Redacción VcV
Otzolotepec, México; 27 de noviembre de 2020. A Angélica Sánchez Rodríguez la levantaron y ejecutaron el 25 de noviembre de 2020. Ese día salió de su casa a las 7:30, en la localidad de San Isidro Las Trojes de Otzolotepec, un municipio del valle de Toluca. Ella abordó un taxi, el cual tomó rumbo a la cabecera municipal. Ahí debía tomar un camión para llegar al centro de Toluca. Debía llegar a su trabajo más o menos a las 8:45. Trabajaba como empleada doméstica y su patrona reportó la ausencia a los familiares, que resolvieron esperar un poco, pues quizá habría un accidente en el camino o mucho tráfico.
Pasaron las horas y la chica no llegó. Las llamadas de su madre a su celular se desviaban al buzón. Mario Sánchez Rodríguez, el hermano de Angélica, trató de insistir y al fin contactaron al 911, pero nadie los atendió. Entonces tuvieron que ir a Villa Cuauhtémoc, donde tampoco nadie los ayudó. Un policía les aconsejó ir a Lerma y otra vez la familia tuvo que trasladarse, pero también fue en vano, porque tampoco nadie hizo nada por ellos. Su siguiente punto fue Metepec, en donde les dijeron que no podían hacer nada. En el Centro de la Justicia para Mujeres, en Toluca, por fin los atendieron. Pudieron levantar la denuncia y además fueron acompañados por dos oficiales, que irían con ellos al palacio de Villa Cuauhtémoc para revisar las cámaras de seguridad y ver si la chica había pasado por ahí. Pero no vieron nada, por lo borrosas de las imágenes.
Los oficiales trabajaron con ellos de inmediato, según refiere Mario Sánchez. Tomaron fotos del lugar en el que la chica abordó el taxi. Todo este intento de denuncia les tomó toda la noche, pero al otro día consiguieron que se emitiera un boletín de búsqueda, un trámite que los llevó de nueva cuenta a Toluca. Ya de regreso, recibieron en el camino una llamada, en la cual se les indicaba que debían acudir de nueva cuenta al Centro de Justicia, en donde les dijeron que habían encontrado a una persona con las características de Angélica.

-Ojalá que no sea ella- dijo su hermano, pero la esperanza de que no fuera se diluyó- Lo que pasó después es que una licenciada nos marca, ya estando en el Centro de Justicia, y le dice a mi mamá que pasarían a otro departamento en donde tenían cuerpos, para identificar a Angélica. Cuando vuelven a llamar a mi mamá, 45 minutos después, le dicen que no le van a poder mostrarle el cuerpo que tenían debido a la contingencia del coronavirus. Que a cambo nos iban a mostrar la identificación a través de las vidrieras.
Para entonces habían pasado más de 24 horas desde la última vez que vieran a la joven.
Por fin entraron la madre y la tía de la chica para recibir la noticia de que efectivamente se trataba de Angélica.

-Sí era mi hermana y… y no es justo- dice su hermano mientras vecinos y familiares gritan en el velorio de Angélica, reclamando justicia- y no es justo porque mi hermana era una persona buena, jamás se metió con nadie. Y eso es lo injusto para nosotros como para muchas familia que han pasado por lo mismo. Queremos que den con los malditos responsables que le quitaron la vida a mi hermana. Ella tenía 28 años.
El ministerio público le dijo a la familia que a Angélica la habían encontrado cerca de un lugar llamado La Manga, en Xonacatlán. Ahí la encontraron, cerca de la una de la mañana. Hasta el momento no se sabe qué fue lo que sucedió con ella.





