13 diciembre, 2025

Cierra la Tierra Caliente sus fronteras: sólo insumos y residentes pasan

Cierra la Tierra Caliente sus fronteras: sólo insumos y residentes pasan

Miguel Alvarado

Toluca, México; 8 de abril de 2020. Municipios del sur del Estado de México bloquearon accesos carreteros e instalaron retenes para impedir el paso como parte de medidas para detener los contagios por coronavirus. Parte de la región conocida como Tierra Caliente o Triángulo de la Brecha colinda con Guerrero y Michoacán, y está dominada por el cártel de la Familia Michoacana, que siembra y trasiega droga, minerales como el oro, la plata y el uranio, productos que también se producen en Arcelia y Teloloapan, en Guerrero, y en Huetamo y San Lucas, en Michoacán. Este territorio busca desde hace años su emancipación política y pugna por formar un estado calentano alegando que sus respectivos gobiernos los han abandonado.

Ahora, Tlatlaya, Amatepec y Tejupilco han cerrado sus pasos, y en algunos casos no se permite más el acceso a los municipios, hasta nuevo aviso. A pesar de que el gobierno efectivo recae en el cártel de la Familia Michoacana, policías municipales se han apostado en los caminos para hacer efectivos esos filtros. Por ejemplo, en Tlatlaya, solamente se permite el paso a camiones con alimentos y artículos para las tiendas locales.


En Amatepec, sobre la carretera hacia Tejupilco, fueron cerradas las vías a la altura del puente a San Felipe y en Tlatlaya el alcalde Leopoldo Domínguez publicó un mensaje radiado en el que ordenaba el cierre de la circulación en su municipio.

Para hoy, miércoles 8 de abril, el gobierno del Estado de México reportó ya 320 casos positivos por coronavirus, de los cuales 42 necesitaron hospitalización y se reportaron 10 muertos. Estos números, en una entidad con 17 millones de habitantes, la más poblada del país, han despertado sospechas de posibles encubrimientos de la enfermedad, cuyos casos se registrarían como neumonías atípicas. Esto ha sido señalado por personal médico y también por familiares de fallecidos cuyo diagnóstico no alcanzó a comprobar la presencia de coronavirus, pues los pacientes murieron antes. Hasta el momento, no hay manera de probar que pacientes fallecidos por coronavirus no hayan sido declarados.

Hasta hoy, el gobernador de la entidad, Alfredo del Mazo, ha recomendado e público el uso del cubrebocas, pues “ha sido eficiente en otras partes del mundo, sobre todo en Asia”. Esta medida llega a casi un mes de anunciarse las primeras acciones contra el coronavirus en México, lo cual sucedió el 11 de marzo. Aunque a diario envía un mensaje por redes sociales, el distanciamiento de Del Mazo con la sociedad se ha acentuado desde el inicio de la pandemia. Primo-hermano del expresidente de México, Enrique Peña, se ha sujetado como ningún otro gobernador a las políticas públicas de la Federación, lo cual le ha valido no ser molestado por su pasado involucramiento en el desvío pro más de 7 mil millones de pesos en el caso conocido como la Estafa Maestra, en el cual tuvo injerencia porque, como director del Banco Nacional de Obras, realizó al menos tres contratos con las universidades involucradas en ese desvío.

Del Mazo, ausente, ha dejado que a la entidad la gobierne la inercia y en esa mecánica los migrantes y los municipios del sur han sido olvidados. Los municipios sureños del Estado de México son expulsores tradicionales de habitantes, que viajan a Estados Unidos para trabajar y enviar, cuando les va bien, remesas. El objetivo de muchos de ellos, sin embargo, es quedarse a vivir allá.

La Encuesta Intercensal 2015 del INEGI señalaba para el Edomex una población migrante internacional de apenas 50 mil personas, de las cuales 27.3 % está en Estados Unidos, con Nueva York, California, Texas, Oklahoma, y Carolina del Norte como principales destinos. Pero esos son números muy conservadores.

A principios del siglo pasado el Edoméx era el cuarto expulsor de población nacional que se dirigía a Estados Unidos. Fue un fenómeno que se agudizó, porque en 1970 estaba en el lugar 20 a nivel nacional. ¿Qué fue lo que pasó en esos 30 años? Además de la pobreza y el desplazamiento, también cuenta la tradición migratoria, según el investigador Juan Gabino González Becerril, quien en 2006 estableció zonas con esas características, como las del sur mexiquense y las del norte, cuyo objetivo es quedarse en Estados Unidos un número considerable de años y si es posible, radicar allá. Eso marca una diferencia en la antigua migración, que se daba por temporada y en general garantizaba el regreso de quienes se marchaba a su lugar de origen. Era, además, rural, y comenzó a formar una especie de extensiones de los pueblos en las ciudades norteamericanas. Los Ángeles, San Francisco, Austin, Dallas, San Antonio y Chicago, entre otros, que sirvieron para recibir a las siguientes generaciones de viajeros, que cada vez encontraron mayores ventajas.

Para 2006, el INEGI calculaba que el 4 por ciento de los hogares mexiquenses tenían al menos a un migrante entre su familia. Dos municipios destacan por su flujo migratorio en la entidad. Uno es Tejupilco y el otro Almoloya de Alquisiras. En Tejupilco, 56 por ciento de la población de ese municipio dijo tener un familiar o más en Estados Unidos, mientras que en Alquisiras la cifra llegaba a 30 por ciento. Las remesas, dice González Becerril, se utilizan mayormente para el sostenimiento de la familia y el consumo, pero casi nunca generan ahorro. Y también está el factor de la violencia. El Estado de México, Michoacán y Guerrero son los expulsores más importantes del país por este fenómeno, que aunado a la pobreza, se ha potencializado pero también normalizado.

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