18 abril, 2026

Comicios: renovarse o morir

Comicios: renovarse o morir

Miguel Alvarado

Toluca, México; 14 de diciembre de 2020.

Hoy se llega a la cifra de 114 mil muertos. Se sobrepasa. Y ese incremento se acentuará por lo menos hasta febrero, cuando se sepa cuántos enfermaron por coronavirus durante las fiestas de Fin de Año. Este es un país desordenado con un gobierno también desordenado, que además debe -o por lo menos eso dice que hace- limpiar o enderezar los estropicios que durante décadas realizaron las administraciones revolucionarias y las de derecha, al fin y al cabo representantes de lo mismo.

En el Estado de México se anuncia el 6 de junio como el día de las votaciones. Se renovarán diputados locales, federales y presidencias municipales y sus aparatos edilicios. Renovarse es un decir, falta saber cuántos querrán repetir en sus encargos. Para esa fecha, deberá haberse cumplido el periodo de precampañas y campañas, que necesariamente arrojarán a las calles a participantes y sus estructuras. Para ese momento, una parte de la población, aparte de quienes trabajan en el sector salud, debería estar vacunada -aunque se haya elegido primero a los de 80 años en adelante- y por eso las actividades electorales, con todo y alerta máxima, se desarrollarán en una pista muy mentirosa que minimizará ese peligro.

El negocio de las elecciones en México es enorme. En 2015, las votaciones intermedias costaron 13 mil 217 millones de pesos. La de 2018, en la que se votaba por un nuevo presidente, diputados, senadores y alcaldes, le costó al país 28 mil 33 millones de pesos. Las de 2021 estarán en ese rango. Tanto dinero ejecutado solamente para la organización de los comicios en un país tan pobre y tan dividido como este que tenemos, resulta un crimen. Las compras derivadas de las campañas representan también un monto que por sí solo ya hace que valga la pena participar aunque se pierda. El negocio de las votaciones radica en eso, en participar primero y ya en el camino, irse acomodando.

Eso, sólo por la parte del dinero.

La otra, la parte política resulta ser igual de inmunda.


Las alianzas PRI-PAN-PRD que ideológicamente se parecen más al monstruos de Frankenstein que a una coalición con una propuesta que no sea nada más la de derrotar a Morena.

De todas maneras, Morena ganó una gran parte de las elecciones anteriores porque se nutrió con alfiles priistas, perredistas y panistas, que dotaron al partido en el poder actualmente, de un estructura y movilidad que no tenía o que era muy precaria. La fuerza política de Andrés Manuel López Obrador es innegable, y en 2018 su campaña fortaleció todas las campañas de los morenistas. Esta vez será diferente, porque sin Obrador los candidatos de Morena son débiles, pero sería una ingenuidad creer que la Federación no intervendrá de alguna manera para ayudar a los de ese partido.

Como sea, será una campaña pasada por coronavirus ineludiblemente.

Aunado a eso, en Toluca las plazas comerciales han ampliado su aforo como respuesta a los cierres tempraneros, las cinco de la tarde, que el gobierno del Edoméx ha establecido desde hoy. Bodegas como SAM’S duplicaron su capacidad en el momento más crítico de la pandemia y los usuarios respondieron acudiendo. No hay ofertas, no hay nada especial pero siempre se apelará a las fiestas, a lo imposible que resulta no acordarse de algo. ¿Cuál es la lógica de la contención sanitaria, entonces? ¿Se maneja la pandemia de coronavirus de otra forma en un sistema de gobierno como Cuba? ¿Qué está por encima de la vida en un gobierno neoliberal como este?

El de Andrés Manuel López Obrador es eso, un gobierno que administra el capital, con mayor o menor sujeción o vigilancia que otros, y nada más. La alianza política de PRI-PAN-PRD chocará -es un decir, pues los partidos políticos los partidos políticos en México no tienen ideología sino intereses- contra la alianza de Morena-PES-PT, que además han añadido a su órbita al PVEM, a las entelequias de la profesora Elba Esther Gordillo y a otros cuya existencia es innecesaria. La emergencia sanitaria, la pandemia del coronavirus será obviada para dar paso a las elecciones, a procesos disfrazados de democracia que han generado miles de muertos más que el virus que detuvo a México.

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