Miguel Alvarado: texto. Karen Colín: diseño. Ramsés Mercado: imagen.

Toluca, México; 11 de agosto de 2022

Un hombre sustrajo a su hijo Pablo, de siete años y 11 meses de edad, el 19 de julio de 2022 y desde entonces lo mantiene ilegalmente con él. La madre del menor, Karla Yessica, murió poco después del parto y fueron los abuelos maternos quienes se encargaron de cuidar al pequeño.

Los abuelos le dieron al niño educación, casa y lo mantuvieron. En ese lapso, el padre, Édgar Rafael Benet Córdova, quien está involucrado en la muerte de la madre, sólo podía ver al niño cada 15 días en un centro de convivencia que había determinado un juez.

Sin embargo, el 19 de julio pasado, Benet llegó a ese lugar, en el que lo esperaban el niño y la abuela, acompañado por policías ministeriales. Con ayuda de ellos arrebató al niño sin que tuviera una sentencia que lo autorizara. Desde entonces, el niño permanece con él.

Hoy por la mañana, la familia Bueno y Ramírez de Arellano y los abuelos de Pablo exigieron al titular del Poder Judicial, Ricardo Sodi Cuéllar, una revisión del caso, pues presenta innumerables inconsistencias. También le piden que revise la actuación de Alondra Ivette de la O González, jueza supernumeraria adscrita al juzgado familiar del distrito judicial de Toluca, porque ella emitió un acuerdo inconstitucional que revocaba la guardia y custodia que tenían los abuelos. Fue amparado con este documento que Édgar Benet se llevó al niño.

Esta mañana, José Luis Bueno, el hermano de la fallecida Karla Yessica, demandó el regreso del niño a su casa, donde pasó los primeros siete años de su vida. José Luis señala que el niño nació en condiciones de prematuro, con 25 semanas de gestación apenas. “El padre ha estado peleando en los juzgados por un tema económico. Incluso demandó a mi padre por una cantidad en la ciudad de Monterrey por daño moral, que no procedió, y que sobre ello hay sentencia definitiva. Todo este tiempo, el niño fue violentado por su padre, quien le advirtió que no se encariñara con sus abuelos maternos. Pablo, por sí mismo, solicita que los encuentros con su padre ya no se realicen porque se siente agredido por él y tenía miedo que se lo llevaran”.

De acuerdo con la familia Bueno, el padre llegaba con aliento alcohólico a los centros de convivencia y se quedaba dormido, lo cual consta en videos. El juicio de custodia es un caso que la familia Bueno lleva desde 2014, pero en abril de 2022, la jueza supernumeraria de lo quinto familiar en Toluca, Alondra Ivette, conoce el caso y es entonces que se presentan situaciones extrañas.

“Ya estaba por dictarse sentencia, ya había periciales por parte del mismo tribunal que acuerdan que el señor Benet, el papá de Pablo, es una persona no apta para el cuidado del niño, pero la jueza no lo toma en cuenta, y en cambio voltea a ver una supuesta ruptura en el seno familiar y con eso sustenta la suspensión de la guardia y custodia sin escuchar al menor. Total, que no se está viendo por el interés superior del menor, sino por el del padre”, dice Bueno.

El niño Pablo mencionó a una de las encargadas del centro de convivencia que no quería convivir con su padre. “Si me voy con él, me a cargar, me va a llevar”, decía, de acuerdo a testigos. Pero esa pesadilla le fue cumplida por la jueza, quien además niega a los abuelos maternos el derecho a la convivencia hasta que se ventilen argumentos que no son parte del juicio en sí.


Édgar Benet atraviesa por una situación de índole penal radicada en el penal del Altiplano, de Almoloya de Juárez, la cual no es mencionada en ningún momento por la juez.

“Presuntamente hay un cohecho, incluso una parcialidad hacia el padre. Cuando se hicieron los acuerdos de guardia y custodia no se hicieron las notificaciones pertinentes, las cuales deben llegar vía electrónica”, dice Bueno, quien lamenta que el niño cumplirá 8 años este fin de semana y ellos no estarán con él.

Él mismo se pregunta por qué este caso o por lo menos la última parte de él le notificó al presidente del Tribunal, Ricardo Sodi. “¿Qué interés puede tener él en esto?”.

Hoy Pablo debe ser escuchado y valorado con periciales a las que su padre no lo ha llevado, y se le señala que no ha realizado pagos de manutención desde 2018, una situación que la jueza no toma en cuenta. La familia no sabe en manos de quién recae el cuidado del niño ni tampoco si está siguiendo el tratamiento médico derivado de una operación a la que fue sometido.

Pero este caso no se limita a la sustracción del chico. De acuerdo con información del periodista regiomontano Armando Torres, en su momento la familia de la madre muerta, Karla Yessica, señalaron la responsabilidad que tuvo Édgar Benet en esa situación. Y en un desplegado, José Luis Bueno Guzmán, el padre de Karla, dijo lo siguiente:

“El suscrito JOSÉ LUIS BUENO GUZMÁN, se dirige a usted DON RICARDO (dueño de la empresa Soriana) con debido respeto, por este medio público, a fin de tener la certeza que conozca las circunstancias en que mi hija KARLA JESSICA BUENO Y RAMÍREZ DE ARELLANO HOY HACE UN AÑO exactamente, en la madrugada del 07 de octubre de 2014, a las 5:30 de la mañana, fue encontrada por personal de enfermería en el suelo, a un lado de su cama, en la habitación del Hospital Los Ángeles de Interlomas, con un fuerte golpe en el vértice de la nariz, que le provocó muerte cerebral, donde dicho golpe, presuntamente fue asestado por EDGAR RAFAEL BENET CÓRDOVA, hermano de su Director de Planeación Estratégica y Comunicación de nombre RODRIGO JESÚS BENET CÓRDOVA, quien el pasado día 27 de junio de 2015, según el reporte que obra en el juicio 290/2015 del juzgado Décimo Primero en Materia familiar de Tlalnepantla con sede en Huixquilucan México, sito en la calle de Independencia de Toluca Méx., alude gritos, insultos y amenazas de los dos hermanos BENET CÓRDOVA y del papá de éstos. RAFAEL RODRIGO BENET ROSILLO, en contra del personal de ese juzgado, ante la conminación a cumplir con el reglamente de ese centro y las instrucciones del C. Juez Familiar del conocimiento, y la amenaza prepotente al salir de RODRIGO JESÚS BENET CÓRDOVA, que “se acordaran bien de su nombre porque él, era el Director de Comunicación de una empresa transnacional”.


Karla Yessica murió el 8 de octubre de 2014, presuntamente a causa de ese golpe, que le generaría muerte cerebral. La familia de la joven precisa que en mayo de 2015, dos directores de la empresa Soriana realizaron gestiones para que se apoyara a Édgar Benet en el proceso judicial que se le seguía.

“Todo lo que aquí se señala se sostiene con pruebas y más, y se hace con el fin de prevenir otro crimen más y de esclarecer los hechos que culminaron con la muerte cerebral de nuestra hija KARLA JESSICA BUENO Y RAMIREZ DE ARELLANO presuntamente a manos de EDGAR RAFAEL BENET CÓRDOVA”, dice la nota del periodista Torres, publicada en el sitio web Empresas Monterrey, en la dirección https://empresasmonterrey.com/el-escandalo-que-presigue-a-soriana/

En 2017, la empresa Soriana nombró al hermano de Édgar Benet director de Administración y Finanzas y lo describe como poseedor de habilidades que le han permitido “el desarrollo de nuevos negocios y planeación estratégica, área en la que ha tenido un papel relevante en acontecimientos como la compra de Comercial Mexicana y el acuerdo de asociación con el Grupo Falabella”.

Mientras, el Poder Judicial del Estado de México dice que «infancia es destino» y en el contexto de su desafortunada frase, puntualiza que se había informado «con oportunidad y transparencia sobre la entrega del menor
involucrado en este asunto a su progenitor.

También dijo que había recibido a la abuela y al tío del menor, así como a su abogada, para escuchar las inquietudes al respecto y explicar
el marco legal bajo el que se tomaron las decisiones del caso.

Añadió que «la guarda y custodia determinada se realizó considerando el interés superior del menor y todos los elementos establecidos en el expediente, privilegiando el derecho del niño a estar con su padre», aunque el menor no quería estar con él, y señaló que las resoluciones del Tribunal se cumplen «por estar legitimadas y sustentadas en las actuaciones judiciales.

Mientras, Pablo espera.

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