Miguel Alvarado/ Ramsés Mercado
Ixtapan de la Sal, México; 4 de noviembre de 2021.
– ¡De Texcaltitlán! ¡Un dos, un dos! ¡Plan de Vigas, Plan de Vigas! -grita asustado un policía por la radio, llamado a sus compañeros.
– ¡No, no! ¡Plan de Vigas no!- le corrige otro, todavía más asustado- ¡Texcaltitlán, en las cabañas de Texcaltitlán en putiza! ¡Hay compañeros heridos! ¡Muévanse! ¡El fiscal iguaaal!
Entonces el breve audio se corta, pero no las llamadas de auxilio que realizan los policías de la Fiscalía del Estado de México, otra vez bajo el fuego de una emboscada perpetrada presumiblemente por la Familia Michoacana, el cártel que domina los municipios del sur mexiquense. Otra vez bajo fuego significa que este es el cuarto ataque de importancia que el crimen organizado le propina al Estado mexiquense. El primero de ellos ha sido el más sangriento de todos, porque el 18 de marzo de este año trece agentes murieron acribillados en el caserío de Llano Grande, de Coatepec Harinas, por sicarios de la Familia Michoacana. Días antes, el cártel liderado por el capo Jhonny Hurtado Olascoaga, el Señor Fish o El Mojarro, había colgado once narcomantas en Toluca para anunciar que declaraba la guerra a los policías de la FGJEM.
Esa guerra, de la que las autoridades no hablan más, cobró hoy nuevas víctimas porque una vez más, la emboscada del cártel funcionó casi a la perfección. En la carretera Coatepec Harinas – Ojo de Agua, pero esta vez en territorio del municipio de Texcaltitlán, un grupo de sicarios atacó a un grupo de agentes, entre los que se encontraba el fiscal adscrito a Ixtapan de la Sal, Mario Fragoso, quien salvó la vida pero no se libró de algunas heridas producto de las balas de los criminales.
El reporte preliminar era muy claro, muy breve, muy revelador: dos muertos -decía la propia Fiscalía- y seis heridos, lo cual confirmaban no sólo ese reporte sino también la aparición en el cielo de Toluca de los helicópteros Relámpago, que cerca de las 17:30 se dirigían a la región, que en ese momento no sólo aguantaba el enfrentamiento, sino también un aguacero que dejaba los caminos secundarios embarrados de lodo.
Así y todo, los refuerzos policiacos trataron de llegar lo más rápido posible para ayudar a sus compañeros, que resistían como podían el asedio de 15 atacantes. De acuerdo a la Fiscalía, estaba en la zona realizando operativos, lo cual generó el ataque. Los operativos, dijo la dependencia, tenían como finalidad identificar puntos de vigilancia y casas de seguridad que la Familia Michoacana mantiene en la región.
Pero eso mismo dijeron la primera vez que los sicarios los atacaron en aquella región, y lo mismo dijeron la última. Coatepec Harinas, refieren sus habitantes, es un pueblo al que se le ha cancelado la vida. De pronto, la presencia del sicariato de la Familia, que además pelea con el Cártel de Jalisco Nueva Generación por la supremacía, ha cambiado las costumbres de los habitantes, que describen cómo es que adolescentes tripulando camionetas de lujo aparcan en el centro del pueblo, vigilando a quienes entran y salen. Desde entonces, el tranquilo pueblo ha tenido que soportar en silencio el asedio, y espera que la Fiscalía cumpla la promesa de capturar a los criminales.
Ahora, una escena similar al ataque de Llano Grande, el del 18 de marzo, se vivía en la oscuridad de Plan de Vigas. Los refuerzos se organizaban casi en silencio, porque ya sabían lo que verían al desplegarse: a sus compañeros heridos, a dos de ellos muertos, a los sicarios prófugos y bien escondidos, y eso sería todo. Los asesinados eran policías de Investigación. Entre los seis heridos, hay un agente que se encuentra muy grave.
En la refriega las autoridades había conseguido capturar a uno de los halcones o vigilantes de los narcos, que en ese momento llevaba consigo aparatos celulares. Sin embargo, perdió la vida durante el traslado a Toluca.
¿Qué hay en Coatepec Harinas que la Familia Michoacana ha encontrado tan atractivo que no se va y que más aún, ha decidido convertirla en un fortín? Para empezar, se encuentran los invernaderos que tapizado de plástico esa región.
Ser fiscal de Ixtapan de la Sal no es un cargo que se quiera demasiado, porque al menos uno de los últimos, Mauricio Blancas, ya había sido emboscado, el 11 de marzo de 2019. Él y otros cuatro policías fueron emboscados, también, por un grupo armado que era dirigido por el ex presidente municipal de Zacualpan, Fidel Figueroa Gómez, quien luego fue capturado y condenado a 236 años de prisión, una sentencia que se dictó apenas el primero de octubre de este año.
De acuerdo a la Fiscalía, Figueroa, del partido Nueva Alianza, proporcionó datos para ubicar al fiscal y a los cuatro elementos, uno de los cuales murió en el ataque. Por estos mismos hechos en marzo del año pasado fueron detenidos tres sujetos identificados como Fernando “N” alias “el Chucky”, así como los hermanos Serafín “N” y Salomón “N”, estos dos últimos quienes se desempeñaban como policías municipales de Zacualpan. Estos tres individuos se encuentran internos en el penal de Almoloya de Juárez”, apunta el reportero Israel Dávila en una nota de La Jornada. Al alcalde se le conocía como El Oso y estaría ligado a la Familia Michoacana.



