1 noviembre, 2026

Comunicado de Juana Isabel Benítez Vega al ministro Hugo Aguilar, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en torno al recurso de revisión solicitado en la sentencia del feminicidio de su hermana Guadalupe Benítez Vega

Comunicado de Juana Isabel Benítez Vega al ministro Hugo Aguilar, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en torno al recurso de revisión solicitado en la sentencia del feminicidio de su hermana Guadalupe Benítez Vega

Ciudad de México; 1 de noviembre de 2026

A los medios de comunicación, a la sociedad civil, a las ministras y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Mi nombre es Juana Isabel Benítez Vega.

Yo ya estoy aquí, de pie, no por gusto, sino por el dolor, la rabia y el amor profundo hacia mi hermana Lupita, víctima de feminicidio, cuya vida le fue arrebatada cruelmente por la violencia feminicida el 6 de julio de 2017 en Nicolás Romero, Estado de México.

Cuando logramos una sentencia condenatoria contra su agresor, pensamos que el camino de la justicia, aunque doloroso, nos permitiría finalmente vivir nuestro duelo con la certeza de que el criminal pagaría tras las rejas. Sin embargo, en México la tranquilidad de las víctimas indirectas es muy dura y dura muy poco.

Hoy nos encontramos ante una alarmante amenaza. El feminicida de mi hermana ha recurrido al recurso de revisión, un mecanismo que ha traído la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Sabemos que este asunto se encuentra bajo la responsabilidad y el análisis del máximo tribunal. Por ello, nos dirigimos con firmeza y respeto hacia el Ministro Presidente Hugo Aguilar Ortiz y a todo el Pleno. El Ministro Presidente ha manifestado públicamente que bajo su gestión se busca una justicia cercana a las víctimas y de puertas abiertas, una justicia real y verdadera.

Ministro Aguilar, hoy le exigimos que esas palabras se conviertan en hechos para la memoria de Lupita y para nuestra seguridad. Tenemos miedo profundo y fundado, tememos que el formalismo o una interpretación técnica de la Corte le abra la puerta de la cárcel a un feminicida, regresándolo a las calles, permitiendo que la impunidad triunfe y dejándonos a nosotros en una desprotección absoluta.

Si este tribunal falla a favor de la impunidad, el mensaje para el país será devastador. Las vidas de las mujeres siguen siendo desechables y que los asesinos siempre encuentran un hueco legal para poder escapar.

La propia Suprema Corte cuenta con un estricto protocolo para juzgar los casos de feminicidio. Les exigimos que lo apliquen, que juzguen con perspectiva de género, que evalúen el contexto de violencia extrema que sufrió mi hermana y protejan nuestro derecho humano a la verdad, a la justicia y a la no repetición.

A Lupita ya nada ni nadie nos la va a devolver. Pero no vamos a permitir que la vuelvan a asesinar a través de la indiferencia judicial. Seguiremos firmes, vigilando y alzando la voz. Recordándole a cada juez, a cada ministro, que la justicia no es un juego de papeles. Que la justicia se trata de proteger la vida y la dignidad humana.

¡Justicia para Lupita! ¡Ni una menos!

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