16 abril, 2026

A la memoria de los nadies, a veces los ningunos

A la memoria de los nadies, a veces los ningunos

Ramsés Mercado/ Miguel Alvarado

Toluca, México; 11 de noviembre de 2021.

Este es el mural de los nadies, y desde aquí sus historias y sus rostros le gritan a quienes los ven que están presos y que no hay nadie que pueda ayudarlos, ni siquiera la Ley de Amnistía, que debería aplicárseles y ellos beneficiarse de eso. Ellos, que son los nadies y en cuyas miradas se atraviesan los muros, las sentencias injustas, el acceso negado a la justicia.

Los nadies, a veces los ningunos, porque en el gobierno y los centros de justicia no se habla de ellos ni de las condiciones en las que viven, menos de por qué están ahí, los nadies, decimos, necesitan de la voz y de la acción de su familia, a la que también le toca enfrentar la desintegración casi total, el cambio radical que significa para casi todos que alguien se encuentre preso.

El colectivo Haz valer mi libertad se ha encargado de que se conozca estos rostros y las historias se difundan. Han hecho de todo, se han sacado sangre a modo de protesta, han acudido con organismos internacionales y de derechos humanos, han realizado una mortal huelga de hambre por tres semanas y todos los jueves se encargan de mantener viva la mirada y la memoria de los 24 familiares que se encuentran en las cárceles del Estado de México.

Ahí está, por ejemplo, la familia de Eduardo Rebollo, que ha caminado por toda la ciudad y por el Estado de México portando ese nombre, escribiéndolo en paredes y pisos, en hojas y minutas, en todos los medios de comunicación que han servido de puente para distribuir las historias.


Así como los Rebollo, hay miles, y esos llegan a poco más de 11 mil que tratan de salir libres. Pero aunque existe una Ley de Amnistía, para muchos esa es letra muerta.

Así, en Plaza de los Mártires levantaron tres muros y sobre ellos colocaron una base de papel estraza, el lienzo más adecuado para que el mural dure. Todo el colectivo participó y mientras unos unían los pedazos, otros pegaban las fotos, los recortes con las notas. Una niña de manos blancas por el Resistol las mostraba orgullosa porque la foto de su familia y su historia estarán disponibles para todos por un rato, porque ya se sabe que en cuanto el colectivo se vaya, alguna autoridad, muy preocupada porque se respeten los reglamentos, ordenará quitarlas porque ahí no solamente están los nadies, sino los logotipos de los medios que han documentado la barbarie cometida en contra de ellos, así como el desglose de lo que se llama “debido proceso”, y que no es otra cosa que la relación de los abusos que han sufrido.

Así, las historias ya tienen sentido y que ellos digan que “Alexis Horacio es inocente y se puede comprobar”, y “Libertad para Alejandro Chávez” se convierte en la bandera de cientos de miles en la misma situación.

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