa administración, decía de Las Américas que “este es un hospital de referencia, que por la zona y las especialidades es muy concurrido. Hemos invertido en nuestras unidades médicas y aquí no será la excepción, la ampliación vendrá a fortalecer los servicios que aquí se brindan”.
Para 2018 el hospital de Las Américas atendía a 750 embarazadas y la Unidad de Urgencias ya se había ampliado. También había espacio para 16 nuevas camas y se habían ampliado las labores de parto, valoración obstétrica inmediata, ultrasonografía obstétrica y toco cardiografía. Pediatría tenía, además, 14 más extras para niños y adolescentes y por fin se contaba con monitores, ventiladores, carros rojos, equipo para RCP avanzado y monitoreo continuo de última generación para Urgencias. Hoy, Las Américas reporta 140 camas censadas y 68 más, según reportes internos.
A pesar de los esfuerzos anunciados, para ese año el hospital estaba ya saturado y rebasado en algunos de sus servicios. Las denuncias en ese sentido comenzaron: no había suficientes médicos para atender labores de parto ni tampoco cirujanos, pues se reportaban apenas dos. Arturo Salud, un médico adscrito al área de Obstetricia, reportaba, junto con el administrativo Víctor Manuel Valle, que el hospital se veía rebasado porque atendía pacientes de por lo menos cuatro municipios. La situación de Las Américas también fue expuesta por una diputada, Berenice Medrano, de Morena, quien realizó una visita sorpresa al lugar y aseguró que había apreciado una mala atención a los pacientes. Medrano encabeza la Comisión de Salud, Asistencia y Bienestar Social en la Cámara de Diputados y demandó la implementación de una Ley de Salud porque la mayoría de los hospitales en el valle de México presentan alta corrupción, que aunada a la carencia de servicios en otros lugares genera saturación en algunos nosocomios.
“Les dije a los del gobierno, no sé si sea una estrategia política o económica”, dijo la diputada en una entrevista con el reportero Fernando Solís. Sien embargo, las quejas son todavía más añejas
Siempre al filo del quebranto, los servicios de salud pública en el Estado de México se fracturaron todavía más debido a los desvíos que la Auditoría Superior de Fiscalización encontró a principios de 2019, en la administración de Ávila Villegas. Y es que ese desfalco, contemplado en 339 observaciones, era por 14 mil 131 millones de pesos. Se trata de dinero no comprobado, no ejercido y no usado para lo que originalmente fue destinado, y que fue tomado de fondos de salud, seguridad y educación, sobre todo, dice la reportera Daniela Barragán. En el 2015, “del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud, se fueron 161 millones 110 mil 976 pesos por actualizaciones y recargos del Impuesto Sobre la Renta; por cuatro servidores públicos que no contaron con la documentación que acreditara su preparación académica requerida para ocupar la plaza bajo la cual cobraron y por pagos posteriores a la baja del personal”, escribió Barragán en un reportaje para el portal electrónico SinEmbargo.
Una página en facebook, Ecatepec.com, recoge desde el 2013 denuncias debido a la deficiente atención hospitalaria. Usuarios del hospital y aun los mismos médicos denuncian las condiciones deplorables de trabajo de los empleados. Desde entonces no había insumos y desde entonces faltaba personal médico. Dos años más tarde, en 2015, fotografías que mostraban la entraña del hospital de Las Américas fueron publicadas en el muro de facebook, Denuncia Ecatepec. Un hombre con la pierna enyesada yace en el suelo, junto a una pared, echado sobre cartones. Recarga su cabeza en la ropa que ha envuelto y se protege con un banco de plástico. Está en un pasillo de atención, y ahí mismo, más adelante, otros enfermos esperan sentados en sillas, vestidos con la bata azul de los internos. Otros enfermos, más graves, fueron acostados sobre camillas, que después colocaron a un lado de los pasillos. El hospital, rebasado en lo más elemental desde hace años, no pudo curarse de su propia enfermedad.
Ecatepec forma parte de la Zona Metropolitana del Valle de México, una aglomeración con visos de infrahumana, en donde viven y se mueven 23 millones de personas. Para algunas regiones de esta fantástica megalópolis no hay opciones para nada, y el acceso a los sistemas de salud representan un parámetro de lo mal que se encuentra la infraestructura social en la región. Ecatepec rebasa el millón de habitantes y junto con Chimalhuacán y Neza es uno de los más golpeados por el coronavirus. Los datos de la Secretaría de Salud federal lo ubicaban con 535 positivos para el 4 de mayo y 33 muertos.
Dirigido por el doctor Josué López Vázquez, en Las Américas sucedió uno de los casos más emblemáticos de miedo, furia, frustración e ignorancia cuando un grupo de personas irrumpió en el hospital en busca de familiares, de quienes no sabían nada porque nadie, durante días, les había dado un solo informe. Los videos que se tomaron durante esta incursión terminaron de revelar la mortal insuficiencia de Las Américas y su tenebrosa realidad. El coronavirus, una pandemia que desde el caos ha implantado su propio orden debido a la falta de fuerza de las instituciones de los tres niveles de gobierno, también puso de manifiesto la inmensidad de la problemática que es el sector salud. Corrompido, depauperado y menospreciado hace años, ahora responde de la peor de las formas ante la emergencia infecciosa.
Así, con esos antecedentes, el primero de mayo dos grupos entraron al nosocomio. Preguntaban por sus enfermos. Un primer video, que ellos mismos tomaron, los muestra caminado por un largo pasillo blanco, conducidos por policías estatales, mientras gritaban exigiendo información.
– ¡Cinco días, cinco días! ¿Hasta ahorita nos hacen caso?- grita uno de ellos, y su voz sobresale de entre las otras, que se funden con el sonido electrónico de los aparatos médicos y de comunicación, como un fantasma que ha nacido repentina, salvajemente.
Entonces el grupo se detiene frente a un acceso y ahí los policías tratan de explicar que el paso está prohibido.
– ¡Mándame al director, yo no me salgo! -responde a gritos un hombre a la explicación, que no siquiera escucha.
Un grupo ha conseguido meterse por la parte posterior del hospital. Se trata de un jardín, un espacio al aire libre uy desde el cual se accede al edificio. Quien graba se llama o se hace llamar Owen Uriel Carrillo, y con su celular en mano, avanza por el lugar hasta encontrar camillas vacías. Estacionadas como carros fúnebres, algunas contienen cuerpos.
– ¡Ayer estaba bien, ayer estaba bien!- grita una mujer mientras Uriel Carrillo hace un paneo. La imagen es confusa pero se alcanza a ver a las camillas apiñadas y sobre ellas, los cuerpos de pacientes.
– Ayer estaba bien, ayer estaba bien, ayer yo hablé con él!- dice un hombre fuera de escena.
Para ese momento algunas personas se han abalanzado sobre los cuerpos, intentando llevárselos a pesar de los gritos que les advierten no tocarlos.
– ¡Pérate güey, no lo puede sacar!
– Nos lo vamos a llevar pero no lo vamos a sacar así.
La gente que aparece entre las camillas busca a sus familiares y a la confusión se suma el llanto de algunas mujeres.
– ¡Te dije que nos largáramos a la chingada el domingo! -dice un joven, que se ha acercado a una camilla, que contiene una bolsa gris con algo adentro.
– ¡No le eches la culpa a tu mamita, esto es cosa de aquí, mira cuánta gente tienen aquí!- dice otro, mientras dan la vuelta por el jardín, buscando un acceso distinto.
– ¿Dónde están, en dónde los tienen?- grita desaforado mientras camina por el área de estacionamiento. Alguien les ha dicho que algunos cuerpos se encuentran en Patología. Entonces llegan a una explanada en donde se han instalado carpas verdes, que funcionan como extensiones del nosocomio. Y otra vez se les atraviesan las camillas.
– Mira cuanto pinche enfermo tienen aquí, cuánto muerto tienen aquí!- dice el que graba, y detrás de él una mujer grita:
– ¡Aquí está, aquí está!
Alexis llegó al hospital el 30 de abril y murió en Las Américas el primero de mayo, después de 27 horas internado. Él era uno de los presos liberados en arresto domiciliario gracias a un programa que permitió salir a reos con delitos menores. Alexis salió pero llevaba un brazalete electrónico que monitoreaba su actividad. Después las redes sociales le dieron seguimiento y encontraron que había estado en una fiesta, en plena cuarentena.
Una madre que también buscó a su hijo entre las bolsas expuestas de cadáveres, señaló que “o entré a buscar a mi hijo donde hay más de 20 muertos con su bolsa con cierre. Yo destapé la bolsa de mi hijo para corroborar si era mi hijo o no era mi hijo, mi hijo estaba caliente. No me han dicho nada. La Guardia Nacional, alertada por el personal del hospital, rodeó las instalaciones para protegerlas y hoy otros 41 hospitales ya eran vigilados por fuerzas de seguridad pública.
Muy pronto, los cuerpos de Las Américas le dieron la vuelta al mundo. Algunos diarios dijeron que eran 20 los cuerpos ahí, pero eso no puede saberse de ninguna manera. Al otro día, el subsecretario de Saludo, Hugo López-Gatell, abordaba como podía el suceso en su conferencia diaria acerca del desarrollo del covid-19.
– ¿En cuánto tiempo pueden entregar el cadáver o el cuerpo de una persona que falleció en un hospital?, tomando en cuenta que en el Hospital de “Las Américas”, en donde un grupo de familiares entró por la fuerza y mostraron videos en donde al parecer los cuerpos estaban en espera de ser entregados y de informarse a las familias. Entonces, en el protocolo ¿cuánto tiempo tendrían que tardarse o qué está pasando para informar a las familias? – le preguntaron ahí.
– Lo más pronto posible, es decir, no hay ninguna restricción, de hecho es deseable que sea pronto, para que existe una reducción de riesgos- dijo Gatell- […] Entonces, entre más sea expedito el proceso mejor, de no poder ser expedito por razones varias, lo que se utiliza es una, un dispositivo que justamente se veía en este dramático video que hicieron público ayer, que son estas bolsas, estas bolsas no son cualquier bolsas, son un equipo muy específico, tiene requerimientos específicos y se usa precisamente para aislar a los cuerpos y que estos cuerpos no tengan un alto potencial de infección hacia quienes los manejan. […] El brote o contagio puede ocurrir, definitivamente, no es deseable que exista una manipulación no planeada, no estructurada, de los restos fúnebres, por eso, me resulta particularmente dramático por muchísimas razones que ahora mismo quiero comentar, lo que ocurrió ayer en el Hospital “Las Américas”, en Ecatepec. […] Regresando a la experiencia de esta familia, que lamento que haya perdido la vida uno de sus familiares, obviamente, la tercera cosa que me preocupa es que al no tener consciencia o conocimiento o aceptación de esta situación que se puede presentar así como lo relataba dramáticamente la mamá de este muchacho “yo lo traje bien y murió”, sí, en pocos minutos, en pocas horas, una persona aparentemente en buen estado puede perder la vida por el COVID.
Después habló sobre el gobernador Alfredo del Mazo, a quien trató con deferencia, con la suavidad con la que se trata a un político aliado, que ejerce el poder en la entidad que define las elecciones debido a los 10 millones de personas que están inscritos en el padrón electoral. Del Mazo, primo-hermano de Enrique Peña, desde la óptica de Gatell, “ha jugado un papel muy valioso, muy importante, de gran responsabilidad, de gran dedicación, al igual que su secretario de Salud, Gabriel O’Shea”.
El componente político en la tragedia de Las Américas solamente consigue profundizar más los paisajes de la desigualdad social y deja en el terreno de la anécdota los sucesos del primero de mayo. Que después el hospital haya decidido comunicar el estado de salud de los pacientes por medios electrónicos no borra las imágenes de los cuerpos sobre las camillas, y pone ante la vista de todos el grado de desinformación, ignorancia y quebranto por el que pasan, sobre todo, las clases sociales más depauperadas. La aseveración del familiar de un paciente, quien dijo que “sabemos que no existe el covid”, y que en cambio señale que en el hospital están matando a los pacientes, resulta reveladora. Después de los sucesos, personal médico de ese hospital denunció que no cuenta con los insumos adecuados para tratar la pandemia.
El quebranto del sector de salud pública en el Estado de México se gestó por años y la endeble estructura ha comenzado a romperse en los últimos dos meses, cuando no puede evitar que la enfermedad que padece se manifieste de distintas maneras.



