Miguel Alvarado / Ramsés Mercado
Tlanixco, México; 28 de junio de 2020. San Pedro Tlanixco es un pueblo que no puede acostumbrarse a las desgracias y que pone el ejemplo cuando se trata de pelear imposibles. Sentados frente a un altar lleno de flores, los esposos Luis Alberto Sánchez Velázquez y María Antonia Romero Mendoza no pueden contenerse cuando platican lo que le pasó a Alondra, su hija, de apenas 15 años. El altar y sus flores blancas y rojas, que instalaron en un cuarto en obra negra, no alivia en nada la rabia de la pareja, que han colocado la foto de su niña en medio de esa ofrenda, cuyo olor se confunde con los cirios que la alumbran.

A la entrada del pueblo, los habitantes de Tlanixco han bloqueado el paso de la autopista Toluca-Ixtapan de la Sal como reclamo para que las autoridades resuelvan el crimen contra Alondra.
-A ella- dice uno de los que bloquean- la dejamos de ver un ratito, y cuando la buscamos la encontramos muerta y violada, tirada por ahí.
Por eso, Luis Alberto y María Antonia tienen la cara descompuesta, la voz quebrada.
-Yo lo único que sé es que mi hija salió el sábado -hace ocho días- por la tarde y ya no regresó el domingo. Nosotros salimos a buscarla, investigamos con algunos compañeros que la conocían, a ver si había estado con alguno de ellos. Cuando venía yo de regreso hacia la colonia, pasé todavía a ver a otra señora, porque se juntaba con su hija de ella -dice su madre, rompiendo el silencio con una voz pausada, como neutra.
La señora le dijo que Alondra no había estado por ahí, pero insistió que la siguiera buscando.
-Porque no sé si te enteraste -recalcó la señora a la madre de Alondra- de que hoy por la mañana, como a las diez de la mañana, recogieron a una muchacha muerta, desfigurada. Pregunten en Tenango, en la presidencia.
La tía de Alondra estaba en Tenango y preguntó. Después de darle vueltas, por fin en Servicios Administrativos le dijeron que había una joven viva, a la cual habían trasladado a Tenancingo, en estado muy grave, y que podría ser la que buscaban porque la descripción coincidía con el tipo de ropa.
Checamos y todo -dice la madre- y no estaba. De ahí nos fuimos al Hospital General y ahí la encontramos. Dijeron que pasáramos a reconocerla, porque estaba irreconocible.
Su padre, Luis Alberto Sánchez, fue el primero en pasar a ver el cuerpo que tenían en el hospital y no la reconoció.
-No, no es- les dijo a las autoridades, pero su madre quiso cerciorarse ella misma. Así que le revisó otras partes del cuerpo en busca de señas que conociera de ella.
-Yo pasé- dice la madre- y la vi así de la cara y dije que no era, porque estaba irreconocible, pero después, como si alguien me hubiera dicho que volteara a ver sus pies… ella tenía pintadas las uñas de los pies y el color de las uñas yo lo llevaba igual. Le levanté tantito la bata. Ella se había caído de la motoneta en noviembre pasado, tenía una raspadita en el pie. La cicatriz le quedó y yo le alcé la bata, le vi la cicatriz… y dije sí, es mi hija.
Después revisó las pertenencias, las cuales le confirmaron que era su hija: su blusa, los botines.
-A mi hija la encontraron en Tlanixco, en una barranca, y se la llevaron al hospital general de Tenancingo- recapitulan los esposos, mientras entrecierran los ojos.
Luis Alberto Sánchez dice que la niña Alondra falleció el jueves 25 de junio a las dos de la tarde. Y después, con la voz cansada, cuenta que la niña era muy alegre y que nunca tuvo problemas con nadie.
-De hecho casi no salía, con esta era la tercera vez que había salido a la calle, o sea, al pueblo. Sí salía, pero con el novio y regresaba. Esta última vez no nos avisó. Ya me enteré después que estaba en el pueblo con una de sus primas. Yo le llamé por teléfono pero no me contestó, aunque me mandó un mensaje: que estaba en el pueblo. Y eso es todo lo que supimos, que estaban en una fiesta, y que si no regresaba se iba a quedar con ella en su casa.

De los responsables, las autoridades no les han dicho nada, aunque se tienen algunas pistas y la Fiscalía ha citado a los padres en Toluca.
Al mismo tiempo, los vecinos decidieron cerrar la autopista Toluca-Ixtapan de la Sal en tanto las autoridades no resuelvan los problemas de inseguridad de la región, concretamente la entrada al pueblo de Tlanixco, que consideran una zona en abandono. Dicen que nadie se ha acercado a ellos y que los peritajes no se hicieron de manera adecuada.

Fotografía: Ramsés Mercado.



