Tenancingo, México; 15 de agosto de 2022

Miguel Alvarado, director editorial VCV Noticias.

P R E S E N T E

La Escuela Normal de Tenería de Tenancingo, Estado de México, vive el peor de los momentos de su historia porque está secuestrada por gente de la peor calaña. Su actual director, Carlos Próspero Basaldúa es señalado como oreja del Estado, al servicio de los Servicios Educativos Integrados al Estado de México y de la Sección 17 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, pues responde a intereses de dichas instituciones, y ha vendido los movimientos de lucha de los estudiantes y de los trabajadores que laboran en la escuela.

Por otro lado, se le atribuyen antecedentes de acosador sexual contra trabajadoras del plantel (con denuncias que hasta hoy día no han procedido), una situación que aprovecha para controlar la institución de manera prepotente, déspota y amenazante.

En cuanto a las actividades académicas, Basaldúa beneficia a un grupo de amigos y protegidos haciendo a un lado a la mayoría de docentes y técnicos docentes, que trabajan muchas veces más de lo que lo demás hacen.

Otros reclamos que recaen sobre el director de la normal de Tenería señalan que cobra prima dominical sin trabajar; cobra por desempeño docente con alto puntaje sin actualizarse o dar algún curso extra de su horario académico, porque sus constancias las consigue con los amigos; llega tarde a la escuela y casi nunca está en su oficina, aunque firma como si llegara temprano. No asiste a reuniones de Academia y raramente colabora con ellas; es asesor de tesis pero él no las revisa, porque lo hacen subalternos. Basaldúa se aprovecha de su poder y cargo para obtener recursos materiales y económicos de SEIEM y SNTE 17 a nombre de la base de trabajadores de la normal, pero lo que le dan no lo entrega.

En coordinación con algunos alumnos del Comité Estudiantil, generan proyectos “académicos” como exposiciones didácticas maquilladas, aniversarios, clausuras, reparto de convocatoria, visitas domiciliarias, videos promocionales maquillados para obtener recursos económicos que no son destinados para los fines que se plantean. En tanto, las oficinas carecen de recursos económicos, materiales y tecnología como computadoras actualizadas, impresoras, cañones, internet abierto porque el que hay se cobra a 10 pesos por usuario y mobiliario. Y cuando se llega a tener algo, es porque los docentes lo compran, aunque al poco tiempo se pierde porque la escuela es saqueada. Incluso puede probarse el robo de un tractor.

El director asigna comisiones académicas como de otra índole, pero las áreas sustantivas, entre otras oficinas, no tienen ningún poder para organizar con libertad su trabajo. Y por mencionar un lamentable hecho, también se ha restringido la libertad de expresión y las reuniones entre trabajadores. A lo anterior se le suman las condiciones de los trabajadores de apoyo a la educación, técnicos docentes y catedráticos, que se encuentran en pésimas condiciones laborales, por ejemplo, lo relacionado a recategorización y concurso de nuevas plazas para catedráticos y técnicos docentes, ya que la mayoría se recategorizaron pasando por alto ciertas normas institucionales. Algunos compañeros en la normal han expresado que el director presta dinero y extorsiona para que le paguen con intereses.


Sin embargo, lo más delicado radica en que se le señala como responsable de mandar golpear a algunos trabajadores y de tener responsabilidades en la muerte de un docente, Sergio Bobadilla, a quien amenazó de muerte poco antes de que fuera hallado asesinado en su domicilio.

También es responsable de encubrir a alumnos golpeadores, secuestradores y extorsionadores de sus propios compañeros, y a pesar de que ha habido alumnos gravemente lastimados, las denuncias no proceden porque compra con dinero la voluntad de los padres de familia.

Todo lo anterior sucede en un marco de violencia extrema en la institución, que es amenazada por el crimen organizado, el cual se ha infiltrado en el plantel y en las unidades habitacionales, que son ocupadas por personas que no trabajan en la normal.

Por estas razones, y por el peligro e inseguridad que representa para la comunidad estudiantil y trabajadores de la escuela normal, solicitamos que esta denuncia tenga carácter de anónima. Exigimos que las autoridades educativas, municipales, estatales y federales actúen a la brevedad posible. Se solicita además una auditoría a la escuela para que esclarezcan a dónde se van los recursos que llegan, porque no se desea volver a vivir el infierno que han pasado los trabajadores, docentes, alumnos, padres de familia y la comunidad en general que pertenece o pertenecieron a la escuela hermana de Ayotzinapa, en Guerrero.

Atentamente

Quienes vivimos este infierno.

Deja un comentario