9 mayo, 2026

Calle Enriqueta: historia de un despojo

Calle Enriqueta: historia de un despojo

Miguel Alvarado/ Ramsés Mercado

Toluca, México; 26 de agosto de 2020. Las máquinas se les fueron encima. Con los trascabos iban los granaderos de Toluca, policías estatales y la Guardia Nacional para abrirles paso y protegerlos porque pondrían sin permiso una torre de energía en el parque público que le corresponde a la colonia Unidad Victoria, donde las calles tienen nombres de mujer.

Entraron a los 500 metros que mide la calle Enriqueta, donde se vivía pacíficamente hasta hace tres años y su pequeñez parecía protegerla de la violencia que ya ha tomado de golpe a la ciudad. Las obras del tren interubano México-Toluca cambiaron todo y si por un lado arrasaron con terrenos comunales y ejidos, por otro colonias en la capital mexiquense también sufrieron las consecuencias que genera una obra que ha costado 59 mil millones de pesos y que nada más no se puede terminar.

En la calle de Enriqueta la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, así como la Comisión Federal de Electricidad instalaron una torre de energía sobre la cancha de basquetbol de la comunidad. Lo hicieron sin contar con permisos oficiales.

El 31 de julio de 2020 los colonos denunciaban:

– Todo esto se debe a que han querido entrar a realizar una obra que ellos tienen en mente, la cual invade la calle de Enriqueta y el parque. Esta obra, desde la explicación que da la Secretaría de Comunicaciones, se trata de la colocación de dos postes troncónicos del tamaño de los que están cerca de la obra del interurbano. Además, quieren poner una torre de la misma magnitud de esos postes aquí al centro.

Un mes y medio después, la amenaza se ha cumplido. Las máquinas llegaron para comenzar lo que terminará en la expropiación de las casas porque se alegará que debido a la presencia de la torres, ocupa un espacio federal. Por eso, aunque los vecinos no lo sepan, intuyen la pérdida definitiva de su patrimonio. La policía y la Guardian Nacional están ahí para garantizar que a la mitad de la calle se instale una torre de 57 metros de altura, y en el parque aledaño otra más. La radiación resultante abarcará dos cuadras, según autoridades vecinales.

Pero en México así se hacen las cosas.

Antes de las nueve de la mañana, la policía acordonó el acceso a Enriqueta custodiando una máquina excavadora. Con ellos iban obreros y operadores, que nada más llegar, comenzaron a abrir un boquete en la calle. Unos 300 policías se desplegaron para hacerles valla e impedir que los colonos se les acercaran, aunque al principio no lo consiguieron. Los vecinos lograron ubicarse en el acceso al parque público aledaño, para tratar de evitar que la máquina entrara ahí, pero los policías poco a poco los fueron cercando. Centímetro a centímetro, los policías protegieron al trascabo y a su operador hasta abrir un perímetro de seguridad. Los colonos miraron cómo el trascabo se les iba encima.

Los policías detuvieron a dos mujeres, Elizabeth y Cristina García Martínez, que se encontraban en la primera línea de defensa de su comunidad. A ellas se las llevaron apresadas y así para los invasores todo fue más fácil. Una carga de las fuerzas públicas contra reporteros que cubrían el enfrentamiento dejó claro que no se irían sin terminar el trabajo para el que los habían comisionado.

En el momento de la detención, un policía, como si lo llevara preparado, sacó un texto y lo leyó. Ahí, en sus términos de abuso, trató de justificarse. Junto a él, una mujer lo escuchaba, cruzada de brazos, rodeada de policías. Y a pocos metros, otra mujer los veía ejercer un ficticio estado de derecho.  

-¡Ya te escuché, déjame leerlo!- dijo el policía, para abrir su lectura, dirigiéndose a quienes lo increpaban por las detenciones. Y balbuceando, leyó:

-Usted tiene derecho a guardar silencio, usted tiene derecho a declarar, usted tiene derecho a…

Así, su atropellada lengua le impedía ser claro, pero la orden final la escucharon todos:

-¡Órale! ¡Ámonos!- les ordenó a las tropas, gritando sin dudar.


Los policías detrás de él se abalanzaron contra las dos mujeres. Las empujaron, las encapsularon y a empujones las detuvieron. Para realizar esta doble detención fueron necesarios más de 15 policías. Fue imposible para los vecinos, armados con su pura indignación, responder a esa agresión.

No, no habrá un parque nuevo ni beneficios económicos para nadie. Tampoco habrá mayor seguridad y las afectaciones a la zona crecerán porque la cercana estación del tren interurbano cambiará las actividades esenciales. Nadie les dará nada a los colonos, que tendrán que defenderse solos, como hasta ahora lo han hecho.

-Nosotros los de la colonia no hemos autorizado nada de esto- decían algunos mientras la máquina comenzaba a abrir las zanjas- No tenemos un proyecto que debería dar la Secretaría de Comunicaciones por escrito. No hay ningún permiso para que se pudiera actuar como lo están haciendo. Po eso, porque no hay ningún permiso, hemos estado en oposición a esta obra y a las autoridades locales les dijimos que no estábamos en contra del desarrollo tecnológico, ni en contra de la obra. Lo que necesitamos es que haya servicios para la comunidad. Si van a tomar el parque y la calle, a cambio den algo. Ya sabíamos que esta acción arbitraria se iba a dar. El gobierno municipal debió tener un documento para la aprobación de la obra, pues se prohíbe una obra de esta magnitud en un área verde, así como la prohibición de obras que pongan en riesgo la salud.

Y de las mujeres detenidas, nadie sabía nada.

– Amenazaron con llevárselas y cumplieron esa amenaza- dijo un hombre de cara demacrada, mientras caminaba entre las vallas de los policías, que armados y con escudos de acrílico, aguardaban- y no sabemos a dónde las hayan llevado. Los policías vienen con la consigna de barrer con todo y con todos.

Otros vecinos, en una rueda informativa con los encargados del operativo, decían que se habían llevado a tres personas.

-¿Dónde están? ¡Identifíquense!- les pedían los colonos, pero quienes representaban a la autoridad guardaron silencio, rodeados por policías vestidos de civil, golpeadores que revientan las marchas, las oposiciones y la defensa de la comunidad cuando sucede este tipo de enfrentamientos.

Mientras, el trascabo abría el suelo.

La posición del ayuntamiento de Toluca

Autoridades municipales dijeron, después de los enfrentamientos, que la obra en la calle de Enriqueta es de carácter federal y aceptó que la policía local “actuó  en  coadyuvancia  con  la  Guardia  Nacional y  la  policía  estatal. “Es  importante  aclarar  que  no  se  privará  a  la  población  de  este  espacio público,  sino  que,  por  su  protección,  se  mantendrá  sin  acceso  a  los  usuarios durante los días  que  durarán  los  trabajos  de  la  Secretaría  de  Comunicaciones y  Transportes  Federal  y  la  Comisión  Federal  de  Electricidad que  estarán desarrollando  en  vías  federales. Para  que  los  vecinos  de  la  zona,  derivado  de  la  obra  federal,  no  pierdan  un lugar  de  esparcimiento  como  lo  es  un  parque,  el  Ayuntamiento  de  Toluca  y el gobierno  del  Estado  invertirán  4  millones  de  pesos  en  la  colonia  Unidad Victoria”.

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