25 junio, 2026

Madres buscadoras visibilizan lo que el Estado quiere ocultar: la crisis de desaparición en México

Madres buscadoras visibilizan lo que el Estado quiere ocultar: la crisis de desaparición en México

Ciudad de México; 24 de junio de 2026

Lía Ramírez/ Texto/ Foto de portada/ Earvin Cueto/ Red Trinacional Antimundial

Camino al estadio Azteca y cerca del Ángel de la Independencia, pero también en los ríos, los baldíos y casas abandonadas: las y los buscadores toman las calles y las veredas, hoy toman camino al estadio porque se juega un partido de futbol y es una oportunidad para visibilizar la crisis de desaparición que se vive en México.

Es la tercera vez que salen rumbo al Azteca y la tercera que la policía, mucha policía, las detiene para evitar que lleguen al lugar donde están los extranjeros. Las detienen porque el gobierno federal ha dejado claro que tiene prioridades y la búsqueda de las más de 133 mil personas que por distintas razones han sido arrebatados de sus núcleos familiares no es una de ellas.

Al contrario, esta cifra ha sido disminuida por el gobierno federal desde el escritorio, con una clasificación simplista cuyo fondo es justificar la incapacidad del Estado para evitar la desaparición, realizar las búsquedas, hacer un censo genético de los restos encontrados y evitar a impunidad, entre otras cosas.

Foto/ Earvin Cueto.

Por eso, entre la ola de playeritas verdes que portan los aficionados, los que festejan, los que sesgan su realidad, las madres, padres, hermanas, hermanos, esposas y esposos, amigas y amigos de los desaparecidos y las desaparecidas hacen una de las dos cosas que, forzadamente, han aprendido a hacer: exigir la búsqueda y presentación de sus seres queridos.

Pero la policía, la que no estuvo presente cuando violentaron o desaparecieron a las personas no les permite el paso, toman partido y cumplen cabalmente su labor de defender a un Estado omiso ante la situación que, se mire por donde se mire, es injustificable.

Frente a los escudos la opción es gritar, que “México es campeón en desaparición” no hay duda; que “vivos se los llevaron y vivos los queremos” también es verdad; que las leyes y medidas institucionales no dan resultados es cierto.

Al lado del río de la gente que festeja no-entiendo-muy-bien-qué, Dionisia Pelcastre dice que quiere gritar al mundo entero que su hijo Guillermo esta desaparecido porque en su país no la escuchan, porque México es indolente; dice que alza la voz para que la desaparición cese.

Foto/ Madres buscadoras del sur.

Este 24 de junio, en el Estado de México, un colectivo hace una búsqueda cerca un río, en Morelos se hacen pegas de fichas de desaparecidos y desaparecidas, en Ciudad de México, cerca del Ángel, infancias juegan una cascarita con playeras impresas con las fichas de búsqueda de sus familiares desaparecidos.

Frente a la policía, frente al muro de la necedad y la indiferencia, el comunicado que leen las buscadoras denuncian no sólo la indiferencia y la negación de la existencia de una crisis, sino la violencia simbólica que se ejerce desde Palacio Nacional en voz de la presidenta de México, que dijo que hubo más servidores públicos que familiares de desaparecidos, que minimiza la manifestación pacífica.

Se argumenta que los colectivos toman el contexto global del mundial para visibilizar lo que el estado intenta ocultar: una crisis forense de mas de 70 mil cuerpos sin identificar y una impunidad casi absoluta.

Dice otra madre buscadora que no están en contra del mundial, sino en contra de que el Estado las quiera silenciar, “necesitamos que volteen a ver a las familias que buscan y además garantía de no repetición”.

Desde distintos lugares y con la policía enfrente las verdades resuenan. No verla ni escucharla parece una decisión: en México hay una crisis de desaparición que el gobierno quiere ocultar y las y los buscadores no pararán hasta encontrar a los suyos.

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