19 abril, 2026

SUEM: el abandono que sufren los paramédicos

SUEM: el abandono que sufren los paramédicos

Miguel Alvarado

Toluca, México; 29 de abril de 2021

Trabajadores del SUEM se fueron a paro esta mañana. Pero el paro, porque ellos son rescatistas, es simbólico aunque significa un grito de auxilio. Ellos se encargan de atender las emergencias médicas en el Estado de México. Sus siglas significan eso, Servicio de Urgencias. Y la decisión de parar labores se detonó cuando vieron un boletín del gobierno del Estado de México, el cual decía que la dependencia había realizado mil 783 traslados de pacientes sospechosos y positivos de coronavirus durante el letal año 2020, que a la fecha ha dejado 22 mil 113 muertos en el Estado de México, de acuerdo a cifras oficiales, en la entidad, y más de 200 mil infectados.

Entonces, hoy por la mañana los trabajadores del SUEM se declararon en paro y además denunciaron que el gobierno cerró los servicios en Atlacomulco, Ocuilan y Villa Victoria, tres municipios del valle de Toluca y el norte de la entidad sin tener argumentos contundentes. La sede del Servicio de Urgencias del Estado de México fue cerrada a las nueve de la mañana y adentro los empleados decidían en qué términos hacer llegar al gobernador Alfredo del Mazo.

El servicio de Urgencias representa el primer contacto de un paciente con una atención médica, la cual es la diferencia entre la vida y la muerte. En la entidad, son muchos los reclamos acerca de la poca disponibilidad de unidades y elementos para tales tareas, pero hay una razón por la que a veces es así. Los empleados señalan que el motivo de ir a paro responde a las condiciones de trabajo en las que se encuentran.   

Ellos mismos las enumeran: hace años las ambulancias apenas funcionan y las unidades no se han renovado, por lo que cada vez resultan más inadecuadas. Además, señalan, los equipos de seguridad personal y el médico no son los óptimos. Hace mucho que no reciben capacitaciones sin actualizaciones. Por otra parte, equipo como “ventiladores y monitores se encuentran bajo resguardo y no se nos permite el uso de ellos. Hoy estamos estancados de una manera significativa”, señalan ellos mismos.


Que hayan realizado más de mil 700 servicios durante el año pasado para ellos no significa nada. Mejor se preguntan cuántos trabajos debieron dejar de hacer porque no había las condiciones para hacerlos y cuestionaron la estrategia endeble y errática que siguieron sus superiores y el propio gobierno del Estado de México. 

“Con carencias, uniformes viejos, ambulancias y equipos en mal estado dimos la cara ante la pandemia, no bajamos la guardia nos preparamos y capacitamos y nos organizamos ante la falta de capacidad y conocimiento por parte de nuestras autoridades. Fuimos nosotros quien organizamos los comandos de incidencias ante la pandemia”, señalan los empleados, quienes pretenden reabrir las bases cerradas por el gobierno, pues las consideran esenciales.

Las cifras que el gobierno ha dado, y que le estallaron en la cara, no dejan de ser ciertas. El servicio que brinda el SUEM es gratuito y desde marzo consiguió hacer mil 95 traslados interhospitalarios de pacientes sospechosos y positivos al nuevo coronavirus, casos en los que debido a su estado de salud, requerían ser transferidos a unidades médicas reconvertidas en hospitales COVID-19.

 Además, pudieron ejecutar un total de 688 atenciones prehospitalarias a personas que, a través del número de emergencias 911 fueron referidas al servicio de urgencias.

 Óscar Martínez, paramédico del Servicio de Urgencias, señala que el paro que han llevado a cabo es pacífico y que las ambulancias se mantienen trabajando afuera, pero necesitan que se les haga caso porque ya suma una década que trabajan con equipos que no han podido ser renovados, como el caso de las mismas ambulancias.

“Hace falta mucha coordinación aquí adentro. Nosotros queremos mejorar la atención que damos. Tenemos ambulancias del 2009 y 2011. Las últimas que nos dieron fueron de 2017, vehículos que no funcionan, que han tenido muchas fallas mecánicas. Este es un llamado al gobernador para que voltee para acá. Este es el servicio más importante por el sentido de la atención que presta”, dice Martínez, quien aclara que lo sucedido en la base de Atlacomulco tiene que ver con cambios de personal. Y apunta que el SUEM se ha quedado, nada más, con servicios para Toluca y Ecatepec.

Pero el panorama es terrible. A veces han tenido que trabajar con apenas tres ambulancias y una desigualdad laboral y económica ya les pesa a quienes la padecen. El SUEM tiene unas 64 ambulancias, sin embargo, de estas apenas trabajan entre 10 y 12. Respecto a los movimientos en Atlacomulco, Ocuilan y Villa Victoria, en donde hay 250 paramédicos, nadie les ofrece una información concreta acerca de los movimientos, que terminaron por impedir cualquier tipo de atención, lo cual es grave porque la sede de Atlacomulco, por ejemplo, abarca 12 municipios.

“La atención prehospitalaria es un tema impredecible. Nosotros no trabajamos por destajo, no podemos manejar un tema de estadística porque todos los días son distintos. Pero, ¿cuánto sería nuestro tiempo de respuesta de Toluca a Atlacomulco? ¿A Villa Victoria?”, dice Martínez.

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