Miguel Alvarado
El Oro, México; 5 de julio de 2021.
Habitantes del municipio de El Oro, que cuenta con la denominación de Pueblo Mágico, consiguieron un amparo y detener las obras de remodelación que el ayuntamiento local había iniciado, y que afectaba la fisonomía y la historia del pueblo.
Además, el ayuntamiento no ha probado que contaba con los permisos correspondientes para tales obras, y que debieron ser expedidos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia delegación Estado de México. Tampoco ha sido capaz de informar cuál empresa se hace cargo de estas obras ni quiénes son sus socios, dueños o representantes legales.
Al respecto, el abogado Alexis Cruz señaló que este amparo se concedió en virtud de que se violaron los artículos 1 y 4 de la Constitución, los cuales establecen las garantías de protección de los derechos humanos, así como el derecho a la identidad, el acceso, difusión y desarrollo de la cultura, así como a la diversidad cultural en todas sus manifestaciones.
El amparo, otorgado por el Poder Judicial de la Federación, señaló Cruz, se trata de una suspensión provisional de las obras que afectaron la plazoleta del Teatro Juárez, pues ahí se destruyeron dos fuentes, las cuales fueron reducidas a escombros. Además, en las remodelaciones se incluyó el Jardín Madero y las inmediaciones de la parroquia, así como la afectación a vías de comunicación y la reubicación de comerciantes ambulantes, entre otras cuestiones.
“En caso de que el ayuntamiento siga con las obras a pesar del amparo, podrá haber demandas penales. El 7 de julio se definirá si el amparo provisional se convierte en definitivo”, dijo Cruz.
Hace tres semanas, los pobladores de El Oro se encontraron con que obreros de una empresa privada habían demolido las fuentes de la plazoleta del teatro, lo cual los obligó a organizarse para exigir explicaciones al presidente municipal, el priista Marco Antonio Barranco Sánchez, quien firmó un acuerdo el 22 de junio para suspender los trabajos, que al otro día incumplió cuando envió a topógrafo a medir el Jardín Juárez. También, al otro día, se instalaron baños portátiles y una retroexcavadora fue ubicada a un costado del teatro. El personal de la empresa no se retiró y se encontró equipo de señalización, listo para ser colocado. Sin proyecto, sin información a los habitantes, sin nada, el proyecto estaba en marcha.
Después, la presidencia aceptó que no contaba con ningún proyecto, excepto el dinero para hacerlo, el cual ascendía a 110 millones de pesos, y aunque la alcaldía misma había difundido imágenes que mostraban los espacios ya renovados, no pudieron o no quisieron mostrar dicho plan, por otra parte asignado mediante licitación directa a una empresa privada cuyo logotipo portan los trabajadores. Esa empresa resultó ser Calidad y Técnica Industrial de México, SA de CV, asentada en Tlalnepantla, pero eso tampoco ha sido informado de manera oficial por el ayuntamiento, que tampoco informa acerca de los dueños de la empresa. Los habitantes de El Oro apuntan que podrían estar involucrados políticos mexiquenses como José Manzur, ex secretario general del Estado de México; Fidel Almanza, ex alcalde de Atlacomulco y Rogelio Garnico, ex presidente municipal de El Oro y esposo de la alcaldesa electa Ruth Salazar, quien ganó el cargo en las votaciones del 6 de julio pasado.
El Oro es un patrimonio histórico del Estado de México que se ve amenazado por varios flancos, entre ellos la presencia de grupos criminales provenientes de Michoacán, pues colinda con esa entidad; además, la llegada de la minera canadiense Gold Corp, interesada en reactivar la industria minera que se dejó de ejecutar a principios del siglo XX, pero que apenas consiguió extraer una porción de la riqueza que hay en la región. Gold Corp ofreció ya 56 millones de dólares para reubicar de cuajo al pueblo entero y obtener permiso para establecer su mina principal en la cabecera. La minería que practican los canadienses se denomina “open pit” o de cielo abierto, lo cual quiere decir que para extraer el oro deben triturar la tierra. Eso se realiza mediante la aplicación de arsénico y cianuro, que separan el oro del polvo, pero que deja daños irreversibles al paisaje, el cual sería devastado como sucede con otras minas de la Gold Corp establecidas en México y en el mundo entero.



