16 abril, 2026

El cuerpo de Cristian Trinidad

Karen Colín: diseño. Miguel Alvarado: texto.

Ciudad de México; 21 de febrero de 2022.

A la familia Trinidad cuatro policías municipales de Toluca le detuvieron a uno de sus integrantes, el enfermero Cristian Trinidad, en el barrio de Oxtotitlán. Se lo llevaron y lo desaparecieron. Mes y medio después, su cuerpo apareció en Huixquilucan y fue trasladado al Semefo de Tlalnepantla, en donde la familia lo encontró no sin antes presionar con acudir a ver al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

La Fiscalía hizo todo mal, pero a propósito, en el caso del joven enfermero Cristian. Porque  además de no abocarse a buscarlo mínimamente en hospitales y morgues, entregaron a la familia un cuerpo del que ellos dudaban de su identidad. Luego de conseguir que se le practicara un examen de ADN, la Fiscalía volvió a fallar, pero a propósito, porque el cuerpo que devolvieron de los laboratorios de la instancia iba mutilado. Apenas una pierna iba en el ataúd, que rellenaron con bolsas de plástico. La familia abrió la caja y se dio cuenta. El cuerpo del joven, de acuerdo al agente Marco Valente, responsable de esa investigación, se quedó en Tenango del Valle.

Primero: los policías que levantaron a Cristian Trinidad, el 17 de julio de 2020, están libres. Trabajan como si nada y la investigación contra ellos no progresó a pesar de testimonios y contradicciones de los propios agentes. La Fiscalía los protegió hasta donde pudo y le salió bien.

Segundo: la Fiscalía ha revelado la manera en la que actúa cuando quiere que una persona no aparezca. También ha revelado que puede sacar cuerpos de la fosa común, meterlos a una caja, sellarla, amenazar con multas a los deudos para que no la abran y deshacerse de despojos que en realidad no tienen nombre, pero tampoco alguna fecha de rastreo, de ubicación y menos de descripción.


En 2018 la Comisión Nacional de Búsqueda denunció a la entonces entrante Cuarta Transformación que la entidad, es decir el gobierno de Alfredo del Mazo había perdido un tráiler repleto de cuerpos que se paseaba por las calles de Toluca debido a que no había espacio en las morgues.

¿Cuántos cuerpos había allí? Esa Comisión, que luego fue renovada, etcétera, señalaba que 300 era un número muy conservador. No es que el tráiler se hubiera desvanecido, es que bajaron los cadáveres y los colocaron en alguna parte, en alguna fosa común y eso no lo reportaron, por lo menos a esa Comisión. Los cuerpos, de personas sin identificar, se perdieron entonces y 300 familias no sabrán jamás lo que les pasó a sus familiares, que desaparecieron y murieron en diferentes circunstancias.

Tercero: la Fiscalía también ha dejado en claro que no es la primera vez que hace algo así, algo como lo que hizo con el cuerpo de Cristian Trinidad. Hay otros casos registrados en medios de comunicación y uno de ellos fue llevado a un libro de investigación, “La fosa de agua: Desapariciones y feminicidios en el río de los Remedios”, de la periodista Lydiette Carrión que se metió a Ecatepec para contar una de las miles de historias que configuran el horror cotidiano que se entreteje en el Estado de México como una madeja invisible en la que se encuentra involucrado el gobierno.

Cuarto: la Fiscalía, como una institución del Estado, como encargada de la procuración de justicia, es en sí misma un cártel que se rige con reglamentos no escritos pero que estructuran su funcionamiento. Esto, de acuerdo a cientos de testimonios que han dado afectados y que involucran a presos injustamente, a desaparecidos, ejecutados, afectados por secuestros y por el narco. La Fiscalía tiene un poder inmenso, que rebasa al de toda la sociedad porque tiene acceso a armas de fuego y sus elementos de campo reciben entrenamiento para usarlas.

Quinto: la renuncia del fiscal Alejandro Gómez, señalado hasta por subalternos de corrupción, no mejorará en nada la actuación de esa instancia, que debe refundarse desde el último cimiento. La corrupción en la Fiscalía es un fenómeno en el que se involucran otras instancias como el Poder Judicial, la Cámara de Diputados y el Poder Ejecutivo, es decir, la columna vertebral del Estado de México.

El caso de Cristian no es un asunto menor. La Fiscalía lo resolverá forzando la entrega de otro cuerpo, amenazando a la familia y dando todavía más largas.

Sexto: el acceso a la justicia en México tiene un costo. Nosotros, la gran mayoría, no tenemos para pagarlo.

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