11 marzo, 2026

La despedida de la niña Fátima

La despedida de la niña Fátima

Ramsés Mercado

Toluca, México; 25 de octubre de 2020. Fátima Andrade Trinidad, tenía 10 años y era huérfana de madre. Vivía con sus abuelos maternos en la calle Emiliano Zapata, en la colonia Constitución Totoltepec, municipio de Toluca. Ahí, casi enfrente de su casa, fue atropellada por un camión del transporte público cuando regresaba de comprar una lata de frijoles, el jueves 22 de octubre. Ella iba en su bici rosa.

Dos días después, sus familiares y vecinos le dieron el último adiós.

“La celebración de la Palabra será en la iglesia a las 9 am. (llevar cubrebocas)”, dice la cartulina pegada en la pared del patio de su casa.

Cruz lo sabe y por eso les dice que esa ceremonia será como su segundo bautizo, porque ya entró al reino de los cielos. Enseguida el padre rocía con agua bendita la caja blanca que se encuentra enfrente de todos los asistentes.

Aplausos.

Ahora viene la parte difícil. Todo esto lo ha sido, pero lo es más echarse la cajita donde está la niña en hombros y caminar con esa pena a cuestas, y nadie sabe de dónde se sacan las fuerzas para hacer eso.

Primero van a despedirla en donde fuera su hogar, y aunque el trayecto es cansado el mariachi no deja de tocar. Un descanso en el camino es aprovechado para cambiar el rol de quienes cargan la caja.

Por fin llegan. Pero esta no es la parada final.

Un vaso con agua bendita y un alcatraz está sobre la caja y los asistentes comienzan a pasar frente a ella. Algunos murmuran, otros miran, hacen la seña de la cruz con la flor y depositan un beso sobre la caja. Los niños, sin comprender, se resguardan a las orillas y sus globos blancos y las flores que llevan juegan entre sus manos.

Ahora son las 10:55 y la procesión se dirige a la Avenida de las Partidas, y parece que el nombre de esa calle resultara un aviso, un mensaje que nadie comprende hasta que es demasiado tarde.

Los niños van enfrente, abriendo paso, y la familia no deja de llorar. Son más de ocho kilómetros hasta el panteón de San Pedro Totoltepec, los más largo para la familia de Fátima.

A las 12:30 por fin llegan y la procesión descansa algunos minutos en la capilla donde yace la madre de Fátima. Dónde descansarán juntas.

“Muchas gracias por acompañarnos en nuestro dolor, así nosotros también queremos compartir la mesa con ustedes, los esperamos en la casa”, dice la tía de la niña a quienes han caminado con ellos.

Entonces los globos blancos toman vuelo al cielo.

Fotografía: Ramsés Mercado

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