17 abril, 2026

La tos del presidente

La tos del presidente

Miguel Alvarado: texto. Karen Colín: diseño.

Toluca, México; 10 de enero de 2022.

Sobre todo, queda claro que las prioridades de los gobiernos son otras. No es informar ni tampoco cuidar, procurar, proteger, actuar de manera congruente. Eso pasó en Toluca, en la administración del panista-morenista Juan Rodolfo Sánchez, en el gobierno estatal del priista Alfredo del Mazo y en la Federación de Andrés Manuel López Obrador. Los temas que se incluyen en esta decisión de hacerse sordos son todos los de importancia: la economía, las finanzas públicas, la inseguridad, la corrupción, el narco, la migración y el extractivismo, los cuales se reducen a meras opiniones y a veces a algún tipo de acuerdo que al público electoral le parecen acciones, logros, compromiso.

Los tres gobiernos han ocultado, además, la gravedad de las infecciones de la ola de ómicron, la variante de coronavirus con la que el país ha llegado, el 9 de enero, a los 300 mil 334 muertos. El 3 de enero había 37 muertos diarios. El 4, 130; el 5, 94, el 6, 128; el 7, 168, el 8, 202 y el 9 de enero, cuando no había ninguna curva sino un tirón en la escala hacia arriba, la Secretaría de Salud federal apuntó 31 muertos, lo cual, desde lo inmediato, hace creer que será así, que se trata de una subida en los casos abrupta como repentina será la bajada porque se trata de un repunte transitorio que ataca además a una población vacunada.

 Y es aquí donde comienzan las medias verdades. La de México no es una población vacunada, porque apenas ha recibido la dosis el 57 por ciento de los habitantes contemplados, que además se han extendido al rango de los 12 años como edad mínima para inoculación.

En la mañana, dos cosas llamaron la atención de la conferencia habitual del presidente: primero, la postura de él, que enviará representación mexicana a la toma de protesta de Daniel Ortega, jerarca eterno de Nicaragua a costa de represiones, encarcelamientos, desapariciones y asesinatos. Se trata de una historia que no es vieja pero que parece fuera de las agendas mexicanas.

En realidad, se trata de un espejo del futuro próximo para Morena, el partido de AMLO, en el cual manda de cabo a rabo, de principio a fin, y en el que ha imbuido, sobre todo, miedo en sus subordinados, ninguno de los cuales se atreve a criticarlo o expresarle inconformidad. No me refiero a los primeros cuadros, que lo deben hacer en privado aunque por lo visto sin efecto, sin visos de que ganen sus posturas. Los demás, los burócratas, tienen miedo aunque sepan de primera mano lo que han ocasionado las decisiones y las acciones presidenciales.

Su cuerpo de adeptos, por otra parte, hace mucho que corre enceguecido al lado del poder que representa AMLO, aunque la mayoría sin participar de sus beneficios.


Ex guerrilleros, ex alumnos serviles de Ayotzinapa, intelectuales inteligentes, creadores, académicos, escritores, profesionistas y periodistas van así, defendiendo una estructura que cada vez se parece más a lo que en realidad es: un negocio familiar que ha copiado su funcionamiento a otros grupos de poder como el de Atlacomulco de Peña o el de Hidalgo de Osorio Chong.

La otra cosa que llamó la atención fue “la tos presidencial”, la cual logró que AMLO, que se pasó un año entero sin usar cubrebocas porque no era mínimamente necesario, dijera que se hará una prueba de covid. Lo dice en el marco de los 300 mil 334 muertos y de todo un discurso que lo llevó a poner un ejemplo reticente ante la infección. En fin, que AMLO tosa significa que el pueblo estornuda.

Laurie-Ann Ximénez-Fyvie, jefa del laboratorio de Genética de la UNAM y doctora en Ciencias Médica, así como microbióloga, dice que la llegada del ómicron representa algo muy grave y puntualiza que el gobierno de México, a pesar de saber las experiencias de otros países, de contra ya con un bagaje doloroso y mortal, se limitó a esperar que a que se desatara esta ola pandémica, al iniciar el año. “Sí, ómicron está matando menos gente, proporcional a los contagios de otras variantes, pero esta no es una característica propia del virus, no es que el virus en sí tenga alguna propiedad o característica que le confiera menos agresividad que la variante delta o previas variantes. Lo que pasa es que esta variante se acaba de topar con poblaciones ya vacunadas. Para eso nos vacunamos, las vacunas son ampliamente efectivas. Entonces se ven menos defunciones por el momento. Pero quienes no están vacunados van a padecer un cuadro de covid tan severo como el que hubieran padecido con cualquier variante. Es muy nocivo el discurso que dice que de alguna forma es más leve, porque en otros países las hospitalizaciones por ómicron están completamente disparadas y se rebasaron los picos de hospitalizaciones”, dice la especialista.

Podemos esperar como mínimo que ocurra lo mismo en México que en Canadá, España, EU o Francia, pero de una forma más severa porque aquí los no vacunados son muchísimos más. Y dice que desde el 25 de diciembre que en la ciudad de México se ha registrado un 65.9 por ciento de incremento en las hospitalizaciones. Tláhuac, Iztacalco y Atzcapotzalco están al cien por ciento en cuanto a ocupación hospitalaria. Coyoacán, Tlalpan y Cuauhtémoc se acercan también.

Ahora mismo, otra vez, todos conocemos a alguien que está contagiado y se tienen familiares enfermos, que vacunados, presentan síntomas que no ponen en riesgo. El riesgo proviene, primero de la desinformación, la mala información y después del 43 por ciento que no se ha vacunado. Este país tiene 128. 9 millones de habitantes, evidentemente no todos en el rango de vacunación por lo que representa la población infantil.

Toluca, y en general el Estado de México se verán arrastrados por el interés de quienes competirán en los procesos electorales para gobernador, en el 2023, y en el que se espera que Morena arrase si el PRI y el PAN no logran una alianza para hacerle frente. Esa es la ruta del Estado de México y también de la Federación, que prepara un escenario de victoria, lo cual no sería nada raro debido a la gigantesca corrupción con la que identifica a Alfredo del Mazo y a sus aliados.

Morena, que va por el mismo camino, seguramente ganará pero a costos económicos y políticos muy altos, lo cual se traducirá en resistencia social, en lidiar con poderes contrarios y en la injerencia de AMLO para las decisiones importantes. Sin embargo, se enfrentan con expertos cuyo negocio es el poder y de paso los procesos electorales desde hace 80 años. Del Mazo es anunciado ya como un probable precandidato a la presidencia, en 2024, lo cual quiere decir que ha comenzado un proceso para obtener esa oportunidad. Hay que entender que en las elecciones no compiten los más capaces, sino aquellos que representan el interés de un grupo político-económico y nada más, con todos los ejes que puedan atravesarlo, incluido el del crimen organizado.

Por la mañana la tos del presidente preocupaba, sobre todo a él, porque se trataría de su segundo contagio en lo que va de la pandemia. Cerca de las seis y media de la tarde de hoy, el propio AMLO confirmaba que había dado positivo, que tiene coronavirus y que sus síntomas son leves. Par su fortuna, él tiene toda la fuerza del Estado para que cuidarse y salir adelante, lo cual hará sin problemas, sin duda alguna.

Mientras, la población tendrá que reaprender a sobrevivir sola o casi sola, una vez más.

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