Toluca, México; 4 de mayo de 2025
Miguel Alvarado
La vieja estructura de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) se cimbra y alumnos de las facultades de Arte y Humanidades exhiben sus prácticas antidemocráticas, a diez días de que se verifiquen elecciones que habrán de reponer el rectorado de Carlos Eduardo Barrera Díaz. Pero esas elecciones no representan, para nada, ningún ejercicio de pluralidad y se realizan desde la falsa idea de una representatividad que dista mucho de incluir la voluntad de estudiantes, profesores y el cuerpo administrativo. No es la comunidad universitaria entera la que vota, sino representantes de la misma, que tienen la denominación de “consejeros”. Es a través de ellos, entre otras figuras, que se dirime al ganador de una institución que siempre se ha considerado un apetecible botín político, primero porque su último presupuesto anual fue de 6 mil 437 millones 236 mil 276 pesos y después porque representa un poder en sí misma. Es, por otra parte, el último reducto del viejo priismo que gobernó a la entidad casi 80 años antes de que Morena, el partido político autodenominado como de izquierda, consiguiera ganar la gubernatura. Morena en el Estado de México no sólo controla al Ejecutivo, sino también la Cámara de Diputados y muy seguramente el Poder Judicial. La UAEMéx es la cuarta Joya de la Corona, y además de su valor académico, tiene un peso determinante en la vida cotidiana de la entidad pues es la gran proveedora de trabajadores de todos los niveles para el enorme aparato burocrático, así como una máquina ideológica al servicio de quien la dirija.
Contra la intromisión de los partidos políticos, Morena incluida; por la democratización del voto universitario y la mejora en la educación superior, entre otras cosas, los alumnos de Artes y Humanidades han declarado un paro que comenzó el jueves 1 de mayo y que se ha mantenido hasta ahora. Esa decisión se tomó luego de realizarse una votación en la que la comunidad de las respectivas facultades participó y eligió ir o no al paro. Artes y Humanidades tomaron rápidamente una decisión, pero al menos en el caso de Artes, llegar a eso no fue sencillo.

Un movimiento de razones
Mateo, uno de los miembros de la Asamblea de la Facultad de Artes narra la serie de obstáculos que esa organización ha debido sortear para conseguir articular el paro y cómo reaccionaron las autoridades de esa escuela. Ha pedido anonimato debido a las posibles represalias que caerían sobre él y sus compañeros.
La configuración de los movimientos paristas comenzó hace dos semanas, cuando alumnos de Artes implementaron asambleas informativas en la entrada de la facultad. En ese espacio, pidieron a la comunidad que expresaran sus quejas. El grupo, que después se llamó Asamblea, surgió la primera marcha que realizaron estudiantes hacia la Rectoría, donde exigieron a Carlos Barrera Díaz la implementación de un verdadero proceso democrático en las elecciones que se avecinan. La manifestación atravesó el poniente de Toluca y la mayoría de quienes participaron eran de Humanidades y de Artes, en concreto de Artes Visuales. La Asamblea se organizó desde la necesidad de contar con un grupo representativo, sin líderes y horizontal.
– No hay nadie que pueda decir que es el jefe. Aunque se hizo una convocatoria muy grande, muy poca gente asistió. Éramos unos 50 pero aún así comenzamos con nuestras plenarias a micrófono abierto. Todavía no se tocaba la idea del paro, pero sí se expresó la idea de que estábamos inconformes- dice Mateo, que, primeramente, señala las diferencias que la propia Universidad hace entre las carreras y facultades. No es lo mismo, dice, la Facultad de Medicina que la de Artes y eso se nota en el trato, las instalaciones y los presupuestos. Por ejemplo, el equipamiento de los talleres de Gráfica es obsoleto. Otras cosas necesitan arreglo, pero no se cuenta con presupuesto para eso. Falta, también lo elemental: en los baños no hay papel, no hay agua y las llaves no funcionan. Son los propios trabajadores de intendencia que corroboran la necesidad de más empleados. Ellos apenas son cuatro y entre sus obligaciones está el de mantener limpios hasta ocho baños en la escuela. Incluso, los baños de un edificio, el “C”, es aseado de manera gratuita por uno de los trabajadores. Lo hace porque le avergüenza que los usuarios tengan que utilizar instalaciones sucias.
Otra de las razones de la protesta recae en la parte académica.
– Hemos criticado y señalado la visión que tiene la facultad acerca del “arte como museo”. Esto es, tomar en cuenta o privilegiar el arte que deja un capital económico o político y desdeñar otros puntos de partida y de vista. Cada año, por ejemplo, nos llevan de excursión a la Zona MACO, que desde algunas opiniones puede ser considerada como “la feria de arte contemporáneo más importante de Latinoamérica”. Pero ese es un arte de privilegio, algo que los alumnos de la facultad llamamos “arte blanco” porque excluye el arte del pueblo y está diseñado solamente para vender- señala Mateo, que añade que para acceder como artistas a esos espacios requiere de las clásicas fórmulas de reconocimiento, por ejemplo, que debe tener un creador, que además garantice la venta de la obra expuesta. Eso cierra estos espacios a los artistas emergentes o jóvenes, que no cuentan con renombre ni tienen las suficientes conexiones políticas o académicas para abrirse esas puertas.
En ese sentido, en Artes Visuales de la UAEMéx se ha articulado una crítica que no es constructiva sino de descalificación y menosprecio. Sin embargo, Mateo considera que en Arte Digital los maestros son muy distintos. Primero, son más jóvenes y han desarrollado otra visión. El problema aquí es el programa de estudios, que ha sido el mismo desde hace quince años, cuando comenzó la carrera. Esto quiere decir que han quedado fuera las tecnologías actuales en esa currícula.
-Hay algunos profesores que realmente se preocupan por buscarnos la mejor información respecto de las tecnologías más adecuadas, pero se ven limitados por la propia capacidad de la escuela. Y es que los programas no están instalados en las computadoras, las cuales cumplen ya más de diez años y no se les pueden instalar esos programas, pues no son compatibles- denuncia el universitario, que refiere con tristeza que los buscadores de internet como los de Google están desactualizados desde hace una década. Ese desfase complica todo el programa de estudios.
– ¿Qué dicen o qué hacen los directivos de la facultad al respecto?
– Eso es algo que nos preguntamos todos -apunta Mateo-. Hay problemas en todos los niveles, por ejemplo, son apenas dos las personas que se encargan de los equipos, de actualizarlo, prestarlo y cuidarlo. ¿Cómo van a atender a ochenta alumnos de Arte Digital?

La figura casi medieval del alumno consejero
La UAEMéx practica una democracia representativa. Tiene cuatro consejeros universitarios por cada facultad. Esas cuatro personas son las encargadas de preguntar a la comunidad, es decir, hacer un consenso para saber quién está a favor o en contra de determinado candidato. Pero cuatro personas no pueden hacer un consenso tan grande.
– En la facultad de Artes hay unos 700 alumnos, a lo que debe sumarse la plantilla de profesores, que suman unos 90, así como 40 pertenecientes a la parte administrativa. Los consejeros, además tienen muchos beneficios, por ejemplo, reciben apoyo monetario en los programas de intercambio académico. Eso a ningún otro estudiante se le da. Si uno quiere hacer un intercambio lo debes pagar de tu bolsa. Pero también en la parte académica tiene facilidades. Abandonan clases porque aducen reuniones que no siempre son reales sino meras excusas para salir. Y luego está la parte política, pues cuando egresan “cobran” los favores realizados y por eso pueden obtener trabajo o plazas en la propia Universidad más fácilmente que otros- dice Mateo, que refiere casos de ayuda académica en los que los alumnos consejeros son apoyados para cambiarse de carrera y no comenzarla desde el principio.
– ¿Cómo es que alguien puede llegar a consejero?
– Se supone que los eligen los alumnos de cada facultad, se supone, pero no realmente. También esos cargos se van “heredando” debido a varias circunstancias, una de ellas es que si un consejero renuncia o se va de intercambio, entonces entra en su lugar un consejero suplente.

El factor político y los medios de comunicación
– ¿La renuncia del rector? Ese es un tema a debatir, pero ha habido muchos problemas por eso porque el rector Carlos Barrera se va en una semana y no tiene sentido que se pida su renuncia. Y también está la parte de su afinidad priista. Entonces que dimitiera sería hacerles el favor a los políticos de Morena- dice Mateo, que recuerda que en la primera marcha también iban profesores, por ejemplo de Arquitectura e Ingeniería, que estaban hartos por los abusos que se han cometido en sus centros de trabajo. Iba, además, el maestro Alberto Saladino, ex aspirante a la presidencia municipal de Toluca y también participante del actual proceso electoral de Rectoría. De filia abiertamente morenista, Saladino, a decir de Mateo, no iba como un cabecilla.
Se colocó en la parte final de la marcha, y luego se dirigió al Palacio de Gobierno porque los maestros iban a presentar un proyecto de ley. Sin embargo, Saladino fue ubicado y de inmediato muchos se colgaron de eso, incluyendo medios de comunicación, que calificaron a los alumnos como acarreados de Morena o por lo menos afines a Saladino.
– Pero no es así. El señor iba marchando porque tenía derecho a hacerlo. Él iba a entregar algo por su lado, nada que ver con nosotros. Una noticia o comentario que se hizo en un medio local, en la que se dijo que en esa marcha iban personas de más de 40 años, estudiantes de 40 años… eso no es cierto. Sacaron incluso una foto de los supuestos cuarentones. Pero yo puedo identificar a esos que señaló ese medio de comunicación y aseguro, sin temor a equivocarme, que son estudiantes. Hay ciertas campañas en contra del paro y la Asamblea que atribuyo a los intereses políticos y económicos. Ese medio recibe dinero de alguna parte involucrada, eso está más que claro. A partir de esa nota tomamos la decisión, en conjunto con otras escuelas, de no dejar entrar a medios porque también recibimos ataques en redes sociales. Consideramos que si toman fotos de las caras de los compañeros pues se vulnera su seguridad. Si vemos a alguien tomando fotos le comentamos de la mejor manera que no puede hacerlo, pues se involucran personas de muchas facultades.

Reventar el movimiento y contar los votos
Los estudiantes organizaron dos jornadas para que los estudiantes votaran por ir o no al paro, y se realizaron el 28 y 29 de abril en un proceso exclusivo para alumnos. En torno a ellas hubo mucha desinformación y confusiones.
– Uno de nuestros compañeros sacó un comunicado a nombre de la Asamblea, sin consultar a nadie. Ni siquiera había asistido a las marchas, pero decía que los votos del 28 de abril se iban a anular y sólo contarían los del 29. Ese comunicado generó mucho movimiento, pero de inmediato desmentimos y desconocimos a esa persona como parte de la Asamblea. También estuvo diciendo que en cuanto se contaran los votos del martes las instalaciones serían tomadas directamente. Lo identificamos como Alejandro “N”, un alumno famoso por obtener espacios para exposiciones en la galería de la escuela, que por los trámites es algo que a veces resulta imposible. Pero a él y a su colectivo le han abierto puertas. Nosotros sabemos que está recibiendo un apoyo de la facultad y se lleva muy bien con la directora y con miembros del Consejo Universitario. Es un infiltrado, un reventador, justamente- dice Mateo, que también acepta que algunos militantes de la Asamblea tienen problemas personales con él, pues ha criticado de manera violenta la postura de la organización.
El 29 de abril se suscitó una gran discusión que alcanzó cotas muy altas de violencia verbal, a punto de convertirse en otra cosa. Los asambleístas estaban a punto de contar los votos, a las cuatro de la tarde cuando una buena parte de la comunidad escolar se les acercó. Eran unas 200 personas, además de profesores, incluida la directora Ana Lilia, la subdirectora, los consejeros universitarios y de Gobierno.
-Comenzaron a dialogar muy pacíficamente porque había algunos mediadores. Alegaban que los administrativos y profesores eran parte de la comunidad. Entonces comenzó a llover y tuvimos que meter para que no se mojaran las urnas. Estábamos en la entrada y nos reclamaron que no había sido una votación imparcial porque no se había escuchado a los profesores ni a los administrativos. Los miembros de la Asamblea, dijeron, no los habían elegido los alumnos, pero había habido una convocatoria para participar en las marchas y en las reuniones informativas, que fueron atendidas por los que ahora somos de la Asamblea. Luego dijeron que éramos amedrentadores y violentos cuando en ningún momento ha sido así, a pesar de los ataques que hemos recibido. En cambio, debo reconocer que una persona de Control Escolar nos apoyó en esa jornada- señala Mateo. Se tocaron los puntos de vista de los alumnos de posgrado, que dependen totalmente de su calificación, que suben a una plataforma cada mes y si no hay clases se les quitan apoyos de becas para sus investigaciones. Ese era un punto válido, pero en algún momento esos 200 comenzaron a burlarse.
Incluso había alumnas extranjeras que cuestionaron los procesos del paro mediante esas burlas. A los asambleístas se les preguntaron cosas que todos los días habían difundido y que se habían escrito en un Pliego Petitorio que hasta hoy sigue creciendo. Ese ataque decidió a la Asamblea hacer pública la situación que pasaba en Artes y se llamó a medios de comunicación locales, para defenderse de posibles agresiones físicas. El pleito se fue a los espacios comunes de la facultad, con algunos medios ya presentes.
– Nos reclamaron que hubiéramos llamado a los medios, que éramos acarreados de Morena y nos desconocieron como Asamblea porque no los representábamos. Nosotros nos fuimos a resguardar a Humanidades pues había profesores gritándonos ya de plano. Esto, como a las seis de la tarde- dice Mateo, que pone también sobre la mesa los resultados de las votaciones. Mientras unos eran atacados por esos 200 universitarios, otros contaban los votos y se dieron cuenta que la opción de ir a paro había ganado por un amplio margen. De un total de 700 estudiantes, aproximadamente, a favor del paro estuvieron 340 personas, mientras que en contra sufragaran 198. La diferencia era casi del doble. Pero cuando la directora lo supo, entonces “por sus pistolas”, declaró cancelados esos resultados porque “había mucha inconformidad, parcialidad y autoritarismo por parte de la Asamblea”. Ese martes 29 el día de las votaciones se quedó así, con la decisión unipersonal de Ana Lilia Cruz, que además anunciaba que para el día siguiente habría otra Asamblea, pero ya con profesores, administrativos y los distintos consejos, así como medios de comunicación. Otra vez se externarían puntos de vista cuando eso ya se había hecho cuatro veces. Las votaciones fueron pasadas para el 6 de mayo- dice Mateo, que vio cómo todo su trabajo organizativo era borrado por una orden de la directora general y porque nadie se atrevió a contradecirla. Otra cosa a destacar es que, mientras estaban las votaciones del 28 y 29 de abril, el secretario de la Rectoría, Marco Aurelio Cienfuegos Terrón, se presentó en la escuela con equipo nuevo de cómputo, que de inmediato comenzaron a instalar.

– Nosotros entendimos que nuestro movimiento le estaba dando miedo a alguien en Rectoría y por eso mandaron a Cienfuegos, que llegó a las 5 de la tarde. Pero a la una desde la dirección de la escuela nos dijeron que nos querían presentes como Asamblea desde la una de la tarde. Citaron a otros más para hablar con el funcionario. Eso no lo aceptamos porque se iba a prestar a malinterpretaciones. Así que no fuimos y entonces nos reclamaron que nos cerrábamos al diálogo y descalificaron el paro. Toda esa narrativa fue impulsada por algunos consejeros universitarios- dice Mateo, que reconoce que todos esos problemas los debilitaron y algunos de ellos habían pensando en no regresar a la escuela durante algún tiempo. Creían que el trabajo realizado lo habían echado a perder los directores.
Pero la realidad fue otra. Ese miércoles, al llegar a la escuela, Mateo se encontró con que los asambleístas ya estaban listos para tomar las instalaciones. Se encapucharon y comenzaron a movilizarse a pesar de que la guardia privada que cuida el campus de la UAEMéx fue convocada a Artes, para que custodiara las entradas de la escuela. Esa guardia estableció bloqueos que impedían entrar a los alumnos que no llevaran credencial vigente con refrendo. Eso, en realidad, era una muestra de autoritarismo.
-Realmente sentí miedo porque vi a todos listos para entrar en paro. Reflexionamos que teníamos el apoyo de la comunidad, que lo había expresado desde el voto y simplemente había que hacerlo. No se iba a quedar en un dicho. Había que hacerlo y como vimos que las discusiones seguían, salimos, nos encapuchamos y volvimos a entrar. Tres nos pusimos en la entrada del auditorio y tres en otra. Los demás fueron a hablar con la directora y la subdirectora, que se asustaron al vernos encapuchados. Ana Lilia dijo que entregaba las instalaciones con la condición de que nos quitáramos las capuchas para que no se generara miedo. Aceptamos porque necesitábamos empujar el paro, pero reconocemos el riesgo que estar con la cara descubierta implicaba- dice Mateo, que recuerda que lo siguiente era sacar de las instalaciones a la gente. Hubo llanto derramado por las directoras, que calificaron como tácticas de miedo las estrategias de los asambleístas, pero no hubo vuelta atrás. Y pese a todo, desalojaron el sitio. No hubo violencia ni tampoco una sola grosería. Cerraron, tomaron videos del estado de las instalaciones y se quedaron con la escuela.
Todavía las autoridades les jugaron una última treta. Antes de irse, cerraron todo con llave cuando el trato era dejar libres los accesos.

-Por ejemplo, la entrada del Edificio C fue cerrada sin aviso. Pedimos que hubiera un salón abierto y nos dejaron todo cerrado. También cerraron el aula de Intendencia, donde hay regadera y una cocina. Dejaron dos baños abiertos y los Intendencia nos dijeron que las directoras les habían quitado las llaves, que se las habían llevado a la Rectoría para resguardarlas. Así que nos tuvimos que quedar en los pasillos. Nos organizamos para pasar esa primera noche en la escuela tomada y fue hasta el 3 de mayo que nos abrieron el cuarto de regaderas y la cocina. Los de Humanidades nos mandaron un mensaje advirtiéndonos que podría haber grupos de choque. Estábamos unos 30 esa primera guardia y nos alarmamos, pero cercamos las entradas y pusimos alambres. Lo hicimos todo muy rápido. Fue una mera amenaza y no ha pasado nada, aunque hemos visto que nos espían desde la Facultad de Ciencias Políticas, desde los pisos más altos. El viernes 2 de mayo llegaron guardias universitarios para vigilar- dice Mateo, que destaca el apoyo que profesores de otras escuelas les han dado, ya en insumos, alimentos o hasta donaciones económicas. Eso mismo ha sucedido con buena parte de la comunidad estudiantil. También han tenido asesoría legal y ahora se alistan para una marcha que se realizará el 6 de mayo, que atravesará CU y ha levantado cierta preocupación, pues cabe la posibilidad que haya infiltrados entre los marchistas que intenten destrozos.
La elección que cambiará al rector se efectuará el 14 de mayo y si no se modifica en sus fundamentos y se atienden los reclamos, entonces el paro continuará de manera indefinida. Los asambleístas pactaron que dejarían entrar a una persona para que atendiera los trámites de becas y otras cosas. Sin embargo, ningún directivo se ha puesto en comunicación con ellos.
De acuerdo al testimonio de Mateo, el gran problema en el proceso de elecciones y el paro está anclado en las acciones de los consejeros universitarios. En Ingeniería, por ejemplo, reventaron el proceso y hasta restructuraron la Asamblea de esa escuela con infiltrados. En Ciencias Políticas y Comunicaciones la votación señaló que no irían a paro. En Antropología hubo un empate, pero ya no se haría una nueva jornada. En Medicina, hace dos semanas, se ordenó hacerle el vacío a una Asamblea que los estudiantes de Artes realizaron en ese lugar. Apenas fueron dos personas a escucharlos. Enfermería ni siquiera se planteó hacer una consulta.
– ¿Tú crees que el desinterés es real o provocado por el miedo?
– El desinterés es totalmente real. Aquí en Artes hicimos las asambleas en público, en la entrada, es imposible no vernos. Al entrar a las clases tienes que ver por fuerza lo que está pasando y las denuncias o planteamientos que se hacen. Había muchos que ni siquiera conocen el Pliego Petitorio, cuando se leía todos los días. No sabían que existía- dice Mateo, que ahora se prepara para una semana de dura resistencia, junto con sus compañeros.



