Carla Valdespino Vargas
Toluca, México; 15 de marzo de 2021. En lo que me preparé un café, prendí mi computadora, busqué mis audífonos, elegí la música adecuada y abrí un documento en blanco, el epígrafe se quedó dormido. “Mta, ¿ahora qué hago?”, pensé. Lo sacudí enérgicamente varias veces y nada. Le aventé agua y nada. Seguro ya estaría, como quien dice, en el quinto sueño, ¿o séptimo sueño? Un pst, pst distrajo mis cavilaciones con respecto al número de sueños que llevaría el epígrafe.
Pst, pst, pst, pst, escuché de nuevo.
Era la Posdata quien exigía mi atención, reclamaba ser escuchada. Le dije que esperara, que al final de estas páginas podía explayarse todo lo que quisiera. Necia continuaba con su alegato. Traté de explicarle que yo pretendía exponer ciertas ideas antes de que llegara su espacio, su momento. La muy… Posdata se montó en su macho y, total, que nos hicimos de palabras y ella necia en querer departir antes de tiempo y yo necia en querer hablar primero sobre la crítica que el EZLN ha hecho los gobiernos progresistas y a la izquierda partidaria y en recordaron un San Salvador Atenco marcado con sangre y traer a estas letras, los renglones centrales de la Sexta Declaración y recordar el incumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, acuerdos que se firmaron hace 25 años y hablar sobre las incursiones de la Guardia Nacional en territorio zapatista. Nada. Nada la convencía, ni cuando le conté sobre la jornada por la vida y contra los megaproyectos.
La Posdata argüía que no era el momento de retomar estos temas, le contesté que estaba muy equivocada que era el espacio adecuado para exigir un alto el racismo positivo que viven los indígenas en las universidades públicas; el tiempo exacto para replantear el rumbo de este país que se cae a pedazos y dar el justo valor a los planteamientos zapatistas con respecto a la lucha antisistémica y así, construir un otro mundo.
Entre que sí que no, nuestra discusión subió de tono y antes de llegar a los insultos, decidí darle la palabra, no iba a dejar que una posdata me mentara la madre, así como así. Las siguientes líneas les dictó una Posdata que da cuenta sobre un viaje en sentido inverso hacia La Declaración por la Vida.
Desde octubre de 2020, el EZLN ha publicado una serie de comunicados en cuenta regresiva, donde las palabras del Subcomandante Insurgente Moisés se entretejen con la pluma del Sub Galeano. Las historias del Viejo Antonio, el Gato-Perro, el detective Elías Contreras y calamidad resurgen como de entre las cenizas para acompañar las reflexiones que los zapatistas realizan sobre este convulso siglo XXI que se empeña en revivir a toda costa un sistema económico que solo ha traído destrucción y muerte.
Del seis al uno
6. La mirada y la escucha hacia un mundo enfermo de individualismo que se ahoga entre los reductos del capitalismo, donde las ganancias son lo más importante. Mientras los megaproyectos crecen y se reproducen, la aniquilación del Planeta Tierra y de la vida humana son considerados simples daños colaterales de la civilización. La sociedad se nutre de los feminicidios.
Y por todo esto, es indispensable para los zapatistas salir a gritar voces que construyen; salir a mirar, salir a escuchar. Hacer un viaje a la inversa, conquistar Europa a través de la palabra que llevará a un cambio de consciencia urgente. Y aquí, es cuando anuncian su viaje hacia España, donde recordarán que No, nos conquistaron. Seguimos en rebeldía y resistencia.
Nosotros no exigimos que la corona española y la iglesia católica nos piden perdón, pues no nos haremos eco de los farsantes que se montan sobre nuestra sangre y esconden las manos manchadas con ella.
5. Mirar es de humanos, cuestionar lo que los otros juzgan debe ser de humanos. Mirar, cuestionar es la forma de avanzar, ya lo decían los viejos dioses como Votán. Mirar y cuestionar hasta que el mundo de arriba se desmorone.
4. El sueño no es sinónimo de dormir. Porque el sueño es mirar con el alma, escuchar con el alma, pues dirá cosas trascedentes sobre la vida, sobre la lucha.
EL sueño, parecería un tema caprichoso dentro de los comunicados del EZLN, pero cuando nos acercamos al pensamiento indígena nos percatamos que no es así, pues los sueños determinan la vida y, por tanto, repercuten en el orden colectivo.
Como me lo contó Andrés Aubry: “los indígenas quieren que nosotros soñemos la creación de un mundo donde quepan muchos mundos y para ello, necesitamos cambiar nuestra perspectiva y mirar con ojos indios”.
3. Nuestra misión, dicen los zapatistas, es “Hacer camino y que el mundo valga la pena”
Sembrar consciencias para cosechar cambios, mas la pregunta aquí es ¿Ya estamos listos para escuchar la palabra zapatistas o continuamos renuentes a la creación de un mundo antisistémico?
2. El sueño de otro mundo, muy otro pero igual.
No es la primera vez que el Sub Galeano recurre al cuento para generar reflexión sobre la importancia sobre el replantearnos el camino que estamos recorriendo. Aquí, el personaje de Esperanza sueña con otro mundo, pero igual. ¿Ese otro mundo es Europa, ese otro mundo es por lo que se lucha?
1. Declaración por la vida:
La supervivencia de la humanidad depende de la destrucción del capitalismo. No nos rendimos, no estamos a la venta y no claudicamos.
Firma por la vida
El discurso de la Posdata se detuvo. Yo golpeaba el teclado en espera de que continuara con su perorata, pero nada; ahora declaraba estar cansada. ¡Mira!, dijo, como saliendo por la tangente, “Ya despertó el epígrafe”. Y este, entre letra y espacio, contó su séptimo sueño:
Soñé otro mundo, tan lejos y tan cerca/soñé otro viaje, cuatro caminos, cinco destinos/soñé la risa/soñé la ilusión/
soñé otro mundo/soñé menos joda/soñé una mañana que al fin se podía/
soñé de un amor de noche y de día/soñé la fortuna/soñé la alegría/soñé de la luna que no se rendía.
Manu Chao



