Marco Antonio Rodríguez
Toluca, México; 8 de febrero de 2021. La venta de gasolina es un negocio millonario sea por la vía legal o ilegal y es que hasta el tercer trimestre del año pasado paraestatales como Pemex reportaban ventas por 239 mil millones de pesos; no obstante, las gasolineras llevan la práctica del engaño y robo a niveles insospechados: litros incompletos o cargos extras son las principales denuncias atribuidas a las surtidoras del combustible. Ni hablar de ordeñas clandestinas.
La noche del 5 de febrero trabajadores de la estación Hidrosina ubicada sobre la avenida Alfredo del Mazo esquina con Industria Minera, en Toluca, reafirmaron dicha práctica. Llegado su turno, un cliente pide 500 pesos de gasolina Magna al despachador. En ese momento, a lo lejos ve aproximársele un par de trabajadores más, quienes colocados entre la bomba y la vista del conductor ofrecen aditivos para el coche, mismos que son ignorados. La insistencia llega y con ello distracciones para el apurado cliente que sólo quiere sus litros de gasolina.
El cliente levanta de pronto la vista para reconocer a quienes hablan de marcas de aceites y sus cualidades cuando advierte que el despachador, ágilmente, va tecleando uno a uno los dígitos de los 500 pesos, que sustituyen a los 393.12 pesos que en realidad marca la bomba en el monitor.
-Son 500 -dice por fin el despachador.
Inconforme, el cliente solicita un comprobante impreso de la venta, pero el encargado de la bomba le dice que no hay luz, que no lo puede imprimir, aunque las lámparas encendidas dicen lo contrario.
-No llevo prisa, me espero a que llegue la electricidad, por que por lo visto sólo se afectó esta bomba; las demás bien que jalan- dice el cliente, que ha frustrado el engaño. Espera uno, dos, tres y hasta siete minutos hasta que por fin el despachador regresa con un papel, que muestra que el importe de la gasolina que había vendido era de 393.12 pesos, no los 500 que pidió el cliente.
Hasta octubre de 2020 el 85 por ciento de las gasolineras del país estaban en peligro de ser clausuradas debido a la falta de actualización del software o de las dispensadoras –incluso ambas-, mismas que garantizarían, según autoridades afines, la venta de litros completos.
En contraste, “Jorge Luis Pedraza Navarrete, presidente de la Asociación de Distribuidores de Gasolina y Lubricantes (Adigal), mostró su preocupación porque se mantendrá la caída en los primeros meses del año 2021, como consecuencia de la pandemia del Covid-19”, advertía una nota de la reportera local Sandra Hernández.
En ella revela también que dicho gremio solicitaría al gobierno estatal que “nos ayude con el gravamen a la nómina”.



