11 marzo, 2026

Elecciones 2023

Miguel Alvarado

Toluca, México; 5 de julio de 2021.

Terminadas las elecciones y con todos a los que les interesa preguntándose qué sucedió en el Estado de México, ahora vienen los comicios que decidirán quién será el sucesor del gobernador Alfredo del Mazo, un servidor público que se dio de bruces con la Cuarta Transformación de Andrés Manuel López Obrador, y cuyo mérito principal es haber operado su programa estrella, el Salario Rosa, para que financiara las campañas de algunos priistas como Raymundo Martínez, que ganó Toluca, o como Ruth Salazar, que ganó en El Oro, sin que nadie en la Federación se diera cuenta.

Pero los comicios del 2023 son otra cosa. Por lo menos eso es lo que dicen Morena y la efectiva coalición del PRI, PAN y PRD, que seguramente volverá a operar para ese momento, decisivo porque pronostica el resultado de los comicios presidenciales casi siempre. La elección tendrá como participantes a lo más destacado de Morena y de esa coalición, aunque no lo más brillante. Desde hace tiempo la secretaria federal de Educación, la maestra Delfina Gómez, se perfila como la más segura de los candidatos de Morena para la gubernatura. Pero junto con ella también están Horacio Duarte e Higinio Martínez. Delfina compitió en 2017 contra Del Mazo y de hecho ganó, sólo que los votos aliancistas del PRI le dieron la ventaja al primo de Enrique Peña al final de cuentas. Horacio Duarte, por su lado, es uno de los operadores favoritos de AMLO y fue subsecretario del Empleo en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social del gobierno de México. Actualmente es el administrador general de Aduanas, del Servicio de Administración Tributaria. Higinio Martínez, por su lado, es senador y dueño del Grupo de Acción Política que operó los comicios de 2017 abriendo puertas a panistas y priistas.

Higinio no es bien visto por una fracción de Morena, que lo acusa de servirse del poder y de perder como perdió el 6 de junio pasado. Los tres tienen en común que son de Texcoco y representan la domiciliación de Morena como lo es también Atlacomulco para el PRI en los últimos 70 años. Quien tiene mayores posibilidades de ganar la candidatura interna de Morena es Delfina, uno de los afectos del presidente de México que le ha dado a ella un respaldo incondicional. Ya fue alcaldesa de Texcoco y diputada federal, pero el encargo actual en la Secretaría de Educación le representará su verdadera prueba de fuego, como también lo fue la silenciosa conducción que tuvo en la entidad como delegada federal de programas del Bienestar en el Estado de México, que la convirtió en los ojos y los brazos de AMLO ante el presupuesto público del Estado de México.


Delfina, entonces, si es designada, deberá enfrentar a la coalición del PRI y sus amigos panistas y perredistas, a los que no se les debe descartar con la ingenuidad con la que a veces lo hacen los de Morena. Son agentes que han dedicado toda su vida al ejercicio del poder y el poder es su negocio, de eso viven y en el ejercicio o la búsqueda del mismo morirán.

No saben hacer otra cosa y compiten en todas las arenas, ya como oposición o como gobierno porque casi les da lo mismo. Casi, porque controlar el presupuesto y a los otros dos poderes estatales por supuesto que es una ventaja.

Así, en esa coalición destacan Carolina Monroy del Mazo, Ana Lilia Herrera Anzaldo y Martha Hilda Gonzáles Calderón, las mejores operadoras con las que cuenta el priismo mexiquense, y cuya participación directa en los comicios del 6 de junio dieron el triunfo a su partido y aliados. Representantes de lo más rancio de la política mexiquense -Arturo Montiel, Enrique Peña, Emilio Chuayffet, Alfredo del Mazo- serán el triunvirato priista contra Delfina y su GAP, o el que sea que mande la izquierda. En caso de que efectivamente la alianza regrese, ellas deberán convencer a los aspirantes panistas y perredistas de que son mejores que cualquier otra propuesta. Martha Hilda fue la gran operadora del PRI para que recuperara la capital mexiquense y se dieran otros triunfos en la entidad. Ella fue la coordinadora general de operaciones imposibles que consiguieron derrotar a Morena. Carolina, lo mismo. Gracias a ella se recuperó Metepec y algunos distritos duros, inexpugnables que estaban en manos de la izquierda morenista. Pero ella va más lejos. Es prima-hermana de Enrique Peña y de Alfredo del Mazo y eso, en un lugar como esta entidad, se convierte en mérito. Ana Lilia, por su lado, es tan cercana a Arturo Montiel que esa relación hasta duele de tan palpable y duradera que se ha forjado y ella sabe por qué.

Las elecciones de 2023 serán dirimidas entre mujeres, muy seguramente. El resultado, cualquiera que sea, impactará en los comicios presidenciales de un año después.

Cuéntaselo a todos

Noticias relacionadas

Suscríbete a nuestro boletín de noticias