Miguel Alvarado: texto. Brenda Cano: diseño. Ramsés Mercado: imagen
Toluca, México; 25 de enero de 2022.
Al policía de investigación Francisco Javier Sánchez Embriz lo hallaron muerto en un camino del poblado de Agua Bendita, en el municipio de Tenancingo. Como demostración de la violencia de la que eran capaces, sus asesinos le arrancaron la cabeza y la colocaron entre el cuerpo. La mirada del hombre era la representación de aquello que le arrancó la vida.
Ese día, el 15 de enero de 2022, se identificó a Sánchez Embriz como un elemento activo de la Secretaría de Seguridad mexiquense, que pertenecía al Tercer Agrupamiento de Joquicingo, en la XI Región, y se supo que la Familia Michoacana lo había condenado a muerte por la difusión de un video en el que se aprecia el paso de un convoy de al menos siete camionetas por pueblos de Coatepec Harinas y Villa Guerrero, en el sur del Estado de México.
Una cámara captó esta procesión de hombres armados, que iban uno tras otro, mostrando las armas de alto poder a los vecinos, a los enemigos, a los policías, a quienes quisieran verlo. Eso pasó el 13 de enero de este año y el video no mereció comentario alguno de ninguna autoridad, aunque los pueblos tomados por el narco en el sur mexiquense daban su informe ellos solos. La Familia Michoacana tiene copados esos municipios y la Fiscalía mexiquense no ha podido hacerle frente de manera adecuada porque no tiene el poder, no tiene el deseo y porque cada vez que lo hace hay una respuesta llena de muertos.
Ese 13 de enero las camionetas cargadas con sicarios de las Familia Michoacana habían salido a las calles por una razón, y ésta era que se habían distribuido mensajes impresos en los que se anunciaba la creación de autodefensas en Coatepec Harinas: “Se les informa a todos esos hijos de su puta madre que son halcones de la Familia Michoacana que este es el primer y último aviso que se abran a chingar su madre si no los vamos a empezar a matar, ya estamos cansados de sus amenazas, extorsiones, cobros de piso que anden cobrando metro por metro en los invernadores y tapados a los floricultores y aquellos que los estén dejando vivir en sus casas los vamos a ir matando como perros por q si a ustedes no les duelen las familias afectadas a nosotros tampoco nos dolerá matarlos y lo de los muertos en la autopista no se quedará así. mis compañeros serán vengados así que vas pa fuera MALA tú y tus mugrosos el pueblo de Villa Guerrero y municipios vecinos se están armando para sacarlos putos lacras, choferes más vale que dejen sus taxis porque con ustedes vamos a empezar son los primeros en la lista, ya empezó la cacería y si alguien quiere denunciar o dar más información llame a estos números de teléfono”, decía ese mensaje, que más bien parecía una declaración sin sentido de estrategia de un grupo antagónico que peleara las plazas que una invitación seria, pensada, reflexionada, de una comunidad harta, fastidiada de miedo.
En ese momento la Fiscalía estatal apenas pudo apuntar que estaba confirmando que en efecto el video se hubiera grabado en el Estado de México. Después no dijo nada más porque no había nada más que decir. Un dato importante, sin embargo, se reveló en esa exposición de miedo y miseria: que al encargado de plaza de la Familia Michoacana en Coatepec Harinas le dicen La Mala.
Pero, ¿cómo se supo que la Familia Michoacana había ejecutado al policía Sánchez Embriz? Se supo como casi siempre se sabe: ellos mismos subieron un video a redes sociales con el proceso de la ejecución.
En ese video, filmado de noche, se observa al policía de rodillas, hincado en un paraje, mientras dos hombres armados le apuntan. Estos hombres le apuntan con AK-47 y uno de ellos lo interroga.
-¿Qué hace cuando se encuentra en su puesto?
-…extorsionando a motociclistas, a la gente…- dice el retenido, que evidentemente fue obligado a aprenderse un guion.
-De estas lacras no queremos (inaudible) la gente del M. Gente del Estado de México, de Ixtapan, Villa Guerrero, Tenancingo, quiero que sepan que nosotros no vamos y extorsionamos tiendas, hoteles ni (inentendible). Nosotros no tenemos nada que (inentendible). Y tú Fiscalía, ya sabemos que andas poniendo gente inocente. Además, que andas robando y extorsionando. Ya no robes a mi gente, que nosotros estamos dispuestos a defendernos. Su quieres guerra, guerra tendrás- le responde uno de los hombres armados con acento sureño, y quien se identifica como parte del Comando M, en alusión al apodo de La Mala.
El hombre interrogado dice más adelante que fue policía durante 15 años en el Estado de México.
– ¿A quién le mandaste el video?- le preguntan entonces.
– A Daniel Mellado Flores- responde.
– ¿Qué video mandaste?- le dicen.
– El video donde pasa el convoy, de las camionetas con civiles armados en la comunidad de Porfirio Díaz.
– ¿Por qué lo mandaste?- le preguntan. Y en la respuesta que da se encuentra en la entonación, en la manera de pronunciar las dos palabras que dice, la tragedia de México, de cada uno de quienes han vivido el azote de la violencia, del narco y de la complicidad de las autoridades.
– Por pendejo- dice, mirando al suelo.
– ¿A qué se dedica Daniel Mellado Flores?
– Comandante de la policía municipal en Ixtapan de la Sal- responde.
Entonces la secuencia se corta. La “gente del M a la verga”, como también se identifican esos hombres armados, se han retirado y sólo queda el policía Sánchez Embriz, a quien le ordenan que se levante.
-¿Por qué se andan pasando de verga con la gente? ¡Nosotros no robamos, hijos de su puta madre!- le gritan antes de descargar las armas en su cuerpo, que se dobla hacia adelante como un fardo. El policía Sánchez Embriz ha muerto y su ejecución constará para siempre en los expedientes impronunciables que se guardan en internet. Su historia, llena de zozobra y terror, ha terminado y por ahora nadie conocerá la otra parte, la que lo obligó a morir así. Entonces uno de los hombres armados se acerca al cuerpo y con un machete, en 30 segundos, separa la cabeza del ejecutado, que después muestra a quien está filmando, que ahí corta la grabación.
La ejecución del policía Sánchez Embriz fue silenciada por las autoridades, que apenas dieron parte del cuerpo hallado en una vereda. Los verdaderos líderes de la Familia son los hermanos Hurtado Olascoaga, Johnny y Alfredo, quienes hace más de 10 años lideran al grupo criminal en el Estado de México y las autoridades no pueden ubicarlos a pesar de que sus actividades se extienden por Guerrero, Michoacán y Morelos.
Segunda parte: la detención del Pitufo
Juan Pedro N, de 33 años, a quien le dicen El Pitufo, fue detenido y culpado de participar en la masacre de 13 policías el 18 de marzo de 2021, sucedida en el tendajón de Puerta del Carmen, en Coatepec Harinas. De acuerdo con la Fiscalía, el Pitufo era uno de los más buscados sicarios de la Familia Michoacana y por él se ofrecían 300 mil pesos. Fue asegurado por elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) en Avenida de las Fuentes, esquina con camino a San Pedro Mártir, de la colonia Sauces, en el estado de Querétaro.
El sicario estaba bajo las órdenes directas de un individuo identificado como Artemio N, alias “El Mala”, por quien existe una orden de aprehensión vigente por esta agresión y por quien también se ha ofrecido una recompensa de hasta 300 mil pesos.
De acuerdo a la Fiscalía, el detenido habría llegado ese día al lugar de los hechos, en la carretera San Alejo-Puente los Sabinos, localidad de Puerta del Carmen, en Coatepec Harinas, acompañado de varios individuos armados, abordo de diversas camionetas.
Ahí se ocultaron hasta que pasaron las unidades oficiales de la Secretaría de Seguridad y de la Fiscalía General. Entonces abrieron fuego en contra del personal de ambas instituciones. La Fiscalía ha detenido hasta el momento a tres individuos más: en agosto pasado elementos de esta Fiscalía mexiquense detuvieron en el estado de Morelos a Santos Daniel “N”. Posteriormente, en octubre fue detenido José Juan “N”, alias “El Chaparro”, de 19 años de edad, en el municipio de Tenancingo. También en octubre fue detenido Rodrigo N, alias “El Chamarras”, de 22 años de edad, en el municipio de Villa Guerrero.
El sicario fue trasladado desde Querétaro al Estado de México, hacia el penal de Otumba. Tiene además dos órdenes de aprehensión vigentes, una por el homicidio de los elementos de esta Fiscalía y de la Secretaría de Seguridad y una más por el homicidio de dos sujetos, cuyos cuerpos fueron encontrados en una vivienda de la comunidad de Cruz Vidriada, en el paraje La Alameda, en Villa Guerrero, en abril del 2021.



