Redacción VCV
Toluca, México; 30 de abril de 2020. No es fácil ser embalsamador. Y no es fácil serlo en la temporada más difícil de la pandemia por coronavirus. Por eso, lo que hace Diana Zarza en Funerales del Recuerdo tiene su mérito.
Ella tiene un protocolo que seguir, realizado por las autoridades de Salud pública. Una vez corroborado que el cuerpo que van a preparar falleció por coronavirus. “Quienes hacen la recolección o recuperación del cuerpo se preparan con su equipo de protección personal, que consta de un overol, guantes, cubrebocas, mascarillas, lentes, cubrezapatos, cubrebocas para poder salir al hospital o donde se encuentre el cuerpo”.

Todo el equipo que se ocupa en el proceso se desecha de manera inmediata. Cada servicio implica la utilización de un nuevo equipamiento.
En la clínica, dice Zarza, se realiza el primer protocolo, que es encapsular. En los hospitales, normalmente ya tienen una bolsa mortuoria, a la cual se le agrega otra bolsa plástica en la cual se introduce el cuerpo referido para transportarlo a la sala de embalsamamiento.
“Una vez que llega el cuerpo se inicia nuevamente el proceso de desinfección y nuevamente lo ponemos en bolsa. ¿Por qué se ponen tantas bolsas? Porque hay que hermetizar bien el virus. Aquí le aplicamos agentes germicidas y bactericidas, un producto químico, pues. Lo que hace es que mata bacterias o virus. No puedo decir que acaba con el coronavirus, porque es parte de un proceso mucho más amplio”.

Al final del encapsulado, se aplica una bolsa de cierre, igualmente hermética. En este proceso, por lo menos en esa agencia funeraria, participan solamente dos personas, debido a la seguridad que exige una pandemia como la que se experimenta. Si se llegara a requerir, habría más personas en apoyo.
“Los cuerpos de covid-19 se manejan con cremación inmediata o inhumación. Por lo que opta la gente es por la cremación directa. En el crematorio no hay familiares y se restringe la presencia por salud”.

En este proceso, hay familias que se resiste a dejar solo al fallecido en los procesos fúnebres. Las agencias, por protocolo, tienen permitido que el velorio dure, como máximo, cuatro horas, tiempo que debe aprovecharse para preparar el cuerpo, así como conseguir los permisos necesarios.
Pero sí, hay miedo, por lo menos de alguna forma.

“Miedo, en la cuestión del contagio, para nosotros, pues quizá no tanto porque ya hemos trabajado por muchos años y nos hemos enfrentado a virus fuertes que… hay patologías también muy fuertes y sabemos cómo protegernos. Pero en este momento tenemos más miedo al rechazo de la gente. Y claro que pasa. Pasa una carroza o vamos en una y la gente se espanta, se hace a un lado. Vivimos algo similar a lo que están viviendo los médicos. Aún no nos agreden pero se siente ese rechazo”.
Los costos de un servicio funerario no han subido, y según Diana Zarza, se han ajustado a las necesidades de las personas a pesar de que el gasto por insumos se ha incrementado. Así, una cremación directa se cobra entre 10 mil y 12 mil pesos.

Por covid-19, la mayoría de los servicio que ha brindado han sido a adultos mayores, aunque hay casos de jóvenes menores de 18 años. Esta agencia ha realizado unos 30 servicios relacionados con el coronavirus.
En Toluca, según los datos de la Secretaría federal de Salud, se han comprobado 82 casos positivos de coronavirus y cuatro muertos. El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, ha señalado que todas los diagnósticos de pneumonía atípica deben ser tratados como coronavirus en tanto no se compruebe lo contrario. Esto también representa un criterio que se contrapone con las primeras observaciones realizadas por López-Gatell, quien al principio de la pandemia señaló que los casos de pneumonía atípica no eran coronavirus, hasta que se demostrara lo contrario.




