No practico la crítica literaria, pero como lector ejerzo mi derecho a dar mi opinión.

Daniel Zetina

Ciudad de México; 3 de julio de 2021.

Llegó a mis manos directamente de la autora, por Correos de México. Lo apunto porque cada vez es más usual que los autores se comuniquen directamente con sus lectores.

Un libro de cuentos no es noticia en México. Es uno de los géneros favoritos de los que escriben (aunque no de los que leen). Ya ha dicho Enrique Serna que el cuento es marginal y alguna vez escuché que las editoriales grandes solo publican libros de cuentos de novelistas famosos. Muchos escriben cuentos, algunos publican, pocos hallan lectores.

Para el cuento necesitamos tres cosas: brevedad, estructura y una historia interesante. Lo demás es circunstancial, dijera Borges. Era tu boca la noche tiene 13 cuentos de extensión y temas variables. Una de las constantes de libros así es la diversidad, muchos se escriben sin unidad o son compilaciones de diferentes momentos (es el caso). Nada de ello es bueno o malo, lo apunto para aclarar que cada uno es independiente.

Con sus cuentos, Sara Rivera López claramente busca su estilo, se rastrea a sí misma, pero también interpreta su realidad y aporta un sentido crítico. Comienza con dos textos sobre violencia y pasión, temas casi siempre relacionados. Luego viaja por sus intereses con personajes mejor o peor definidos en su psicología y a veces de plano se instala en sus propias obsesiones, olvidándose del posible lector. A mí me gustaron cinco, cinco más me disgustaron y en tres solo me perdí.

En “El zumbido de mil abejas” hay un terapeuta depredador que se enamora de su paciente Sofía, una especia de ninfómana literaria, lo único malo es que termina cuando se estaba poniendo bueno. “Jaque mate” tiene buen color: hombre maduro se enamora de jovencita, ella se marcha cuando se embaraza de otro y él la deja ir porque no será cómplice de traer más gente al mundo, lo que resulta en un discurso liberal y actual. “Viaje a Lisboa” tiene un sentido del humor refinado, con dos ex esposos que no dejan de frecuentarse, esta historia se enlaza con cualquier anécdota real, es decir, tragicómica.


Hay un cuento sobre Simone de Beauvoir de lo más raro, pero cuya virtud es recordarnos que la Generación X (a la que pertenezco y creo que la autora igual) siempre busca escribir algún texto postmodernista, porque a veces la literatura puede ser tan absurda como la realidad. Hay dos que me parecen simples descripciones: “La mujer de rojo” y “A esas horas de la tarde”.

“Un cuarto lleno de palomas” es el mejor de todos. Siempre digo: de un cuentario, con que uno valga la pena para mí ya es suficiente. El cuento más breve de todos contiene la historia más hermosa y triste (patética de principio a fin) de una pareja de codependientes y adictos. Lo tiene todo: es poético, es exacto, es cruel, no finge y sorprende, es decir, conmueve. Es bello y honesto.

La autora cierra con más violencia. En el penúltimo cuento nos recuerda cuán terrible es la situación nacional, resumida en frases como: “No hay razón para morir así, pero tampoco la hay para no acabar al final en un foso” (p. 155). La última entrega es una sutil reivindicación de los vencidos en la Conquista, es un buen remate, que nos recuerda la realidad: “Nuestros padres muertos, el pueblo esclavo y la ciudad derruida” (p. 162).

Recomiendo leerlo porque incluye experimentación, distintos enfoques, algunos buenos párrafos y argumentos de lo más variados. Es su primera obra narrativa, seguro seguirá escribiendo y yo volvería a leerla.

Sara Rivera López, Era tu boca la noche, México, Stombus, 2020, 172 pp.

Daniel Zetina es escritor, editor y tallerista. Optimista apocalíptico. Cuando no escribo, leo, encuaderno o comento en redes sociales.

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