21 septiembre, 2026

“Están allá afuera”, el lugar incierto de la amenaza

“Están allá afuera”, el lugar incierto de la amenaza

Ciudad de México; 21 de septiembre de 2026

Stella Cuéllar

El escritor Héctor Iván González ha creado seis cuentos que agrupó en el libro titulado “Están allá afuera”, el cual recibió mención en el Certamen Nacional de Literatura “Laura Méndez de Cuenca 2024”, en el Estado de México. Se trata de un libro que vale la pena comentar y, sobre todo, que sea leído.

Los personajes de estos seis textos enfrentan situaciones extraordinarias en ambientes mundanos que reconocemos todos. Son cuentos que revelan la irrupción de lo inquietante en la vida cotidiana. Héctor Iván muestra escenarios reconocibles —las relaciones de pareja, la amistad, el deseo, los proyectos personales, los recuerdos y los espacios aparentemente seguros— que progresivamente se transforman en espacios en los que la certeza desaparece y en su lugar surge la amenaza.

En este sentido, el título cobra gran significado. “Están allá afuera” no identifica de manera precisa quiénes son esos otros que amenazan a los personajes. Pueden ser delincuentes, una ex pareja, un vecino, una estructura de corrupción o incluso aquello que los propios protagonistas llevan dentro. Esa indefinición es uno de los aciertos conceptuales del libro: el peligro no requiere un rostro concreto para vulnerar nuestra conducta. Basta con saber que la posibilidad de que algo ocurra existe para que nos sintamos trastocados.

Los cuentos comparten el rasgo de la preocupación por la pérdida de seguridad, pero lo interesante es que el autor no construye mundos particularmente excepcionales, sino que lo perturbador surge de circunstancias ordinarias, lo cual eleva la tensión.

Un hotel, una relación amorosa, una amistad o un recuerdo se convierten súbitamente en ámbitos de incertidumbre. Esta transformación de lo familiar en algo amenazante acerca varios de los relatos a la tradición de lo siniestro: aquello que conocemos y que debería darnos seguridad termina generándonos miedo.

Otro aspecto relevante es la frontera entre realidad y ficción. Antes de mostrar los seis cuentos, el propio autor explica que algunas de las historias tuvieron su origen en hechos reales, en confesiones, relatos o frases que después él transformó literariamente; y puntualiza que el libro no pretende ser una colección de crónicas. Deja en claro que en los cuentos la experiencia real solo es el punto de partida.

Esta aclaración es importante porque facilita entender el procedimiento narrativo que ejecutó Héctor Iván. Es evidente que no está interesado en reproducir la realidad, sino en descubrir las posibilidades literarias que existen detrás de ella.

Desde esta perspectiva, los seis cuentos pueden leerse como diferentes aproximaciones a una misma pregunta: ¿qué sucede cuando aquello en lo que confiamos —una persona, un proyecto o un espacio— deja de ofrecernos protección? La respuesta no es idéntica en cada relato, pero existe una constante: los personajes descubren que su margen de control sobre las circunstancias es mucho menor de lo que creían.

Hay, además, una tensión interesante entre deseo y miedo. Los personajes desean, recuerdan, aman, buscan placer, intentan construir una vida o recuperar algo perdido, pero esos mismos deseos pueden conducirlos a situaciones de vulnerabilidad. En la reseña que del libro hace el también escritor Érick Guzmán, identifica justamente esta tensión entre deseo, angustia y amenaza como uno de los ejes del libro.

En mi opinión, una de las aportaciones más interesantes de “Están allá afuera” es que no presenta la violencia únicamente como un acontecimiento externo, sino como una posibilidad que se infiltra en la intimidad. El miedo modifica las relaciones, altera la percepción de los espacios y obliga a los personajes a reinterpretar aquello que creían conocer.

También resulta significativo que los personajes que creó Héctor Iván no son héroes enfrentados a grandes acontecimientos, sino individuos comunes colocados en circunstancias que los rebasan, como nos sucede en algún momento u otro a todos. El lector no observa el peligro desde una distancia cómoda, sino que puede reconocer en algunos textos sus propias vulnerabilidades.

En última instancia, “Están allá afuera” puede entenderse como una reflexión literaria sobre la incertidumbre contemporánea. Los “otros” están allá afuera, pero el libro plantea una paradoja más profunda: descubrimos que la amenaza externa también modifica nuestra vida interior. El miedo termina viviendo dentro de nosotros.

Por eso, más que preguntarnos quiénes están allá afuera, la pregunta tendría que plantear lo que nos ocurre cuando comenzamos a vivir convencidos de que están allá afuera. Ahí reside, creo, la dimensión más interesante de estos cuentos: no sólo narran historias perturbadoras, sino que obligan a reconsiderar la frontera entre la seguridad y la vulnerabilidad, entre la realidad y la ficción, y entre lo que tememos que suceda y aquello que ya ha comenzado a transformarnos.

Noticias relacionadas

Suscríbete a nuestro boletín de noticias