19 abril, 2026

La batalla por El Oro

La batalla por El Oro

Miguel Alvarado

El Oro, México; 23 de junio de 2021.

Habitantes de El Oro, en el Estado de México, lograron detener momentáneamente las obras de remodelación que el ayuntamiento de aquel municipio, cuya cabecera tiene la denominación de Pueblo Mágico, realizaba ya en la explanada del histórico Teatro Juárez, en el Jardín Madero y en el perímetro de la parroquia del lugar, todos considerados como protegidos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Sin embargo, de acuerdo a las propias autoridades y habitantes, alguien en el INAH delegación Estado de México había dado los permisos correspondientes para intervenir los espacios y cambiar de manera radical el diseño, lo cual resulta en un atentado contra la propia historia del lugar, un municipio cuya actividad minera, a principios del siglo XX, lo puso en el mapa del mundo corporativo.

Saqueado por empresas extranjeras, El Oro y la región en donde se emplaza -hace frontera con Michoacán y con el pueblo de Tlalpujahua, al norte del Edoméx- hace mucho dejaron de ser una fuente de riqueza, aunque su subsuelo es codiciado por la minera canadiense Gold Corp, que ha ofrecido hasta 56 millones de dólares por reubicar de tajo al pueblo. Los vestigios mineros, los socavones, las propias casas y los edificios públicos forman parte de un patrimonio histórico que se ha cuidado por años. Pero ahora, la alcaldía inició hace unos días la demolición de fuentes, bardas y pisos para, en su lugar, construir espacios modernos cuyo solo diseño fractura la historia del lugar.

Mientras obreros derribaban las fuentes de la plaza sobre la que se extiende el Teatro Juárez, habitantes del lugar consiguieron un primer acercamiento con las autoridades del municipio, ayer por la tarde, y lograron que el presidente municipal, Marco Antonio Barranco, de extracción priista. “Me comprometo a continuar los trabajos de la rehabilitación de plazoleta de T. Juárez y Jardín Madero hasta acordar con una comisión ciudadana los trabajos a ejecutar”, escribió de puño y letra el alcalde, la tarde de ayer. El presupuesto para la obra está calculado en 110 millones de pesos.

Los trabajos deberán suspenderse, entonces, hasta que se consiga un acuerdo con la comunidad, quien señala a la empresa Calidad y Técnica Industrial de México, SA de CV, asentada en Tlalnepantla, como la responsable de llevar a cabo estos trabajos gracias a una adjudicación directa otorgada por las autoridades.


Además, señalan que el ex alcalde priista Rogelio Garnica, está relacionado con esa constructora. Garnica es el esposo de la recientemente electa alcaldesa de aquel municipio, Ruth Salazar, que representó al PRI, y a quien acusan de haber repartido 10 millones de pesos los días previos a las elecciones del 6 de junio pasado, destinados a la compra de votos.

Por otra parte, el permiso por parte del INAH Estado de México habría sido firmado por un funcionario llamado Luis Antonio Huitrón Santoyo, ex director del Centro INAH Estado de México y ahora coordinador nacional de Desarrollo Institucional, de acuerdo a información del propio gobierno federal. Huitrón, por otro lado, es un funcionario que se ha preocupado por el rescate y conservación de sitios arqueológicos y lugares como El Oro.

El gobierno del Estado de México y el local de El Oro habían anunciado por redes sociales, el 22 de junio pasado, que las obras “cuentan con las licencias correspondientes del Instituto Nacional de Antropología e Historia” y afectaría, además, a las escalinatas del mercado municipal Álvaro Obregón, la mencionada plazoleta del teatro y el Jardín Madero, lo cual implicaría el cierre de las calles del centro de aquella cabecera. Y después el ayuntamiento solicitaba “encarecidamente” la colaboración de los ciudadanos para que todo saliera de la mejor manera.

Así, durante el 22 de junio, obreros con aparatos hidráulicos demolieron las fuentes de la plazoleta del teatro Juárez, ante el azoro de los habitantes, a quienes no se les informó de manera directa ni tampoco se les explicaron técnicas o costos. Pronto, comenzaron a circular los diseños que el municipio había comprado: modernos espacios y plazas con un diseño más urbano y citadino, muy parecido a espacios en otros municipios como Atlacomulco e incluso Toluca, pero que para El Oro no encajan en la denominación de Pueblo Mágico.

Hoy, aunque las obras se detuvieron, los comerciantes y tianguistas fueron retirados de sus lugares habituales de trabajo, con miras a los cierres y afectaciones de calles. Además, se realizan levantamientos topográficos en el Jardín Madero.

Para los habitantes de El Oro que se oponen a este tipo de obras, no será fácil dar marcha atrás a las decisiones del ayuntamiento, al que además le quedan pocos meses de actividad, pues el relevo ya está listo.

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