20 abril, 2026

Las criaturas fantásticas del Paseo de los locos

Las criaturas fantásticas del Paseo de los locos

Lumière Fotografía / Alumnos del sexto trimestre del Diplomado Integral en fotografía

Toluca, México; 27 de junio de 2021.

Ya sea fabricando máscaras, construyendo un archivo histórico o forjándose una vida a través de las imágenes con las que han crecido, Sebastián, Joel y Carlos han encontrado una conexión muy profunda con la tradición del Paseo de los locos en San Francisco Tlalcilalcalpan, en el Estado de México, cuyas participaciones han alimentado una festividad que año tras año se ha transformado y posicionado como una de las más vistosas a nivel nacional.

México se caracteriza por una amplia variedad de tradiciones y costumbres que han trascendido por generaciones. Reconocido por ser el patrón de los animales y milagros como la sanación del leproso, San Francisco de Asís es el punto de partida para que el Paseo de los locos configure todo un fin de semana lleno de criaturas con características animales. Esto ha convertido a la celebración de San Francisco Tlalcilalcalpan como un evento único.

Joel Mangú Corral, considerado un pionero en la innovación de disfraces, comenzó a caracterizarse a los 12 años y para los 17 era tan conocido que la banda del pueblo lo recogía en su casa para dar inicio al recorrido. Al casarse, encontró en su esposa una cómplice para la creación de sus vestuarios y con el tiempo la familia que formaron se convirtió en todo un equipo creativo. Ahora, todo lo que necesitan para sus caracterizaciones es producido y perfeccionado en casa por ellos mismos: desde las máscaras y los trajes hasta los zancos, indispensables para completar “sus monstruos”.

Fotografía de Bernardo Cruz Bello.

Después de 40 años de participación en el Paseo de los Locos, Joel sigue dándose a la tarea de pensar en nuevos diseños para nunca repetir un disfraz.

Otro personaje emblemático es Sebastián García González, miembro de la Hermandad Franciscana y conocido como El diablo, un nombre otorgado a su padre hace 50 años y que se ha convertido en una herencia familiar, pues incluso su pequeño hijo es llamado El diablito.

Lleva aproximadamente 25 años participando en el Paseo de los locos y en 20 de ellos se ha dedicado a documentar las tradiciones de su comunidad. Comenzó a grabar en VHS con la motivación inicial de compartir esos momentos con su hermano, en Estados Unidos. Desde ese entonces se dio a la tarea de compartir sus fotografías y grabaciones con personas en otros estados y países.

Desde el 2014, él y su esposa forman parte de la organización del festejo a San Francisco de Asís.

Fotografía de Pamela Pedraza.


Carlos Romero Rayón, apasionado del dibujo, la pintura y los monstruos, estudió artes plásticas en la Facultad de Artes de la UAEM y después de trabajar como muralista en la CDMX, decidió tomar un curso de látex, que junto con su conocimiento previo en escultura dio partida a la creación de sus propios monstruos.

Puede hacer máscaras a partir de diseños ya creados, sin embargo, prefiere la libertad de trabajar con sus propias ideas a partir de lo que los clientes proponen. Cada año hace aproximadamente 500 máscaras entre brujas, ogros, hombres-lobo y payasos, que nunca pueden faltar en el Paseo de los locos, en el cual participa año con año junto con “su barrio”. Su caracterización favorita hasta el momento ha sido la del Pulquero.

Fotografía de Pamela Pedraza.

El Paseo de San Francisco es una festividad que se ha celebrado generación tras generación, en la cual participa toda la comunidad de la región, desde la organización y planeación hasta la producción y confección de cada uno de los disfraces que usan para participar en este tradicional paseo, que lleva más de 140 años, según se tiene registrado.

Esta celebración tiene una duración de tres días en la que reúne a visitantes y turistas de diferentes partes de la república mexicana. El recorrido inicia en la iglesia principal, siguiendo por las calles de la localidad, liderado por una banda de viento y grupos de payasos que van animando el camino, seguido por más de 120 grupos de comparsas que integran esta festividad.

La llegada de la pandemia en México provocó que las autoridades sanitarias tomaran medidas de prevención, entre las que destacó la suspensión de actividades masivas, afectando así al Paseo de los locos de San Francisco Tlalcilalcalpan.

Fotografía: Pamela Pedraza.

La pausa de dicha celebración religiosa en el 2020 trajo diversas afectaciones, entre ellas la económica, y de acuerdo con testimonios de algunos dirigentes la creación de los disfraces implica una gran inversión, que en algunas ocasiones puede llegar a recuperarse al terminar el recorrido, pues algunos de los trajes son vendidos.

No obstante, a pesar de los señalamientos de las autoridades sanitarias, algunas comparsas realizaron el Paseo causando indignación entre algunos sectores de la población. Sin embargo, con la llegada de la nueva normalidad los habitantes de San Francisco Tlalcilalcalpan se han visto en la necesidad de adaptar su celebración religiosa para no faltar a una tradición y al mismo tiempo cuidarse del covid-19.

Fotografía: Guadalupe Chávez.

Desde hace más de cien años, en los corazones de la gente de San Francisco Tlalcilalcalpan late una emoción peculiar, tal vez hasta única: la emoción que trae consigo la preparación del próximo “Paseo de los locos”.

Todo el año, la gente entra y sale de las papelerías, las mercerías y los talleres con el sigilo de quien hiciera algo prohibido, tratando de llamar la menor cantidad de atención posible… aunque todas las miradas cómplices de la comunidad, sepan qué están haciendo, porque, en realidad, casi todos están haciendo lo mismo: trabajando en sus disfraces.

Fotografía: Guadalupe Chávez.

Esta atmósfera se siente en cada familia de la comunidad, quienes, como la familia Mangú, se reúnen al terminar las labores del día para avanzar en la confección de los vestuarios, la pintura de las máscaras, y la afinación de otros detalles de los atuendos que lucirán orgullosos en el paseo.

Este 2021, a pesar de las condiciones impuestas por el semáforo epidemiológico del coronavirus, persiste la esperanza de -a diferencia del año pasado- poder ver culminados los esfuerzos de todo un año de dedicación y expectativa, que se combinan con la fe, la identidad y la vida familiar de toda la comunidad.

Fotografías de Fernanda González.

Fotografías de Mario Montoya.

Fotografías de Guadalupe Chávez.

Fotografía de Carlos Ruiz.

Fotografías de Pamela Pedraza.

Fotografías de Bernardo Cruz Bello.

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