té de jazmín
el suicidio
de la flor de jazmín
y la muchacha
mirando la calle
y la extraña
posibilidad
de saltar
el sabor de la hoja
muerta
el té de flores
su cadáver vegetal
da inicio
a una primavera
cuyos pétalos
son
pura ignorancia.
**
I.
mirar, mirar mucho
los objetos de la casa
hasta memorizar el número
de círculos del ventilador
doce
saber cuántos segundos toma
para girar
y regresar al lugar de origen
gire para el lado opuesto
y vuelva al lugar de origen
mirar las cortinas, de donde viene el polvo
que se acumula sobre los escalones
el movimiento de los gatos cuando
se anidan alrededor de sí mismos
cuando
forman aquella masa única caliente
junto al cobertor
mirar, mirar mucho la sala
ver lo que sobrevive y lo que desaparece
**
II.
hay siempre un escalón
entre lo que se escribe
y lo que se quisiera
haber escrito
y cuando hay un poema
inagotable
de esos que nunca más se puede
dejar de leer
que no se puede más soltar
porque en medio de él hay un vórtice
un pozo de agua potable
donde se puede nadar mucho
en círculos, sin prisa
donde se se pueden atrapar con las manos
los peces interminables
no hay cómo no ponderar
sobre cuál sería el verdadero poema
aquel otro aún mejor
más robusto
que alguien intentó escribir
**
Sin título
un pez beta
apenas por la posibilidad
de verlo erizar
en un acuario redondo
delante de un espejo nuevo
en movimientos milimétricos
curvos en el diámetro del agua
curva
una aleta
púrpura color de uva merlot
y branquias delicadas
alas
girando alrededor de sí
en torno de un castillito de piedra
en torno de un castillito de piedra
en torno de un castillito de piedra.
**
volverse el animal que se es
reconocer por la cola y las orejas
los cachorros
dejar que se manifiesten
las voces
que hace mucho viven en la garganta
hablar
ejecutar los movimientos leves
y pesados de los brazos
que nadan, cavan, saltan
caminar cuando caminar
dormir cuando oscurece el día
comer cuando se tiene hambre
estar
en el lugar exacto del cuerpo
en la misma línea
de los ojos del instinto
dormir, comer, saltar
descansar.
Traducción de Sergio Ernesto Ríos.
Ana Estaregui (Sorocaba, 1987). Graduada en artes visuales. Es autora de los libros “Chá de Jasmim” (Editora Patuá, 2014) y “Buracos” (Selo Jota, 2015). Aparece en la antología “Uma alegria estilhaçada, poesia brasileira 2008-2018” (Escamandro & Macondo, 2020) de Gustavo Silveira Ribeiro.
Sergio Ernesto Ríos (Toluca, 1981). Es director de Grafógrafxs revista de literatura de la Universidad Autónoma del Estado de México. Publicó “Larga oda a la salvación de Osvaldo” (UANL, 2019), en coautoría con Minerva Reynosa, “El ganador del primer premio del centro de estudios interplanetarios” (Periferia de escribidores forasteros, 2019), “máquina portadora de cabezas” (edición digital, 2018) “Quienquiera que seas” (FOEM, 2015), “Brazuca“(Palacio de la fatalidad, 2015), “Obras Cumbres” (Bongobooks, 2014), “La czarigüeya escribe” (Editorial Analfabeta, 2014), en coautoría con Diana Garza Islas, “Muerte del dandysmo a quemarropa” (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012) y “Mi nombre de guerra es albión” (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2010).
Tradujo del portugués “Boa sorte, 7 poetas brasileñas” (Grafógrafxs, 2020), “Bruno Brum a ritmo de aventura” de Bruno Brum (Palacio de la fatalidad, 2017); “Droguería de éter y de sombra” (Palacio de la Fatalidad, 2014) de Luís Aranha; “Oda a Fernando Pessoa” (Palacio de la Fatalidad, 2017), “Paranoia» (Palacio de la Fatalidad, 2013) y “Voy a moler tu cerebro” (Red de los poetas salvajes, 2010) de Roberto Piva; la antología de poetas brasileños nacidos en los ochentas “Escuela Brasileña de Antropofagia” (Kodama Cartonera, 2011). Tradujo del inglés, con Diana Garza Islas, “Una noche, senté a Donald J. Trump en mis rodillas/Y otras teorías estéticas del siglo XXI” (Oficina Perambulante y Palacio de la Fatalidad, 2017), a partir de un ejercicio de Chris Rodley.



