15 abril, 2026

Morena: después de Alfredo

Morena: después de Alfredo

Miguel Alvarado

Toluca, México; 5 de octubre de 2020. Una de las administraciones que más ambiciona Morena es la que gobierna al Estado de México, la casa del Grupo Atlacomulco, el sitio en donde nació políticamente Enrique Peña Nieto. Aquí, en el Estado de México, habrá elecciones para gobernador en 2023, dos años después de que sucedan los comicios intermedios que en 2021 darán forma a un nuevo Congreso estatal y a las presidencias municipales.

El Estado de México nunca ha estado gobernado por alguien que no pertenezca al PRI. La de 2023 sería la primera elección que ese partido perdería en caso de que Morena logre resolver sus pugnas internas y haya por lo menos estabilidad temporal entre el Grupo de Acción Política y los morenos “puros” o fundadores de ese partido en la entidad.


En realidad, Morena ya ganó una elección, la de 2017 en donde Delfina Gómez obtuvo más votos que Alfredo del Mazo, pero las alianzas determinaron el triunfo apenas del primo de Enrique Peña.

Hoy, Del Mazo, a pesar de todo, sigue siendo el priista con más méritos para contender por la presidencia de México en 2023, lo cual quiere decir mucho del estado en el que se encuentra el PRI, que no termina de renovarse aunque también puede decirse que su transformación se ejecuta en las filas de otros partidos, incluso en el de Morena. Higinio Martínez, un hombre apegado al poder del priismo, es prueba de ello en el Estado de México.

Martínez es uno de quienes buscan gobernar el Estado de México por Morena, junto con Delfina Gómez, la supersecretaria de Andrés Manuel López Obrador para la entidad que hasta el momento ha guardado bajo perfil, lo cual no quiere decir sino eso, y saldrá en su momento a promoverse. Como sea, Martínez ha estado presente en la vida pública de la entidad proponiendo, y se sube a temas sensibles que se alinean además a las políticas de austeridad del presidente. La segmentación de Ecatepec y la disminución del número de regidores y síndicos en los cuerpos edilicios lo ha posicionado, por lo menos le ha dado cierta luz. Que a Martínez se le señale desde hace años de responder a los intereses de la clase política priista es otro cuento e historias alrededor de eso hay por montones, incluso las hay en torno a la venta de tierras en la zona de Texcoco, cuando la Federación de Enrique Peña Nieto pretendía construir su aeropuerto ahí.

 La última salida a escena de Martínez incluyó un pleito bizarro contra el alcalde panista de Huixquilucan, Enrique Vargas del Villar, por el tema de la reducción de síndicos y regidores. Vargas, aspirante por su partido a la candidatura para la contienda de gobernador, quiso hacer round de sombras contra el escurridizo Martínez, quien prefirió convocar a sus alcaldes, ex panistas incrustados en Morena, para que debatieran por él, en representación de él. Así, la reducción de regidores y síndicos, que en el terreno de los números, lo práctico y el ahorro es buena, quedó ya inscrita como tema de elección de precampaña superadelantada.

Vale la pena decir que en columnas periodísticas locales, pese a los afanes de Martínez para hacerse de la candidatura de Morena, se menciona a Hugo López-Gatell como el favorito de AMLO para hacerse de la gubernatura del Estado de México. “Vive en Naucalpan, además”, dice el columnista Juan Gabriel González, y prevé que los afanes de otros en Morena quedarían pulverizados ante la hipotética postulación de López-Gatell. Lo que sea, aún falta y dos años es demasiado en política.

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