16 abril, 2026

¡»Ya sabes, culero. Si no, se carga la verga a tu jefa, te tenemos bien vigilado!»

¡»Ya sabes, culero. Si no, se carga la verga a tu jefa, te tenemos bien vigilado!»

Miguel Alvarado

Zinacantepec, México; 16 de septiembre de 2021.

Alberto Antonio Zárate Garduño no imaginó jamás que ser dueño del rancho El Gavillero, también conocido como Rancho Las Ánimas, en Zinacantepec, le acarrearía problemas tan graves con sus medios hermanos, y que colocaría a su madre, la señora Rosa Viola Garduño Ayala, de 81 años de edad, en un estado de indefensión, incluso al borde de la muerte, debido a un operativo policiaco realizado en ese lugar que la mantiene aislada, y le ha impedido, hasta el día hoy, recibir la atención médica que requiere.

Esta historia involucra a los apellidos Zárate Machuca, una familia de políticos mexiquenses muy cercana al actual gobernador del Edoméx, Alfredo del Mazo Maza, miembros del PRI, y que han desempeñado cargos públicos, como Fernando Zárate Salgado, quien fue, en el periodo 2012-2015, diputado “independiente”. Este ex diputado –vinculado antes de ser independiente con el PRI y con el Verde Ecologista en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, del 2016 al 2019, es quien le disputa hoy a su medio hermano, Alberto Zárate, la posesión del mencionado rancho de Las Ánimas.

Durante años, el ex legislador fue secretario particular del dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano, y como diputado y presidente del Comité Vecinal de Chimalistac agredió de un cabezazo a un funcionario delegacional que atendía una denuncia vecinal en el predio Tierra Nueva.

Por otra parte, su hermano, Eduardo Zárate Salgado, es identificado como colaborador de Enrique Ochoa Reza, quien fuera presidente nacional del PRI de 2016 a 2018, y después director de la Comisión Federal de Electricidad. Ochoa Reza fue subsecretario de Hidrocarburos y uno de los que impulsó la reforma energética de Enrique Peña, que canceló el actual gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador. Eduardo Zárate también fue secretario particular del ex titular de la Secretaría de Educación federal, Aurelio Nuño Mayer, y se vinculó con él en negocios de farmacias y en la compra de propiedades en La Paz, Baja California Sur.

La propiedad que hoy está en disputa no es cualquier cosa. Tiene una extensión de 192 mil 607.97 metros cuadrados, y su dirección no puede pasar desapercibida para quienes circulan por el Circuito Vial Acahualco, en el municipio de Zinacantepec, a unos 25 minutos de Toluca, la capital del Estado de México.


La historia en torno a este rancho es difícil de desenredar, pues de entrada implica una disputa familiar que hoy ha llegado a los extremos de mantener “secuestrada” a la señora Rosa Viola Garduño Ayala, de 81 años, a quien le falta un riñón y actualmente padece neumonía.

Además, con dificultad se recupera de dos fracturas debidas a caída reciente y por toda esta condición complicada de salud, que se agrava por su edad, requiere de atención médica constante, así como de estar conectada de manera permanente a tanques de oxígeno.

Ella, junto con la persona que la cuida, se encuentran atrapadas adentro del rancho de Las Ánimas desde el 13 de septiembre de 2021, cuando se llevó a cabo el operativo policiaco en el que participaron 9 vehículos de la Policía de Investigación de la Fiscalía y de la policía estatal, así como 25 agentes, el cual se desplegó en torno a la propiedad, y quienes estaban adentro fueron retenidos, aislados e imposibilitados de asistencia médica; es decir, que están prácticamente como rehenes y se les utiliza para presionar en una negociación que tiene como fin quedarse con la propiedad, tal como se señala en la denuncia que Alberto Zárate interpuso ante la Agencia del Ministerio Público de la Fiscalía Especializada de Secuestro del Valle de Toluca, Unidad I, el 15 de septiembre a las 16:45, en contra no sólo de su medio hermano, el diputado Fernando, sino también de María del Rocío Zárate Salgado, Eduardo Zárate Salgado y de su propio padre, Raúl Zárate Machuca. En el documento “se denuncian hechos de secuestro urgente con víctima en cautiverio”, así como “despojo, robo, abuso de autoridad, de los cometidos por servidores públicos de la procuración y administración de justicia y lo que resulte”, como se desprende de la citada denuncia.

Raúl Zárate Machuca es un viejo abogado que ocupó el cargo de jefe de la Delegación Álvaro Obregón en el Distrito Federal, y a quien la Universidad Autónoma del Estado de México le reconoce la creación de “la preparatoria de dos años” en esa institución. Incluso una calle de la colonia Cuevitas en la CDMX lleva su nombre. Pero Raúl es más conocido por otras cosas, entre ellas porque fue procesado en reclusión, junto con Benjamín Sánchez González y Héctor Edmundo Lovera Cruz, ex subdelegado y ex jefe de la Oficina de Contabilidad de la Delegación Álvaro Obregón, como presuntos responsables de un fraude por más de 60 millones de pesos efectuado durante su gestión.  Además, permitió la invasión de las barrancas de la zona a líderes de organizaciones populares, como consta en diversos artículos periodísticos.

Raúl es hermano de Crisóforo Zárate Machuca, un ex futbolista profesional del Deportivo Toluca, que incursionó luego en la política ligada al deporte, pues fue creador de la Ley de Cultura Física y Deporte del Estado de México, y de las leyes de los Institutos Municipales de Cultura Física y Deporte. Además, estuvo “en el Instituto Estatal de la Juventud y el Deporte, en la dirección del Deporte de la UAEM y en la Secretaría del Deporte del PRI de la entidad”, según señala la reportera local Adriana Fonseca. Crisóforo murió hace ocho años.

El operativo policiaco fue implementado para ayudar a Fernando Zárate Salgado, quien ha conseguido que la Fiscalía del Estado de México movilizara hasta ese rancho a 9 unidades policiacas, allanara la entrada y le diera acceso a esa propiedad. En ese operativo, sin razón alguna, la policía detuvo a 5 albañiles que se encontraban trabajando en el rancho, en una obra encargada por el dueño legalmente reconocido, Alberto Antonio Zárate Garduño.

Dos días antes, un audio enviado por Genny Noelia llegó a esta Redacción. Ella se identificaba como nuera de la señora Rosa Viola Garduño Ayala, y señalaba que en el rancho se daban clases de equitación y sesiones de equinoterapia, y refiere que tiene en su posesión pruebas de amenazas de muerte e insultos.

-Hoy irrumpió en mi domicilio un grupo armado, [eran] alrededor de 10 camionetas. Se metieron a la fuerza. Rompieron chapas, candados. Dentro de la casa están mi suegra y mi trabajadora doméstica. No las han dejado salir. Supuestamente tenemos una denuncia por maltrato animal. […] se metieron a la casa, voltearon cajones, se llevaron papeles […] mi suegra es una persona de 81 años, mi trabajadora doméstica tiene dos hijos […] está muy angustiada, muy preocupada. Este operativo lo dirigió un comandante de Metepec, Estado de México. Necesito que alguien vaya a mi domicilio porque nadie nos escucha, alguien nos tiene que escuchar, se ecucha decir a la mujer en la grabación, que para este día ya había dado la vuelta a casi todas la Redacciones de la capital del Estado de México.

El 15 de septiembre de 2021 la señora Rosa Viola Garduño Ayala se quedó sin oxígeno y sin la posibilidad de que sus tanques fueran recargados. La persona que está con ella reportó por teléfono que se había quedado dormida, que el tanque al que estaba conectada estaba vacío.

El operativo tenía como finalidad encarcelar al dueño, Alberto Zárate Garduño, quien tuvo la suerte de no estar ahí porque había salido un momento a la calle. Dos días después, el rancho sigue cerrado y no se le permite entrar a nadie, y la mujer de 81 años está sin oxígeno pues se le ha terminado.

El origen de todo

¿Cómo se llegó a una situación así? ¿Cómo una propiedad puede enfrentar a una familia de este modo? La historia comienza el 25 de noviembre de 1992, cuando Raúl Zárate Machuca y su hijo, Alberto Antonio Zárate Garduño, formalizaron y finiquitaron la compra-venta del rancho de Las Ánimas. El padre, pues, le vendió al hijo la propiedad. El acto comercial se ratificó el 26 de noviembre de 1992 ante el notario 7 de Toluca, Jorge Lara Gómez, quien llevó los procesos documentales relacionados.


Sin embargo, según señalan los habitantes afectados del rancho de Las Ánimas, esta propiedad no podía ser negociada por los hermanos Zárate Salgado ni por su padre, Raúl Zárate Manchuca, en vista de que ya no se encontraba en su haber patrimonial.

Tiempo atrás, Raúl Zárate Machuca y Rosa Viola Garduño habían decidido divorciarse. Raúl Zárate se volvió a casar y formó otra familia. Los hijos procreados con su nueva pareja son quienes ahora, después de 30 años, demandan la posesión del rancho, encabezado por el ex diputado Fernando Zárate.

Para conseguir la posesión del rancho de Las Ánimas el ex diputado, su hermano y Raúl, el padre de todos, elaboraron un contrato de donación, en el que “aparecen como titulares registrales a partir del 30 de abril de 2019”, contrato que quedó Inscrito ante la Oficina Registral de Toluca bajo el Folio Real Electrónico 00083302, derivado de la partida número 938-3868, a fojas 77, del volumen 293, del Libro Primero, Sección Primera”, según consta en una relatoria.

El 24 de febrero de 2021 el ex diputado Fernando Zárate y sus hermanos demandaron a su medio hermano y presentaron un contrato que Alberto Antonio Zárate no reconoce, aunque sus demandantes alegan que en él va su firma.

“A simple vista se aprecian cuatro firmas supuestamente estampadas de puño y letra del suscrito siendo éstas completamente distintas unas de otras, obviamente no reconocidas por el suscrito; radicándose en consecuencia dicha demanda en el Juzgado Cuarto Civil de Primera Instancia del Distrito Judicial de Toluca, Estado de México; bajo el número de expediente 30/2021”, dice esta relatoría.

Este fue el inicio de todo. Y también resultó el inicio de una etapa de violencia, de amenazas y de intimidación en contra del actual dueño, quien hoy se encuentra en un proceso de desahogo de pruebas ante un juez.

Las denuncias, entonces, llegaron en cascada para todos. Contra el ex diputado y su padre Raúl se investigan carpetas por los delitos de lesiones, daño en los bienes, robo a casa-habitación y allanamiento. Por otra parte, contra el actual dueño pesan expedientes por lesiones, delitos contra el medio ambiente y por maltrato animal.

Las amenazas directas también quedaron registradas. En una de ellas, por ejemplo, se lee que el ex diputado pidió como “favor” al Gobierno del Estado de México que la Fiscalía armara en contra de su medio hermano, actual dueño del rancho, y de su familia, una serie de delitos referentes a delincuencia organizada, a fin de que fuera detenido, y se lee que el asunto no se detendría hasta que el dueño del rancho estuviera en la cárcel junto con su hijo e incluso con su madre, pese a que se trata de una anciana.

Los sucesos del 13 de septiembre

Ese día, junto con los 9 vehículos de la Fiscalía y los 25 agentes, llegó al rancho de Las Ánimas el ex diputado Fernando Zárate, abordo de una unidad propiedad de la propia Fiscalía. Los vecinos del rancho, extrañados y preocupados al ver el tamaño del operativo, se acercaron y grabaron lo que estaba sucediendo. Por eso, se puede atestiguar no sólo la presencia del ex diputado, pero también lo que hablaba por su celular. Los vecinos señalan que el ex diputado “hablaba con un secretario de Gobierno, de apellido Espeleta, con el vicefiscal y a su vez los elementos de la Fiscalía, específicamente el jefe de Unidad, le estaba reportando todo al fiscal regional de Toluca. Asimismo, habían llevado un cerrajero para abrir la puerta de acceso del inmueble e introducirse al mismo, y posteriormente cambiar las chapas de las puertas de acceso, sin autorización ni consentimiento de nadie, pues se trataba de un operativo para detener al dueño y a su hijo, Alberto Zárate Sánchez, para ponerlos a disposición de la autoridad ministerial”, señalaron esos testimonios.


Los policías, entonces, se metieron al rancho y sacaron la camioneta Pick Up roja, propiedad del dueño, y en esa misma unidad subieron a los cinco albañiles, que fueron llevados al Centro de Justicia de Zinacantepec, todo lo cual fue grabado por los vecinos y también por cámaras municipales.

Por su lado, se observa al ex diputado Fernando Zárate acercarse a un auto de la policía. Se inclina y de ahí saca una funda color amarillo, la cual, a dicho de los vecinos que se encontraban allí, contenía una escopeta. En un arranque, el ex diputado dice que iban a “sembrar armas” para hacer pasar a los trabajadores como miembros de la delincuencia organizada. El testimonio de los vecinos es inapelable, pero lo son más las grabaciones que siguieron realizando. En ellas se ve al ex diputado Zárate dirigirse al portón negro del rancho y mientras cierra la puerta saluda burlonamente a quien lo graba. Antes, permitió la entrada de una camioneta Toyota de carga.

Ya adentro, quienes acompañaron al ex diputado cambian las chapas e impiden el acceso al inmueble. Pero adentro, debe recordarse, se encuentran la mujer enferma de 81 años y su acompañante. El ex diputado condicionó la libertad de Rosa Viola Garduño Ayala, a quien  convirtió en moneda de cambio, pues le exige al actual dueño de Las Ánimas que desista de la demanda civil y reconozca por escrito que el rancho es ahora de su propiedad, pues de lo contrario las consecuencias las va a pagar su madre. Si se queda sin oxígeno y muere, a decir del ex diputado, será culpa del actual dueño.

La amenaza del 14 de septiembre

Para el actual dueño del rancho las cosas no terminan ahí. El final de esta trama está lejos y parece complicarse cada día más, pues un día después del allanamiento, el 14 de septiembre, el dueño del rancho, Alberto Zárate, se dirigió a las 9 de la mañana al Juzgado Cuarto Civil en Toluca, donde desahogaría una prueba confesional, pero en el camino ocurrió que en la esquina de las calles de Niños Héroes e Isabel la Católica Alberto se detuvo en seco porque dos hombres le marcaron el alto de manera imperiosa. Los hombres tenían sendas manos dentro de maletitas que colgaban en sus pechos, con lo cual le daban a entender que estaban armados, y le espetaron a Alberto que si se presentaba en el Juzgado matarían a su madre.

“¡Necesitamos que te desistas de la demanda civil y reconozcas que tu papá, Fernando, Rocío y Eduardo son los dueños del rancho, y que ellos tienen la posesión! ¡Ya sabes, culero. Si no, se carga la verga a tu jefa, te tenemos bien vigilado! ¡Aguas, culero!”


Ante la amenaza, Alberto decidió no presentarse a la audiencia, creyendo que al no asistir, su madre y su cuidadora serían liberadas. Pero eso no ocurrió.

Para entonces, al rancho de Las Ánimas le habían cortado la energía eléctrica, y los alimentos y el oxígeno escaseaban. Ahora, el actual dueño del rancho hace un llamado al gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, y al fiscal general, Alejandro Gómez Sánchez, para que intervengan y las mujeres que siguen retenidas sean liberadas. Hasta ahora, en torno al caso sólo había confusión, pues los medios de comunicación locales no quieren y no pueden difundir información al respecto. Por eso, Alberto Zárate decidió levantar la denuncia por secuestro y la vida de su madre secuestrada continúa en peligro.

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