12 febrero, 2026

En busca de Fanic: “Hemos removido hasta las piedras”

En busca de Fanic: “Hemos removido hasta las piedras”

Redacción VcV

Toluca, México; 14 de octubre de 2020. No puede dejar de llorar cuando cuenta cómo se perdió Fanic Cristal Castro Castillo, el 9 de octubre de este año. Llora cuando dice su nombre y cuando dice la edad que tenía. La niña nació en 2007 y cuando ya no la encontraron llevaba tenis blancos, chamarra azul y mallones grises. Mide 1.67 metros y es muy delgada porque apenas pesa 56 kilos.

Desde entonces su madre llora, pero la busca y Santiago Tianguistenco, donde viven, se ha convertido en su centro de operaciones, de lo poco o mucho que pueden hacer casi solos.

-Desapareció saliendo de la casa. Ella no volvió y no sabemos qué es lo que pasa. Nosotros pedimos apoyo para revisar las cámaras que están aquí en la esquina, pero ninguna de esas cámaras sirve.

Entonces su madre llora de nuevo, mientras dice que tiene mucha fe en que su hija aparezca, aunque el apoyo que hasta ahora ha recibido es la oración de quienes la quieren y dice que hay publicaciones que ubican a su hija como aparecida. Eso lo reclama desde su angustia.

-Mi hija no ha aparecido. Eso es falso y pido a la gente que buena que me pueda dar una pista de donde mi hija esté, que me digan que mi hija esté bien. Mi hija es una niña de 13 años. Para mí era mi bebé, porque es mi hija la más pequeña, de los cuatro que tengo. Mi niña es… para mí es todo. Quisiera que me dijeran que mi hija está en tal lado, pero nadie me dice nada.

Dice después que han pedido apoyo, pero que no han recibido respuesta. La desaparición de la niña ha sumido a la familia en el desconcierto, primero, y después en la tristeza.

-¡Su papá… su papá!…- dice la madre apenas cuando intenta decir cómo están desde que la niña salió de su casa y ya no regresó y en su angustia recrimina que haya quiénes hagan daño a las familias.

Y aunque no quiere pensar mal, como ella misma lo dice, a veces se imagina cosas, pero su fe en Dios la mantiene en búsqueda. Por ahora le hace caso a su corazón y se aferra a la idea de que la niña regresará.

-El 9 de octubre mi hija salió entre 9 y media y 10:20 de la mañana. Ella salió de la casa. Yo soy comerciante y ella iba a la tienda y ya no regresó. Mi niña ya no regresó, ya no regresó- dice, antes de que la angustia se apodere de nuevo de ella.

Después dice que alguien puso información acerca de la aparición de la niña, pero ha resultado falsa y la familia reclama que se tomen a la ligera esos temas.

-Mi hija estaba todavía en pijama cuando salió de la casa. Tenía la costumbre de usar muchos mallones, de esos sencillos para dormir. Mi hija estaba sentada en la sala de mi casa y yo ya me iba para mi trabajo y yo a mi hija le decía que me acompañara. Ese día le dije eso, que me acompañara. Me dijo que sí.

La madre dice que fue un momento a su trabajo, pero que después regresó para hacer el almuerzo para su familia, y fue entonces que la niña ya no estaba. La madre cree que la niña salió para alcanzarla en su trabajo, en el mercado local.

-Aquí hay unas cámaras, ahí donde está el semáforo -dice, señalando la esquina de su casa- pero no sirven. Son del ayuntamiento . Ni una cámara de las que están en los semáforos sirve. Entonces, ¿qué apoyo hay de aquí?

No hay ninguno, concluye, y eso que dice es la verdad. No hay ninguno. La Fiscalía del Estado de México recibió la denuncia de la desaparición y le dicen que están trabajando. La alerta Ámber, el código para hacer pública una desaparición, fue tardada, denuncia ella, que rompe en llanto cuando entiende que ella no sabe nada acerca de la desaparición de la niña.

-La verdad no veo respuesta. Nadie me dice un lugar específicamente en donde pudiera estar. Yo hablo y pido informes y me dicen que no tienen nada, que me regresan la llamada. Han pasado horas y ahora son días sin nada. Ella estaba tomando clases en línea. Ella tomaba clases en línea, pero yo le recopilaba los bloques de tareas que tenía que entregar y los entregábamos cada semana.

La madre dice que su horario de trabajo no le permitía supervisar a su hija mientras tomaba esas clases, que corresponde al segundo grado de secundaria, y por eso habían optado por recuperar los contenidos y hacer las tareas semanalmente.

-Ella no salía. Tenía 13 años, tiene 13 años. No andaba con las amigas, no. Su rutina era del mercado a la casa y de la casa al mercado. Ya del kiosko para allá, ella le daba miedo, por lo mismo que no salía. Entonces me pregunto cuál seguridad tenemos aquí. La tienda no está muy lejos, todo tenemos aquí cerca. Entonces, ¿cuál seguridad?

La familia pidió apoyo a los vecinos que cuentan con cámaras, y aunque se la brindaron, no hallaron nada pues las imágenes se centran en los negocios y no permiten ver el rumbo que tomó la niña, o si alguien se la llevó. También han checado las redes sociales y el teléfono de la niña y salen diario a repartir volantes.

-Hemos buscado hasta debajo de las piedras y las autoridades no nos dicen nada. ¿Y si el día de mañana vienen a decirme que a ella le pasó algo? ¡Yo no me voy a quedar así! Desgraciadamente aquí en Santiago ha estado pasando mucho esto. Y no se sabe nada. Mi hija es fuerte y va a regresar conmigo- dice Lilián Castillo Barrera, la madre de la niña Fanic.

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