Carla Valdespino Vargas
Metepec se disuelve en las letras T O L U C A. Metepec, pueblo de barro, se ahoga en un mar de Plazas Comerciales. Metepec, pueblo mágico sin magueyes. Metepec, heterotopía de una sociedad que se maquilla y aparenta ser exclusiva.
1989, tenía 12 años, cursaba la secundaria y el mundo para mí era la bicicleta azul y un par de patines morados. Solía patinar en una calle que no conducía a ningún lado, una calle donde nadie transitaba. Ahí, a un costado del rancho La Providencia.
En realidad, no comprendía el motivo de la existencia de esa calle en medio del campo lleno de girasoles morados, patinar junto a mi hermana era más importante que tratar de obtener una respuesta. Si alguien hubiera colocado delante de nosotras una bola mágica y nos hubiera enseñado que esa calle sería una de las más transitadas de Metepec, la que conduciría al centro del pueblo y que guiaría a las zonas residenciales y sería custodia de uno de los centros comerciales más grandes del Estado de México, mi hermana y yo desacreditaríamos las imágenes que circulaban ante nuestros ojos.
Y todo sucedió tan a cuenta gotas, que la rapidez de los días se llevó las tardes la tranquilidad de circular en bicicleta por la hoy Avenida Ignacio Comonfort, cuya última transformación tuvo lugar hace unos meses: se cortaron más de 15 árboles, casas fueron derrumbadas y otras partidas a la mitad, con el único objetivo de ampliar un carril para dar movilidad a los autos que salen del centro comercial más exclusivo de Metepec. Así, la ciudad se adecuó al mall y no a la inversa.
Sí, una plaza comercial ideal, con áreas verdes perfectamente diseñadas, cuerpos de agua artificiales, puentes… todo lo necesario para que el paseante se sienta cómodo, seguro en los espacios pulcros… casi pasteurizados. Todo lo necesario para alejar a los visitantes de la ciudad; lo indispensable para acercarlos a un mundo de apariencias; todo lo preciso para reforzar esa sensación de superioridad.
No. TownSquare no es la única plaza, ni las más concurrida, en Metepec que enfatiza ciertos procesos de distinción social, ni marca las desigualdades en el espacio. Antes surgió Galerías Metepec, antes Plaza Las Américas y en el inter, infinidad de pequeñas y medianas plazas emergiendo, como si alguien hubiese rascado la tierra en búsqueda de la modernidad y lo único que encontró fueron plazas, plazas, plazas, plazas y la gente creyó a pie juntillas que sólo así habría modernidad al puro estilo primer mundo.
Mientras se enraízan procesos de exclusión disfrazados de futuro y la gente va shopping, el pueblo de Metepec se achica poco a poco hasta encontrarse en un solo punto: el corredor artesanal, donde los turistas nacionales y extranjeros podrán encontrar La heterotopía perfecta: artesanías de muchos puntos del país, artículos de China, inciensos de la India, de todo un poco, sobre la calle Ignacio Comonfort cuyos locales se rentan a precios inalcanzables para el Metepec real.
El visitante ha capturado la imagen perfecta de un Metepec pintoresco, creado y maquillado por las autoridades. La gente ha ido de shopping a las grandes Plazas Comerciales, ya que eso le otorga una sensación de refinamiento.
¿A caso Metepec es la heterotopia más recalcitrante del Valle de Toluca?



