3 abril, 2026

Opinión: Asideros

Opinión: Asideros

Miguel Alvarado
Toluca, México; 20 de diciembre de 2021.

La impunidad en México es de 94 por ciento, lo cual quiere decir que los casos denunciados que se vinculan a algún tipo de proceso apenas representan el 6 por ciento, de acuerdo con datos del centro de análisis México Evalúa, dado a conocer en octubre de 2021. Sin embargo, de cada 100 delitos que se cometen en el país, apenas se denuncian seis. Entonces, la cifra que se persigue en esos procesos vinculatorios es ridícula. Las razones por las que se denuncia tan poco son varias, pero pesan dos muy importantes. La primera es el miedo. Miedo a todo: a las represalias de los atacantes o de quienes serán rivales en los pleitos legales, las cuales pueden terminar en ejecuciones que tampoco se investigarán. Y la segunda, pero tan pesarosa como la primera, es que apenas se confía en las autoridades encargadas de las investigaciones.

En la entidad gobernada por el priista Alfredo del Mazo, 94.60 por ciento de los delitos no fueron denunciados, 5.40 por ciento fueron denunciados y de estos, sólo 0.69% fueron resueltos. Pero aunque parecen cifras irreales, son todavía menores a las de Guerrero, por ejemplo. Todas las entidades tienen, de acuerdo a esta prospectiva, una impunidad de 91 a 98 por ciento. Y esa es una de las respuestas que puede darse cuando alguien se pregunta, como la senadora Martha Guerrero, de Morena, qué es lo que está fallando en cuestión de seguridad en la entidad. A ella, el 19 de diciembre, un hombre le disparó cuando llegaba a Temoaya para asistir a la toma de protesta de la alcaldesa entrante, Nelly Brígida Rivera Sánchez.

De acuerdo a la organización Impunidad Cero, el primer lugar en este rubro lo ocupa precisamente Guerrero, que con eso puede también refrendar su violencia sistémica. Pero el Estado de México no se queda atrás y es ubicada por esa misma organización en el cuarto lugar, apenas detrás del mismo Guerrero, de Michoacán y de Puebla.

La impunidad es también ocultamiento de información y eso sucede en casos relacionados con narcotráfico, con investigaciones como Ayotzinapa y hasta con el número de evasiones de penales en la entidad.

El Estado de México cierra este año con números alarmantes en cuanto a rubros relacionado con delitos e inseguridad. Una medición de incidencia delictiva, que es definida por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública para la entidad en 2021, como “la presunta ocurrencia de delitos registrados en carpetas de investigación iniciadas”, relata desde la estadística un panorama en el que la autoridad ha sido rebasada, y con mucho.

Estos datos, con corte al 20 de noviembre, terminan por desnudar una parte de la realidad que se vive todos los días en las cárceles del Estado de México, de la corrupción que impera en ellas, y da cuenta de que en el año hubo 24 evasiones o fugas de reos, de las cuales ninguna fue reportada a la ciudadanía por el gobierno mexiquense. Mayo y noviembre registraron el mayor número de presos escapados de algunas de las 22 cárceles estatales, con cuatro. De acuerdo al propio Secretariado, la evasión de reos en el país contabilizó 106 casos, lo cual quiere decir que en el Estado de México sucedió el 22.64 por ciento de ellos. En Chiapas, apenas tres reos se fugaron de sus prisiones y en Guerrero ninguno pudo hacerlo.

En el Edoméx se registraron oficialmente 130 feminicidios, 3 mil 363 homicidios, 52 mil 775 delitos por lesiones y 144 abortos. Que esto último todavía aparezca en los rubos de delincuencia es un reflejo de lo primitivo que todavía resulta el gobierno mexiquense, que apenas puede responder a los 120 casos de secuestro que fueron denunciados o los 7 mil 767 delitos sexuales y contra la libertad. Al final 3 mil 320 narcomenudistas fueron detenidos pero ningún jefe del narco terminó en prisión.

Termina el año tal como había comenzado y el eterno pendiente de la seguridad no ha sido resuelto. Tampoco se resol verá el año que viene ni en el 2023, cuando Morena seguramente gane las elecciones para gobernador. Si las estadísticas repiten los números de la Federación, entonces la inseguridad crecerá todavía más y el gobierno de la izquierda dirá que es eso es culpa de los anteriores administradores. Para eso todavía falta, pero una cosa es cierta: el poder y los poderosos no se llevan bien con ambientes seguros. Parece que necesitan del miedo, del desorden y de la impunidad para funcionar, para estar ahí.

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