17 abril, 2026

La batalla electoral que viene

La batalla electoral que viene

Miguel Alvarado

Toluca, México; 16 de noviembre de 2021.

¿Qué hará el gobierno de Alfredo del Mazo, el PRI pues, para retener la gubernatura del Estado de México? Las elecciones para sustituir al primo-hermano del ex presidente Enrique Peña serán en 2023 y las presidenciales en 2024, por lo que, diga lo que se diga, los resultados influirán en las jornadas federales. Ya el PRI perdió contra Morena, que habría ganado los comicios en 2017 de no ser por las alianzas que estableció el todavía partido en el poder. Incluso con una candidata poco avezada como lo era Delfina Gómez -hoy secretaria federal del Educación-, Morena ganó en plena efervescencia del Efecto AMLO, en la que él hizo una campaña para todos. El partido de Andrés Manuel López Obrador es, con mucho, la primera fuerza política nacional a pesar de los errores crasos que se han cometido en situaciones muy específicas, como el abrir sus puertas a políticos provenientes de otros partidos, con probada deshonestidad e incapacidad, y cerrar, de paso, los accesos para los verdaderos morenistas, que se quedaron a la orilla de cualquier posibilidad. Eso, que para muchos de Morena significa “estrategia”, entregó el poder político que se había ganado en el Estado de México a Higinio Martínez y a su cofradía, El Grupo de Acción Política, la misma a la que pertenece la profesora Delfina.

En tres años, Morena ha mutado y en algunos campos no puede diferenciarse de priistas, panistas ni perredistas porque el ejercicio del poder transforma a todos. No es lo mismo ver que tener, y no es lo mismo señalar o criticar que estar al mando. El uso del dinero público siempre será, para empezar, una herramienta que confiere a quien lo utiliza una fuerza a la que nada puede oponérsele. El presupuesto del Edoméx para 2022 será superior a los 300 mil millones de pesos, y esto se dice porque un año más tarde vendrán las elecciones.

Si bien el gobernador Del Mazo ha sido el más colaborativo con la Cuarta Transformación, el más dócil, el que menos problemas ha dado, por lo menos en lo público, él apenas es uno de los rostros visibles que detentan el poder político del PRI y del propio Grupo Atlacomulco. No fue Del Mazo a quien se le ocurrió crear el monstruo lila que ya es el programa del Salario Rosa, y que servirá como uno de los ejes de acopio de votos. Ese instrumento no es el único. Hay una estructura que a lo largo de los años de ha ido perfeccionando y ajustando en torno a los nombramientos de funcionarios regionales del gobierno, obligados a armar combos electorales como parte del agradecimiento que debe hacerse por ocupar esas comisiones. Lo mismo son los secretarios estatales, desde el general de Gobierno hasta el de Cultura y Deportes. Son acarreadores profesionales del voto, igual que diputados, alcaldes y algunos magistrados. Pero el programa de ayuda del Salario Rosa, que desde su componente oficial ayuda a las mujeres con bajos ingresos con especie de beca o pago, es el más vistoso y más popular. Sin embargo, no es lo que parece.

La publicación de infografía al respecto de este programa en VCV Noticias dio pie a comentarios de usuarios, quienes han sido utilizados para darle forma a este programa, al que se la dará una importancia sin precedentes el año que viene. Pero estos usuarios revelaron, muy llanamente, algunos componentes que se involucran en la operación del programa. Se apunta lo que dicen y que revela la existencia de coordinadoras por zona, quienes arman grupos en WhatsApp para exigir a las beneficiarias que comenten favorablemente en redes sociales todas las publicaciones del gobierno de Del Mazo, “con mensajes positivos intentando reflejar algo muy alejado de la realidad”. A las coordinadoras se les paga inscribiéndolas a programas destinados a sectores muy marginados, y a los cuales no tendrían derecho de acceder.

También se apunta que las beneficiarias son obligadas a participar de manera gratuita en actividades paralelas, como son la entrega de despensas, siempre amenazadas con causar baja de los padrones.


Los comentarios acerca del Salario Rosa siguieron: “[las tarjetas] se las dan condicionadas a que votes por el PRI, si no votas o compruebas que votaste por ellos, te la quitan”.

Otra: “en mi colonia sólo las otorgan si te afilias a su partido, esa es la condición, además debes asistir a sus mítines del gobernador a aplaudirle”.

Una más: “conozco muchas mujeres que viven muy bien y que no necesitan esa tarjeta y la tienen. O sea que no es para los más necesitados. Hay un padrón fantasma de beneficiarias”.

Hoy, en una reunión con alcaldes, sobre todo priistas, el gobernador Del Mazo les dijo que no habrá recursos financieros extraordinarios para los municipios ni tampoco habrá “rescate” para aquellos que, como Toluca, han declarado una quiebra económica y han dejado de pagar a proveedores. Sin dinero no hay lealtades políticas, pero incluso no tener dinero se convierte en una poderosa herramienta de negociación.

El negocio de los partidos políticos, incluido Morena, es el poder, porque desde ahí se desprende el ejercicio del dinero público con todo lo que esto representa y ha significado. El programa del Salario Rosa es apenas una muestra de lo que el PRI en el poder, en el Edoméx, pero también cualquier partido, hace para buscarlo. En esa búsqueda, que se convierte en una experiencia de buceo en aguas negras, los ciudadanos no cuentan nada.  Casi nada, que es lo mismo.

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