15 abril, 2026

El asesino melancólico de Jacinta Escudos

El asesino melancólico de Jacinta Escudos

Carla Valdespino Vargas 

0. Advertencia 

Pensé encontrarme con una novela de guerrilla, con una novela negra o con un texto narrativo donde los habitantes de las periferias cuentan su historia. Pero no, me topé con una ¿novela de amor? Esa fue mi reacción al concluir la primera lectura. La leí de nuevo. Sí, otra vez y otra vez.

Y si bien no nos enfrentamos en esta novela con la violencia/crimen/sangre/muertos sí es posible confrontarnos con el silencio que sufre violencia -regreso a este punto más tarde-

Esta novela, quizá, es un paréntesis en la obra de Jacinta Escudos, respiro que nos lleva a la introspección, a reflexionar sobre el sinsentido de la vida, sobre nuestra precaria existencia y que, cuando nos miramos al espejo, nos percatamos que todos en algún momento somos Blake Sorrow, quien posee un desprecio por el capitalismo, vive en la rutina y en la exclusión social. Mas en otras ocasiones, somos Rolanda: quisiéramos morir/desvanecernos, pero nadie nos enseña a suicidarnos, somos cobardes e incapaces de evocar la palabra mátame. 

Llego a la novela con ceguera: No soy experta en Literatura centroamericana/No soy una experta en Jacinta Escudos. Pero ser una lectora ciega tiene sus ventajas: Quiero-intento ver qué hay detrás de las palabras, al puro estilo Thunder Cats, ver más allá de lo evidente, no sé si pueda lograrlo y por eso, parto de lo evidente

1. El epígrafe

Comprendí que había destruido el equilibrio del día,

el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz

Albert Camus

Me gustan los epígrafes porque ya han dialogado con el texto y el lector entra en una conversación a la cual no fue invitado. Este epígrafe es elegante, pues no comprendemos la interlocución que ha tenido con Blake y Rolanda, hasta que todo termina; hasta el momento en que nadie escucha. Entonces me pregunto si el epígrafe moldea la novela o la novela da sentido a las palabras de Camus. Así, como si ese fragmento estuviera esperando ser hasta el nacimiento de un asesino melancólico.

2. Paréntesis

Las palabras de Jacinta Escudos son un salto en bungee hacia una novela corta-sincera-directa-de lenguaje preciso y lleno de emociones que nos empujan al abismo del silencio, el punto justo donde miramos el rostro de la violencia en/de nuestros propios ojos.

3. Silencio

Mas este arrojo hacia el precipicio no se acompaña de un grito, sino del silencio violentado por la palabra mátame

Sorrow no había escuchado su propia voz en días, tenía una vida rutinaria llena de secretos donde el silencio marcaba el ritmo de su existencia.  La narradora no deja un hilo suelto para elucubrar sobre los secretos, lo único que sabemos es que la felicidad viene en una lata de sardinas ¿Narradora? ¿Dije narradora? Sí, la historia está contada desde un sonido femenino. 

El asesino melancólico es una novela dotada de silencios y alucinaciones acústicas, pocos sonidos inundan las páginas: el balazo, las alarmas de los autos, las lavadoras-secadoras… el susurro de Black que nadie escucha, pues su rumor se desvanece en el silencio… silenciopalabrasilencio, el problema de la novela.

Y sería fascinante comprender la realidad del silencio, porque si de algo “sirve” la literatura es que nos conduce a una comprensión inmanente de todo aquello que nos rodea.

El silenciopalabrasilencio, es una palabra que no ordena el universo, lo convierte en desorden. No crea, destruye. Es una palabra que conduce a la muerte, al caos de una playa oscura. Como afirma Maurice Blanchot: toda palabra es violencia porque rompen el silencio. Blake es el silencio que se ve trastocado por las palabras de Rolanda que lo hacen hablar: 

No soy un asesino

4. Mátame

La súplica-orden que dicta Rolanda a Sorrow cumple la función de ordenar el caos de los dos. No. Me retracto. Repito: La súplica-orden que dicta Rolanda a Sorrow cumple la función de caotizar el orden de sus vidas: a él lo impulsa a romper su rutina, su Nada. Lo lleva de viaje a su interior, hasta convertirse en un asesino, pero ¿en realidad es un asesino? Ella inunda de silencio sus días y se percata de que su idea sobre la vida solo era una falacia.

La estructura silenciopalabrasilencio otorga el sentido violento a la novela, la violencia de la que no es posible salir. 

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