12 febrero, 2026

Columna literaria Post It

Columna literaria Post It

Daniela Albarrán

La literatura universal nos ha regalado muchísima literatura sobre las amistades entre hombres, mejor conocidas como Bromance; uno de mis bromance favoritos es, por supuesto “Demian”, de Herman Hesse; este tipo de literatura nos puede mostrar las relaciones entre hombres desde su amistad, sin aparentemente una atracción sexual.

El bromance del que les voy a platicar hoy es sobre “Tan poca vida” de la maravillosa escritora Hanya Yanagihara, de quien también tuve la fortuna de leer “La gente en los árboles”, un libro que me encantó, pero definitivamente no me conmovió tanto como lo hizo este. La novela, que por cierto son más de 900 páginas, habla sobre la amistad de cuatro amigos, uno es artista (JB), el otro arquitecto (Malcom), uno actor (Will) y de quien se va a centrar más la historia (Jude) es abogado.

Jude es todo un personaje, su vida está marcada por la tragedia, por abusos y mucho dolor, pero dolor en todo su esplendor, o sea físico, emocional y psicológico; de verdad creo que nunca había compadecido tanto a un personaje como lo hice con Jude, jamás había llorado tanto con un libro como lo hice con este.

Y es que a través de cada página que el narrador nos va contando, sentimos mucha rabia y mucho coraje hacia todas las personas que le hacen daño, puesto que este libro pone sobre la mesa muchos temas que normalmente no se tratan con tanta frecuencia como debería, como es el abuso sexual, la prostitución y el abandono de infantes, pues a lo largo del libro vamos a descubrir que Jude ha pasado por todo eso y por más.

Sin embargo, también podemos observar cómo, a pesar de todo el dolor que sufrirá durante toda su vida, también encontrará amigos, una familia, y una pareja que lo va a amar por sobre todas las cosas, por sobre todo lo que conlleva amar a una persona enferma y rota, en muchos sentidos, pues Jude, a causa de todos los abusos que vivió en su infancia es un hombre enfermo físicamente, pero sobre todo mentalmente, lo que provoca que no pueda parar de autolesionarse.

Esas autolesiones serán, como él mismo lo dice, lo que lo ayuda a vivir todos los días, dejarse la piel hecha jirones le ayudan a no sentir tanta tristeza ni tanto dolor, a soportar el mundo que le tocó vivir.

Durante toda la lectura del libro no podía dejar de cuestionarme el porqué estaba leyendo esto, si de verdad, al pasar cada una de las páginas sentía que cada momento me rompía un poco más. Y es que pasa que la literatura es un poco como autolesionarse cada cierto tiempo, uno lee y entre más duela lo que estamos leyendo, más soportable se vuelve la vida.

Tags

Cuéntaselo a todos

Noticias relacionadas

Suscríbete a nuestro boletín de noticias