Miguel Alvarado/ Ramsés Mercado
Almoloya del Río, México; 26 de octubre de 2020. A Leonarda Rosas le arrancaron la vida y para su familia esa ejecución no era sino el comienzo del calvario que tienen que pasar quienes pierden a alguien de esa forma. Ella fue encontrada el 19 de octubre, cerca del panteón de la localidad de Santa Cruz Atizapán, y desde entonces no hay ningún avance en las investigaciones de la Fiscalía del Estado de México.
Hoy, mientras el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, rendía su Tercer Informe de Gobierno en un ambiente casi estéril, donde la realidad es otra y no es lo que parece, la entidad se debate en medio de la peor crisis de seguridad que se recuerda en los últimos tiempos. Esta mañana se dio a conocer también de la ejecución de cuatro integrantes de una familia en el municipio de Ocoyoacac, a quienes ultimaron a balazos. También, en esa misma demarcación, dos niños y su madre fueron reportados como desaparecidos, y hasta ahora no se sabe nada acerca de ellos, que son buscados por su familia.
Leonarda Rosas vivía en Almoloya del Río y ahora su familia comprende que debe alzar la voz, su propia voz, para que las autoridades los tomen en cuenta. Así que consiguieron mantas para imprimir en ellas el rostro de la joven, que tenía 19 años cuando fue asesinada. Su hermano se encarga de recordarlo y en la manta que él porta lo dice: “ella es mi hermana”, ha colocado arriba del rostro de Leonarda, que en la foto aparece guapa, mirando a la cámara que la captó, despreocupada y feliz.
La familia ha pedido a quienes asistan que lleven ropa negra y si pueden también carteles, pancartas, fotografías y velas. “Yo todo lo incendio, yo todo lo rompo si algún día algún fulano te apaga los ojos. Ya nada me allá, ya todo me sobra. Si tocas a una, respondemos todas”, dice la frase con la que la familia convocó a una marcha rumbo al ayuntamiento de su municipio pero este mantra, una oración si se quiere, se dice y se repite en un lugar en el que desde el 11 de agosto se han ejecutado a cerca de 70 personas. Este es el valle de Toluca, tan mortífero como Ecatepec o Naucalpan, y tan sanguinario como la tierra narca ubicada en el sur de la entidad.
Entonces la familia avanza y va dejando atrás su casa, cuyas paredes en obra negra no pueden ser más grises para quienes viven ahí, y que desde sus nulos recursos inician una lucha que nadie quiere enfrentar. Y caminan.
Dejan atrás su casa, ubicada en el campo y por un camino de terracería por el caben cuatro personas despliegan la muestras de su tragedia. A Leonarda la asesinaron cuando iba a comprar una recarga para su teléfono. Ella era costurera y tenía un hijo.
Leonarda fue golpeada, apuñalada y degollada.
Y esa saña no puede explicársela la familia mientras avanza por el camino de tierra cargando las mantas desde las cuales grita. En esas mantas, como siempre pasa, las frases “ni una menos”, “ni una muerta más” parece ser sólo eso, el dicho de personas profundamente masacradas, a las que se les ha quitado todo, incluso la posibilidad de vivir como lo hacen.
Porque para la familia Rosas, después de Leonarda ya nada será igual.
-¡Ya no queremos más!- gritan las mujeres de la caravana.
El grito de justicia que les sale de la garganta se pierde en la inmensidad del campo que atraviesan, indiferente como lo es la ley y su aplicación correcta en el Estado de México. Y eso lo están comprobando por las malas los familiares de Leonarda.
Después de atravesar el campo, llegaron a la presidencia municipal de Almoloya del Río y ahí se detuvieron. El grupo desplegó sus pancartas y el nombre de la chica ejecutada quedó exhibido frente a todos. Los padres de Leonarda lograron ingresar al ayuntamiento y buscaron hablar con la alcaldesa Leticia Flores Martínez, quien llegó al poder en una alianza entre el PRD, Movimiento Ciudadano y Acción Nacional. El 14 de febrero de 2020, ya había sido acusada de corrupción por extorsionar a los encargados de la obra de entubamiento de drenaje, que abarca 13 municipios. A ellos les pidió 63 millones de pesos y dos camionetas último modelo. Además, la acusaron de promover un ecocidio en la laguna de Chignahuapan, en la cuenca del Lerma.
Era a ella a quien los padres de Leonarda buscaron, pero su oficina estaba vacía y nadie pudo decirles cómo contactarla o cuándo estaría presente en el edificio. Después recorrieron las oficinas de síndicos y regidores, pero ninguno estaba. Los padres de Leonarda encontraron una alcaldía vacía, incapaz de hacer nada por ellos. Así, con esa respuesta, regresaron por ahora al único espacio que les queda para seguir presionando: la calle, donde batallas como ésta también se ganan.



