21 abril, 2026

«No sé cómo le harán para tener internet mañana»

«No sé cómo le harán para tener internet mañana»

Miguel Alvarado

Toluca, México; 29 de agosto de 2021.

“No hay agua. Pero incluso más importante que eso, no hay internet”, dice el profesor José Ángel, quien trabaja en una comunidad de Jilotepec, al norte de Toluca en el Estado de México, y que ve desolado que las instalaciones de su escuela no están listas para que mañana vuelvan al salón los alumnos de educación básica, es decir, preescolar, primaria y secundaria.

A pesar incluso de la opinión del presidente Andrés Manuel López Obrador, que impulsa desde su cargo este regreso, una gran mayoría de las escuelas en el país no cuentan con las instalaciones adecuadas para recibir esta vuelta. En el Estado de México pasa así y profesores denuncian que han sido obligados a trabajar en la modalidad presencial cuando las escuelas ni siquiera tienen agua. Mañana, ellos y sus alumnos entrarán de 8 de la mañana a una de la tarde, en el turno matutino, y de las 13:30 a 18:00, para los que acuden en la tarde.

– Es nuestro caso- dice el profesor José Ángel, quien ha sido instruido por su director para no acudir a los medios de comunicación ni conceder entrevistas, o en todo caso no emitir ninguna declaración pública, so pena de castigo. Porque este 30 de agosto, pase lo que pase, en el Estado de México las clases presenciales arrancarán.

Ahora lleva en sus manos un equipo de cómputo de su propiedad, una lap top Lenovo Y50, y un teléfono celular que le costó 4 mil pesos, y que acaba de comprar porque el anterior ya no tenía espacio y ni siquiera encendía.

– Sí, los traigo porque la escuela no tiene equipos para nosotros, los que vamos a estar frente al grupo. Ni siquiera tiene internet, excepto para el área de la Dirección, pero no alcanza ni para las cinco personas que están ahí. La computadora me costó 23 mil pesos y pude pagar todo porque utilicé un bono que me llegó por el Día del Maestro- dice el profesor, mientras camina por el aplanado de cemento que como una banqueta se ha colocado rodeando a los salones- Si dices de qué escuela se trata, entonces me castigan, y yo no quiero tener problemas con nadie, pero tampoco quiero que se crea que este regreso a clases es la mejor idea. Al contrario, ni siquiera tenemos señal, pero tampoco tenemos agua corriente, simplemente en la escuela no hay agua.

Y es verdad. Los retretes en los baños están sucios. Hace meses que no los limpian y aunque afuera, los pasillos y jardines parecen barridos, la falta de agua será un problema con niños ahí.

El profesor Jose Ángel da clases en una escuela primaria, en el cuarto grado, y si bien no puede evitar emocionarse por ver a algunos de sus alumnos después de 18 meses de ausencia, sabe que no es buena idea regresar en semáforo naranja, una alerta epidemiológica por la infección del coronavirus que tiene todas las características de rojo. En la entidad, hasta el 28 de agosto, había 24 mil 792 muertos por covid, de acuerdo a las cifras del gobierno del Estado de México, que se contrapuntean a datos de los municipios, algunas de cuyas autoridades recaban una cantidad hasta siete veces mayor al respecto, la cual obtienen de los registros civiles locales. En Jilotepec hay 952 contagios y 41 muertos, según el gobierno estatal.

Que se acuda a la escuela para impartir clases presenciales ha sido una imposición de los directores de las escuelas y de los supervisores, en una reunión de Consejo Técnico que se tuvo el 23 de agosto. Se trataba de escuchar las necesidades y prioridades de los docentes y de ponerse de acuerdo para las actividades que se desarrollarán en el ciclo escolar que ya está encima.

En el caso de José Ángel, el acuerdo al que se llegó con su subdirector, de acuerdo a lineamientos de la Secretaría de Educación federal, fue que se atendería a los alumnos que acudieran a la escuela, y que quienes no lo hicieran, deberían tomar clases por televisión, en el programa de Aprendizaje Cuatro. Lo anterior se tomó como un a cuerdo del Colegiado, pero al otro día, el director del plantel, ausente de esa junta, cambió las indicaciones: ahora los profesores, de acuerdo o no, atenderían a la totalidad de los alumnos, de manera presencial y también por internet. Incluso, decidió que los viernes se dedicarían a ayudar a los estudiantes que arrastran deficiencias de aprendizaje.

Pero los profes no solamente imparten las clases. Además, deben realizar las planificaciones semanales, revisar tareas, retroalimentar a los alumnos y atender a las distintas plataformas que los obligan a enviar reportes de actividades y rendimiento de tanto en tanto.

Diariamente, acudirán a los salones entre 12 y 15 alumnos, mientras que 20 más estarán atendiendo por la transmisión que generará el propio profesor.


– No sé cómo le harán para tener internet mañana. Seguramente no habrá y los que no vengan no tendrán acceso a la clase- dice el profesor- quien señala que ese tema destapó en su escuela un tema de dinero, y que está relacionado con el pago de colegiaturas.

El profesor dice que cada uno de los alumnos irán dos días a la semana, de manera obligatoria, por ejemplo, un grupo acudirá los lunes y miércoles, mientras que otro lo hará los martes y jueves. El viernes será dedicado a los rezagados.

-No hay internet, pero nos prometieron que mañana o en la semana ya habría señal, la verdad es que ya vinieron los de las compañías a poner los cables y las entradas que darán servicio a los 400 alumnos, aproximadamente que componen esa comunidad- dice el maestro, quien entonces hace cuentas: “la cuota de inscripción por alumno fue de 400 pesos, pero esta cuota se ha disfrazado como un pago de recuperación, lo cual dio un total de 160 mil pesos. Se supone que el Estado nos debe dar el servicio de internet, pero no lo hace y por eso los padres de familia debieron pagar para que se contratara. La contratación se hace a través de la Sociedad de Padres de Familia. En este caso, la tesorera, una madre, abrió una cuenta a su nombre y a esa cuenta se depositó”.

El servicio de internet iba a ser pagado originalmente por los maestros, pero estos protestaron y echaron abajo la propuesta de la Dirección. Eso pasó ahí, pero en otras escuelas los profesores fueron obligados a pagar ese servicio.

El gobierno del Estado de México ha hecho público que las cuotas de recuperación no son legales y que no se permite que los profesores hagan de “operadores” para convencer a los padres de pagar las cantidades. Sin embargo, los docentes son monitoreados por directores escolares para que “cumplan” con la función de exigir esa cuota a los padres de familia.

Además, la escuela carece de señalizaciones, de subidas o bajadas, para evitar aglomeraciones. Simplemente el tiempo les ganó, pero también sucedió que ningún padre quiso ayudar ni con materiales ni con mano de obra. El profesor dice que bastante tienen con reunir los 300 pesos que cuesta el kit de salvamento que la SEP pidió de manera obligatoria a cada alumno.

Este paquete consta de dos cubrebocas, toallitas sanitizantes, toallas de papel para las manos, papel de baño, gel antibacterial, jabón líquido, aerosol y sanitizante, y debe ser llevado todos los días, así como constantemente renovado. A eso, dice el maestro, se le suma el gasto de los útiles escolares.

– Sin embargo, lo más alarmante es que por lo menos aquí la mayoría de los padres están ansiosos por sacar a sus niños de los hogares, a pesar del alto riesgo de contagio que existirá en las escuelas- dice el profesor, mientras entra al que será su salón los próximos y observa los pupitres más o menos sacudidos de los niños.


– Yo me he cuidado mucho y ahora dicen que salga. Ese el coraje que tengo, pero muchos de los compañeros dicen que para eso nos pagan, que qué podemos hacer. A mí no me pagan por arriesgar la vida de esta manera- dice el maestro, acomodándose la careta y el cubrebocas por enésima vez.

La jornada de clases contempla tres filtros. El primero de ellos debe aplicarse en la casa. Ahí, los padres revisarán que el niño lleve las cosas que se le exigen y le tomarán la temperatura. Después, en el segundo filtro los niños se formarán para entrar a la institución, respetarán el metro y medio de sana distancia y se revisará el kit de salvamento. Este filtro será controlado por maestros de guardia y por padres de familia voluntarios. El último filtro se implementa a las puertas del salón, donde los maestros tomarán la temperatura de los niños.

– Todo esto es fingir cosas que no se pueden hacer y que no son nuestras realidades. La realidad es otra, y es que la mayoría de las escuelas tiene precariedades esenciales. Ni agua hay, no internet, no hay recursos, no hay servicio médico. Yo tengo un niño con discapacidad que se enferma seguido, pero el director dijo que así como está debe asistir a la escuela porque él también tiene derecho a asistir a la escuela. Si algún niño se contagia, la SEP dijo que se aislarás, igual si se trata de un maestro pero que las clases continuarán.

El ciclo escolar 2021-2022 para el nivel básico iniciará el 30 de agosto del 2021. Está previsto que termine el 28 de julio de 2022.

La organización Foro Docente había lanzado, en días pasados, una petición al gobernador mexiquense Alfredo del Mazo, en la que denunciaban la “imposición” de la secretaria federal de Educación, Delfina Gómez -por otro lado una de las opciones más fuertes de Morena para competir por la gubernatura en 2023- porque se omitió considerar la opinión del personal educativo que será el que se encuentre en la primer línea de trabajo, y por consiguiente bajo riesgo de contagio directo ante la tercera ola de covid-19”.

De acuerdo con ellos, el seguro médico del ISSEMyM) no aplica para el servicio de todos los dependientes, y el seguro de vida es insuficiente para que existan condiciones de “vida digna, en caso de fallecimiento del titular”.

Entre sus exigencies, estaban las de fundamentar por escrito la necesidad del regreso a clases sin que se violentes derechos humanos y laborales, que se consideren como riesgo de trabajo las enfermedades derivadas del coronavirus y todas sus variants; que se incluya a familiares al sistema de Salud como derechohabientes del ISSEMyM; que se reconozca el derecho a la pensión vitalicia a cualquiera de los dependientes o beneficiarios y que se otorgue un seguro de gastos mayores a los beneficiaries, entre otras cosas.

– Sí, claro. Y mañana habrá agua e internet como por arte de magia- dice el professor José Ángel, mientras acomoda el escritorio de modo que el lunes, a las 8 de la mañana, por lo menos eso esté en su lugar.

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