21 abril, 2026

Toluca: la crisis de fin de año

Miguel Alvarado: texto. Karen Colín: diseño.

Toluca, México; 27 de diciembre de 2021.

La crisis económica del ayuntamiento de Toluca es más que eso. Representa también la quiebra de un grupo político que llevó al poder de la capital, por segunda vez, a un panista que decidió pasarse a la izquierda o la supuesta izquierda que representan Morena, el senador Higinio Martínez y el proyecto presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

Este panista converso, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, ha competido cuatro veces en elecciones para la alcaldía, y ha perdido en dos ocasiones. Se trata de uno de los tantos políticos rescatados en el Estado de México por Higinio Martínez, creador del Grupo de Acción Política y a quien AMLO le debe la estructura que le ayudó a ganar los comicios de 2017 en el Estado de México a su partido. A cambio, se lo entregó esperando que tres años después pudiera quitarle ese poder de alguna manera. Ahora, en ese momento, Higinio Martínez, un perredista que peleó hasta con su familia por el poder, ha iniciado una precampaña disfrazada de preocupación por la comunidad, y recorre el Estado de México al estilo del priismo, del panismo, del perredismo y de él mismo en busca de la candidatura a la gubernatura de la entidad. En ese apartado, Higinio, que es el jefe del GAP, aparece en tercer lugar de acuerdo a algunas encuestas de las que ha que fiarse muy poco, pero que tempranamente ubican en primer sitio a la secretaria federal de Educación, Delfina Gómez, y señalan que hasta el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, están contemplados en la tanda final del presidente para elegir al candidato que le peleará al Grupo Atlacomulco el bastión político que lo vio nacer.

Pero esa operación política que pactó AMLO con Higinio Martínez, y en la que participaron la propia Delfina, uno de los hijos del presidente y el actual alcalde de la capital, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, se encargó de abrirle paso a la más rancia derecha mexiquense y venderla como como si se tratara de convencidos luchadores sociales. Eso pasó en Toluca, con el alcalde Sánchez Gómez, y en otros municipios como Metepec y Zinacantepec. A los fundadores de Morena, Delfina, Higinio y uno de los hijos de AMLO les reventaron sus sesiones y les impusieron las condiciones. Lo hicieron dos veces, la última en el registro de candidato de Morena antes de los comicios de 2021. Lo que hace Morena en Toluca es lo mismo que ha hecho el PRI en el Estado de México desde décadas y lo que hizo Juan Rodolfo Sánchez con la capital del estado es lo mismo que las anteriores administraciones hicieron, incluyendo la suya.

A mediados de año, el propio alcalde explicaba que asumió la administración municipal y junto con eso la deuda que arrastraba el erario. Dijo, hace seis meses, que era de mil millones de pesos. Hoy, después de 48 horas de tensión en la ciudad, el edil grabó un video en el cual decía que esa deuda era de 2 mil 500 millones de pesos. Aunque él aclaraba que había informado en tiempo y forma a las autoridades correspondientes, no consta en ninguna parte que se hubiera iniciado una denuncia formal por el saqueo del ayuntamiento.

El anterior alcalde, el priista Fernando Zamora, no dejó ni los escritorios, decían los propios funcionarios que llevó Morena al palacio local. Y era verdad. No había manera de trabajar al principio, pero tampoco lo hubo después.


A falta de una indagatoria a todas luces necesaria, Sánchez Gómez se embarcó en una aventura en la que debía pagar los adeudos y además los propios, lo cual es imposible sin ayuda, una ayuda que nunca tuvo ni obtuvo.

El 20 de julio de 2021, el alcalde se declaró en huelga y se fue a acampar a la Plaza de los Mártires, frente a la oficina del gobernador priista Alfredo del Mazo, con el fin de que el Estado entregara participaciones federales. El gobierno de Del Mazo le contestó que había sido el propio Sánchez Gómez quien había negociado los esquemas de pagos de impuestos, que después se hicieron insostenibles, y que las participaciones federales de Toluca habían sido entregadas en tiempo y forma. “Hasta les dimos 31.1 millones de pesos adicionales”, le dijeron públicamente. Las participaciones para 2021 a Toluca serían de mil 721.5 millones de pesos, de las cuales habría descuentos por aquella deuda inmensa.

Ahora, ya no hay pagos para los empleados, aunque el alcalde ha dicho que algunos cobros ya se depositaron y que con muchos de los trabajadores no hay adeudos o ya son menos. Sin embargo, son ellos, los trabajadores, quienes han quedado en medio de la crisis y son ellos los que pagan las consecuencias que se deriven, económicas, políticas, sindicales y sociales. Ellos no han sido ayudados por nadie y ni su sindicato, el SUTEYM, ha podido destrabar nada. El 23 de diciembre, una protesta que lindaba con una revuelta civil puso de cabeza a la ciudad pero ni siquiera eso ayudó.

El alcalde Sánchez Gómez tiene razón en algo: la crisis de su administración, si bien él es responsable, ha sido agravada por otros factores y es muy probable que en cuanto entre su relevo, el priista Raymundo Martínez, por lo menos los adeudos a los trabajadores sean pagados. Martínez fue secretario de Movilidad del gobierno mexiquense y Sánchez acusó que esa entidad le había inyectado 20 millones de pesos de manera ilegal a la campaña del priista, así como la movilización de 165 mil personas.

A Sánchez Gómez se le ha ofrecido la dirigencia estatal de Morena, cuando termine su periodo, lo cual agudizaría una crisis local en ese partido. Pero el daño que hoy viven los trabajadores obrará en su contra: hoy por la mañana, ellos tomaron los edificios municipales como parte de lo poco que pueden hacer para que les paguen. Los nadies, los ningunos somos todos, y todos los días nos percatamos que no les interesamos a ningún gobierno, a ningún político. Sus intereses son otros, siempre lo han sido.

Noticias relacionadas

Suscríbete a nuestro boletín de noticias