Miguel Alvarado
Toluca, México; 17 de marzo de 2021.
Hasta 20 ciclopistas en Toluca propone la Red Mexiquense por la Movilidad Sustentable (Rememos), una asociación que reúne a diversas organizaciones en la capital mexiquense, que defienden un proyecto iniciado ya por el gobierno del Estado de México, el año pasado, mediante el cual se implementan los primeros trazos en vialidades de la ciudad como Isidro Fabela, una de las calles más complicadas.
El trazo de la ciclopista en esa avenida generó oposición en comerciantes de la zona, que se quejaron porque el acceso a sus negocios quedaría bloqueado, lo cual afectaría a clientes y proveedores. La avenida Isidro Fabela cuenta con seis carriles separados por un camellón, y que corre norte a sur en Toluca. Los carriles de baja velocidad usualmente se utilizan como estacionamiento por quienes acuden a los negocios. Si un carril cierra, el tráfico se desquicia, lo cual sucede también en época de lluvias y cuando algunas manifestaciones la atraviesan. Se trata de una calle antigua que se ha adecuado malamente a las necesidades de la ciudad.
Las ciclovías que construye el gobierno estatal fueron gestionadas por colectivos y ciudadanos, como las de Isidro Fabela y el Paseo Colón, que desde 2020 luchan por instalar esas estructuras en la ciudad.
La razón por la que la avenida Isidro Fabela se escogió para tener una ciclovía es explicada por los de Remamos, que opinan que puede ser parte de una red metropolitana: “no está aislada, empezaría a ser parte de una red, conectándola con la ciclovía de Hidalgo, y esta a su vez con la de Tollocan y la de Paseo Colón. En un futuro se conectaría con la estación del tren Interurbano y la avenida Pino Suarez, con el municipio de Metepec.
Toluca y su zona metropolitana ocupan el quinto lugar nacional con más atropellos y según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad, pierde 2 mil 743 mil millones de pesos por tráfico, y cada toluqueño pierde 116 horas al año atorado en las calles de la ciudad.
Para los integrantes de Rememos, “la ciclovía es un potencial de acceso a nuevos clientes y repartidores, quienes ahora podrían acceder a productos y servicios con mayor seguridad, además la bicicleta no requiere tanto espacio para estacionarse y no contamina”.
Después pone ejemplos de otras ciudades: Londres Cataluña y París aumentaron el número de negocios en 10 por ciento cuando llegaron las ciclovías. Pero esos y otros éxitos europeos están lejos de significar algo para ciudades tan mal trazadas como la capital del Estado de México, que cuentan con cerca de un millón de habitantes, aunque forma parte de una conurbación entre municipios como Metepec, Almoloya, San Mateo Atenco, Zinacantepec y Lerma. Tan mal trazadas, pobres y azotadas por una violencia letal permanente. Las condiciones son otras.
Sin embargo, Rememos tiene razón al impulsar las ciclopistas. En algún punto la cultura vial de la ciudad tendrá que adoptar otros medios de transporte de manera definitiva. Que este cambio será difícil, lo entiende esa organización, la cual sostiene que la avenida Isidro Fabela puede convertirse en un corredor comercial de primer orden, y “la construcción de esta infraestructura pondría a Toluca en la vanguardia de la Nueva Agenda Urbana de la Organización de las Naciones Unidas.
Rememos recuerda que la Ley de movilidad de Estado de México, datada en 2014, señala “la prioridad y jerarquía de usuarios del espacio público a peatones, ciclistas, transporte público, transporte de carga y finalmente el transporte privado”. La organización apunta además que en el valle de Toluca hay una crisis ambiental permanente, lo cual es verdad, pues desde hace cinco años los reportes de la calidad del aire del gobierno del Edoméx no registran un medio ambiente propicio. “Es la segunda ciudad más contaminada en partículas PM10 del país, y la número 5 en América Latina (Organización Mundial de la Salud, 2016), producto de un rápido crecimiento urbano y limitada planeación urbana. Una de las causas es que el estado invirtió la mayoría de los recursos en infraestructura en construcción de vialidades que según datos del Centro Mario Molina (2014) representan beneficios para menos del 20% de la población que se mueve en auto, mientras el 80% de la población que se mueve de manera peatonal, ciclista o transporte público reciben poca inversión y espacio público”.



