Karen Colín: diseño. Ramsés Mercado: imagen e información. Miguel Alvarado: texto.
Toluca, México; 8 febrero de 2021.
Jenny y su hermana llevan en sus manos la ficha Odisea de su mamá, que desapareció el 3 de febrero de este año en el trayecto de su negocio una tienda, unos metros nada más. Han caminado el pueblo de Acahualco entero, en Zinacantepec, dos días seguidos, peinando barrancas y espacios públicos. También han dado entrevistas al por mayor y aunque sus voces se quiebran, ellas permanecen enteras y buscan como pueden, con la ayuda que tienen a la mano y lo que su inteligencia les va dictando.
Hoy es el tercer día de búsqueda y por eso están en Tlacotepec, un pueblo de Toluca en el que su madre, Concepción Albarrán Romero, vivió hace 20 años. Aquí dejó amigos y personas queridas que la recuerdan y por eso están dispuestas a ayudar. Así que Jenny y su hermana caminan hacia el centro de Tlacotepec y se detienen en algunas calles para repartir la información. La gente las reconoce porque el caso se ha vuelto público gracias a ellas y a las redes sociales. Las dos chicas están agotadas y en sus ojos se trasluce la pena, el sordo terror que provoca una ausencia así. las dos tiene el ceño fruncido, porque se concentran en hacer lo que tienen que hacer, em estar listas para recibir las noticias de quien tenga información o de la Fiscalía, que este mismo día ha llamado al padre de ellas para darle algún tipo de avance o por lo menos alguna clase de información acerca de lo sucedido.
Aquí en Tlacotepec la gente se para y recibe las papeletas que se les extienden. Las escuchan en silencio y después se alejan por lo menos conmovidas, porque aunque no sepan cuántos casos de desapariciones hay en el Estado de México, todos los días se enteran de alguno. En el tema de los secuestros, la entidad es séptimo lugar nacional, de acuerdo a un estudio de la Secretaría de la Defensa Nacional, realizado en octubre del año pasado. También es séptimo ene l delito de trata de personas, ocupa el lugar 19 en homicidios dolosos y el segundo en extorsiones. El Estado de México, por otra parte, es primer lugar en feminicidios.
Los últimos tres días la familia ha peinado Acahualco, Zinacantepec, donde sucedió todo, con ayuda de amigos y vecinos, pero no hay resultados. Ninguno todavía. Su madre salió de la cocina económica que dirige para ir a comprar algo y ya no regresó
Para Jenny, su hermana y su padre el 3 de febrero comenzó entonces la pesadilla que sin embargo comparte con casi 100 mil familias en México que tienen un familiar ausente.
“Mi mamá se dedicó un tiempo a dar clases de costura y venía aquí a su pueblo. Todos la ubican y yo voy a donde el corazón me llame en realidad. Porque estar aquí significa abarcar más territorio, más lugar y tener más posibilidad. Ya se han descartado las opciones que habíamos tenido los días anteriores y agradezco que se hayan descartado”, dice Jenny, estudiante de psicología en la universidad estatal.
Los días pasados Jenny buscó en Acazulco con una batida de amigos y vecinos, aunque ella misma decía que no quería encontrar a su madre porque eso significaría que estaba muerta y toda luz se apagaría. Sin embargo, las familias de los desaparecidos señalan que es mejor saber lo que les ha pasado que padecer la incertidumbre, que dura toda la vida, aunque está muy claro que una cosa es saber el destino final de una persona y otra conocer lo ocurrido. Las familias, comúnmente, expresan eso, que solamente quieren saber de su familiar.
Pero Jenny no está en ese punto. La desaparición de Conny, como le dicen a su mamá, es reciente y cumple cinco días, para ellos una eternidad con la duración de un relámpago. Por eso, aquí en el pueblo de Tlacotepec insisten en que la gente se lleve la información y de alguna manera se involucre en la búsqueda de su madre.
La última semana los avisos sobre desapariciones proliferaron y llegaron hasta juntar siete casos. Hombres y mujeres de todas edades y condiciones sociales fueron reportados como ausentes y aunque algunos fueron hallados, la zozobra de los que no recuperaron a su familiar permea cada caso, el cual, además, arroja preguntas fundamentales como la capacidad de la Fiscalía para investigar en tiempo y forma, las condiciones de inseguridad en las que se vive en el Estado de México y la eficacia de las autoridades municipales, estatales y federales para combatir la grave violencia en la que se vive y de la que no hay visos de que disminuya al menos. También fueron hallados tres ejecutados y una mujer semidevorada por perros en el valle de Toluca, viva aún, aunque murió durante el traslado a un hospital.
Jenny camina y va pegando papeletas y boletines donde le permiten hacerlo. Las entrega también, las explica, se aguanta las ganas permanentes de llorar y habla en público. Su vida ha cambiado y ella no se explica cómo ha pasado todo. Su madre salió de la fonda sin celular ni suéter, algo que nunca hace.
Jenny pide el apoyo del municipio de Toluca para que les ayude en las búsquedas en este territorio. Mañana, estudiantes de la facultad de Ciencias de la Conducta de la capital mexiquense apoyará el reparto de boletines en el centro de la ciudad, como apoyo para la familia.
“Yo sé que el mundo es muy grande para alguien de 22 años, pero todavía mi esperanza es más grande que el mundo. Mi mamá era muy servicial y eso es lo que nos da la oportunidad de tener el apoyo porque mi mamá no tenía problemas con nadie, saludaba a todos. Mi mamá está también ayudando en esta búsqueda. Vamos a abarcar lo que necesitemos con tal de tener algo que nos indique que esté bien”, dice Jenny, quien se vuelve lo más rápido que puede para seguir difundiendo el caso de su madre.



